domingo, 28 de junio de 2015

PEDRO PABLO RUBENS....EL BARROCO DE LA ESCUELA FLAMENCA



 
Pedro Pablo Rubbens nació en Siegen, región de Westfalia, Alemania, el 28 de junio de 1577.
Nació en el seno de una familia flamenca calvinista que había huido de Amberes debido a la persecución religiosa. En 1578 los Rubens se trasladaron a Colonia, donde permanecieron hasta 1589, que volvieron definitivamente a Amberes. La madre de Rubens se convirtió al catolicismo, y el pintor hizo lo propio, en cuya causa creyó fervientemente el resto de su vida.

Su educación inicial la recibió de su padre, abogado formado en Italia. En 1589 ingreso en la Escuela de Rombout Verdonk, donde recibió lecciones de retórica y gramática y en latín y griego. Su dominio de los idiomas queda de manifiesto en la abundante correspondencia escrita fundamentalmente en italiano, pero también en francés, flamenco y latín; hay numerosas muestras de su magnifica educación.

Es sin ninguna duda el representante más importante pintor del flamenco; ningún otro artista del siglo XVII reunio en una sola persona, el talento para el arte, el enorme éxito social y económico que logró y su elevado nivel cultural.
En 1591, cuando contaba con catorce años de edad, ingresó como aprendiz en el taller de Tobias Verhaecht, un paisajista local.

Pero su primer maestro importante fue Otto van Veen, pintor clasicista que había residido varios años en Roma, y que en esos momentos trabajaba como pintor en la corte de Bruselas para los gobernadores de los Países Bajos regentados por España, permaneció con él en 1494 y 1495, siendo de gran influencia en su trayectoria artística.

De esa época y hasta y hasta 1598 que abre su propio taller y hasta 1600, año que viaja a Italia, se conocen muy pocas obras del pintor.
Poco tiempo después entró al servicio del duque de Mantua, como pintor de corte, lo que le permitió vivir holgadamente y también conocer las obras de los grandes maestros que se hallaban en las más importantes colecciones italianas, dedicando los ocho años que permaneció allí a estudiar tanto el arte de la Roma clásica como el de los grandes renacentistas Rafael Sanzio y Miguel Ángel, entre otros.

Igualmente obtuvo sus primeros éxitos como pintor; en 1601 recibió varios encargos: tres cuadros de altar para la iglesia de la Santa Cruz de Jerusalén (dos de ellos se conservan actualmente en la catedral de Nuestra Señora, Grasse); en 1606 unos cuadros para el altar de la iglesia de Santa María en Vallicella, encargo que le confirmó como uno de los más influyentes pintores de Roma en ese momento.

En 1603 encabezó una embajada promovida por el duque de Mantua a la corte de Felipe III en Valladolid, permaneciendo en España de septiembre de 1603 hasta los primeros meses de 1604; realizando en ese tiempo un retrato del favorito del rey, el Retrato ecuestre del duque de Lerma, actualmente en el Museo del Prado.

En 16608, avisado de una enfermedad de su madre vuelve a Amberes, y aunque su propósito era regresar pronto a Italia, las facilidades que encontró en Amberes, hicieron que definitivamente se asentara en la ciudad el resto de su vida.
En 1609 los archiduques de Austria, le nombraron pintor de corte, concediéndole el privilegio de no tener que residir en la corte de Bruselas, sino de poder permanecer en Amberes.

En 1609 se casó con Isabella Brant, perteneciente a una familia de la alta burguesía local. El bellísimo Autorretrato que realizó con su esposa entre 1609 y 1610, actualmente en la Alte Pinakothek, de Múnich y los retratos que realizó de sus hijos Alberto y Nicolás en 1626, nos muestran a una familia que gozaba de las costumbres y vestimentas de las clases más privilegiadas.

Después como es sabido de varias década de guerra los Países bajos pertenecientes a la corona española, se firma de una tregua en 1609 entre la monarquía española y las Provincias Unidas del Norte, la conocida como “Tregua de los Doce Años”. Esto posibilitó a Rubens a lograr en un proyecto de reconstrucción contribuir con sus pinturas a la decoración de iglesias y de casas y palacios de la aristocracia y la alta burguesía.

En 1609 la ciudad de Amberes le fue encargado el cuadro de gran formato “La Adoración de los Magos”, actualmente en la colección del Museo del Prado, y que decoró el salón el Ayuntamiento en el que se realizó la firma de la citada tregua; cuadro que más tarde pasaría a formar parte de la colección de Felipe IV; en 1628-1629 el pintor lo retocaría y ampliaría, incluyendo en él su propio autorretrato.

