lunes, 23 de enero de 2017

EUGENE DELACROIX....LA ENCARNACION DEL ROMANTICISMO PICTÓRICO FRANCES





Calificado por Baudelaire como el "más moderno de los artistas", Delacroix despreciaba su época, odiaba el progreso y era conservador en sus gustos y actitudes; considerado de manera unánime la encarnación del Romanticismo en Francia, el pintor desdeñaba esta consideración y se reafirmaba como pintor clásico, respetuoso de la tradición, aunque no del academicismo. Ferdinand-Eugène-Victor Delacroix es la materialización consumada de las paradojas, grandezas y dispersiones del movimiento romántico.
Hijo de Victoria Oeben y nieto del reputado ebanista Jean François Oeben. El hombre que le dio el apellido fue Charles Delacroix, aunque subsiste la duda en torno a la verdadera paternidad, siendo Talleyrand mencionado con frecuencia, como su padre biológico.

En 1806 se traslada junto a su madre a París, donde estudia en el Liceo Louis-le-Grand, por entonces el Liceo Imperial.

Es admitido en la escuela del pintor francés Jacques-Louis David, en la que recibió una formación neoclásica aunque también estudió a los grandes maestros del barroco en el Louvre, interesándose por Rubens, Rembrandt y Pablo Veronés. Conoció a Géricault en 1817, quien influirá en su pintura.

Su carrera artística se inicia en 1822 cuando su primer cuadro, Dante y Virgilio en los infiernos (1822, Louvre, París), fue aceptado en el Salón de París. En el año 1824 pinta Las matanzas de Kíos con la que obtuvo un gran éxito. Quedó impresionado con el pintor inglés John Constable, durante su visita a Inglaterra en 1825.

De 1827 a 1832 es su período más fructífero. Basándose en temas históricos, pinta: La batalla de Nancy y La batalla de Poitiers. La poesía de Lord Byron le inspira para su obra de 1827 La muerte de Sardanapalus. Además crea diecisiete litografías para la ilustración de la versión francesa de Fausto de Goethe. Por su obra más destacada, La libertad guiando al pueblo, también conocida como La barricada, fue considerado el pintor francés más importante del Romanticismo



Nunca le faltó el trabajo, recibió muchos encargos oficiales para hacer murales y decorar el techo de diversos edificios gubernamentales. Los impresionistas se vieron muy influenciados por la técnica que aplicaba a sus obras: grandes contrastes de color, que al aplicarlos con pequeños golpes de pincel creaba un efecto de vibración. Eugéne Delacroix falleció en París el 13 de agosto de 1863. 
Veamos algunas de sus obras mas representativas...


                                             DANTE Y VIRGILIO EN LOS INFIERNOS...LA BARCA DE DANTE

 
Con la Barca de Dante, Delacroix buscaba triunfar en los Salones oficiales para ver así conseguido cierto prestigio social y económico. De esta forma, también pretendía alejarse del academicismo imperante en aquellos momentos. El pintor obtuvo su inspiración en La Divina Comedia, concretamente el episodio en el que Dante, acompañado de Virgilio, viaja al Infierno y al Purgatorio. Así encontramos a Dante a la izquierda de la imagen, a Virgilio en el centro y al barquero Caronte luchando por salir adelante con la embarcación; al fondo aparece la ciudad infernal de Dis en llamas mientras que los condenados intentan asirse con todas sus fuerzas a la barca. Precisamente, las figuras escorzadas de los condenados están iluminadas por un potente foco de luz que deja en penumbra a los literatos. En esos condenados existe cierta influencia de Miguel Ángel y Rubens en sus robustas y escorzadas musculaturas. Sin embargo, encontramos al mejor Delacroix en cuanto a la expresividad de los personajes, sobre todo la figura que se agarra a la barca con los dientes. Los gruesos paños ondeados al viento ponen la nota de color en una escena dominada por las tonalidades oscuras. El ambiente infernal ha sido perfectamente logrado a pesar de cierta teatralidad. El movimiento de las figuras desnudas nos muestra la desesperación humana en su límite, estado que atraía mucho a Delacroix.