Pintó en esos primeros años en Amberes, algunos de los cuadros de altar más impresionantes de la historia del arte, como La elevación de la Cruz”, entre 1610 y 1611, actualmente en la catedral de Amberes y “El Descendimiento” de 1611-1614, igualmente en la catedral de Amberes;  convirtió su estudio en el más importante de la ciudad, educando a numerosos pintores, algunos de la talla de de la talla de Van Dyck, que ingresó en su taller en 1616, Gaspar de Crayer, Jacob Jordaens, Theodor van Thulden, Cornelis de Vos. Colaboró así mismo con otros destacados pintores, como Frans Snyders y sobre todo Jan Brueghel de Velours.

En 1621 recibió el encargo de decorar el Palacio de Luxemburgo en París, residencia de la reina madre de Francia, María de Médicis.
En 1625, la infanta Isabel Clara Eugenia encargó al pintor el diseño de veinte grandes tapices para el convento de las Descalzas Reales de Madrid, y donde aún se conservan los tapices. Algunos de estos diseños están actualmente en la colección del Museo del Prado.

 En 1628 el rey Felipe IV llamó al pintor a Madrid para recibir información sobre el estado de las negociaciones. Con este motivo el pintor se trasladó a la capital española en agosto de 1628, y permaneció en la ciudad hasta abril de 1629. Su actividad en Madrid fue febril, tanto que el pintor y tratadista Francisco Pacheco (cuya información procedía de su yerno Velázquez, con quien Rubens seguramente compartió estudio en el Alcázar de Madrid) escribió en su libro Arte de la pintura: “Parece cosa increíble haber pintado tanto en tan poco tiempo”. Rubens realizó en torno a cuarenta cuadros durante su estancia en Madrid, algunos por encargo del rey, otros para la infanta Isabel Clara Eugenia y otros para sí mismo, como las numerosas copias que hizo de los cuadros de Tiziano que pertenecían a la colección real.

Tras su estancia en España en viajó a a Londres (1629-1630) y más tarde a La Haya (1631); en Londres realizó parte de la decoracion del Banqueting House, en el complejo palacial de Whitehall, y para el rey Carlos I, una de sus alegorías políticas más conocidas, “Alegoría de la Paz”, actualmente en la National Gallery, Londres.

En 1630, tras haber enviudado, contrajo matrimonio de nuevo con una bella joven, Helena Fourment, que fue su principal fuente de inspiración en la última década de su vida, pintando no sólo retratos de ella, sino que sus rasgos definieron las figuras femeninas de su pintura de la mayor parte de esta obra más madura del pintor.

Los últimos años de su vida, realizó numerosos encargos para Felipe V, entre 1636 y 1638, diseñó para la Torre de la Parada, pabellón real de caza, alrededor de sesenta escenas,mayormente mitológicas, y entre 1638 y 1640 , realizó un veintidós cuadros de tema mitológico para decorar el Alcázar, actualmente, la mayor parte de los que se conservan de pertenecen al Museo del Prado. En todos ellos se observa la fuerte influencia de Tiziano en esta época, manifestada en la forma de pintar, en la que da primacía a la libertad de la escena por encima de la precisión del dibujo, tiempo en el que realiza numerosos paisajes.

Su trabajo se centró fundamentalmente en la pintura, pero además diseñó numerosos tapices, estampas, esculturas y objetos de decoración, incluso ilustró libros, como una Biblia.
Pintor muy prolífico, de gran variabilidad en los temas que practicó, prácticamente los abarcó todos: mitológicos, alegóricos religiosos, históricos, retratos y paisajes. Su pintura aunque pomposa, grandilocuente, es a la vez delicada, dotada de una excelente calidad técnica, tanto en el dibujo como en el color, en las composiciones totalmente armónicas y la psicología de los personajes que sabe transmitir, dando una gran importancia a la expresividad de estos.

Su enorme éxito en vida se debe por un lado gracias a las cualidades anteriormente descritas, como para mostrar a sus contemporáneos una imagen engrandecida de sí mismos, en unos momentos difíciles para la cultura en Europa.
Las obras de Rubens están repartidas por las más importantes pinácotecas de todo el mundo, de entre todos, el Museo del Prado de Madrid posee quizá la mejor colección de la pintura de Rubens, que cuenta con 129 obras, la mayor parte por haber pertenecido a la colección de la corona española.

Son también importantes las colecciones del Koninklijk Museum voor Schone Kunsten de Amberes, la National Gallery de Londres, la Alte Pinakothek de Múnich, el Musée du Louvre de París. El Hermitage de San Petersburgo, la Galería de los Uffizzi de Florencia y el Kunsthistorisches Museum de Viena.
Murió en Amberes, el 30 de mayo de 1640.
Dejó en su estudio una gran cantidad de cuadros, algunos sin terminar y otros que el conservaba, entre ellos, uno de los más famosos del pintor, “Las Tres Gracias”, actualmente en el Prado.


 http://trianarts.com/pedro-pablo-rubens-el-barroco-de-la-escuela-flamenca/

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