                                                                               LA MATANZA DE QUIOS

 Delacroix, como hombre de su tiempo, sintió una gran atracción hacia la guerra de liberación que enfrentó a Grecia con el Imperio turco. En varias ocasiones representó asuntos con esta temática, destacando la Masacre de Quíos, obra en la que se recuerda el ataque de diez mil hombres enviados por el Sultán a la isla de Quíos como represalia contra un ataque independentista griego en 1822. Más de 20.000 personas fallecieron, convirtiendo en esclavos a las mujeres y los niños que sobrevivieron a la matanza. Impresionado por este episodio de la reciente historia griega Delacroix realizó este gran lienzo, que presentó al Salón de 1824, considerándose como el Segundo Manifiesto del Romanticismo. Con esta imagen se pretendía invocar en el espectador la causa de la libertad. La obra es una clara muestra de romanticismo pictórico al encontrarnos con una composición totalmente en movimiento, en la que los ecos de Rubens son significativos al aparecer las figuras en marcados escorzos, incluso vemos a uno de los militares turcos a caballo. La expresividad del conjunto se sitúa por encima de intereses cromáticos o lumínicos, a pesar de que éstos no pasan desapercibidos. El interés por los detalles se aprecia claramente en la calidad de las telas o el "bodegón" de joyas que encontramos en primer plano. Pero lo más efectista serán los rostros de los vencidos contrastando con la altivez del turco vencedor que rapta a la joven desnuda, excepcional figura con la que se anticipa a la Muerte de Sardanápalo.

                                                                                      MUJERES DE ARGEL


Este cuadro fue expuesto en el salón de 1834, y fue adquirido por 2400 francos por el Rey Luis Felipe, a pesar de que el pintor era reacio a cederlo.
Es un cuadro de carácter oriental y romántico, famoso por sus connotaciones sexuales que representa un harén, en el cual hay cuatro personajes: tres concubinas y una sirvienta. La figura de la izquierda se supone que presenta los rasgos de una parisina; Elisa Boulanger, del resto de figuras se desconocen datos. Al entrar Delacroix en el harén, pudo observar de cerca y dibujar a sus anchas a las mujeres musulmanas en su intimidad.
En las obras de Delacroix inspiradas en África destaca la forma en que es representada la luz, ya que quedo entusiasmado cuando descubrió la luz del norte del continente y la tomo como modelo para realizar sus obras posteriores.
Este lienzo cautiva por su serenidad y su silencio. Parte del rostro de las mujeres queda inmerso en la sombra, para lograr un aire de misterio y asilamiento. Su ideal de belleza es una combinación de suntuosidad oriental con rasgos griegos. Las carnaciones están tratadas con tonos bronceados, reforzando el exotismo de la pintura
La sirvienta, que está colocada de espaldas y girando, introduce al espectador en el cuadro. Para Delacroix este universo femenino encarnaba lo verdadero y lo bello, redescubriendo la Antigüedad.
En cuanto a la técnica usa pequeños toques de color, lo cual explica que sea considerado precedente del impresionismo. Destaca el tratamiento cromático que le dio a las ropas: pantalones verdes con motivos amarillos, enaguas verdes y azules, un chal amarillo con rayas rojas, una falda rosa y negra.
                                                             EL JINETE ARABE
 El orientalismo se puso de moda en Francia gracias a Delacroix y a los creadores románticos, interesados por los asuntos exóticos. Fortuny se apartará de esta visión para mostrar la luz y el ambiente norteafricano, más como cronista, interesándose por la vida cotidiana. En los viajes que el pintor catalán realizó al norte de África captó un buen número de instantáneas protagonizadas por la potente luz del lugar, mostrando todos los detalles posibles gracias a su exquisito dibujo, como podemos admirar en esta composición protagonizada por un jinete subido en su jamelgo acompañado de dos hombres, desarrollándose la escena posiblemente en el zoco de Tánger. La pincelada de Fortuny es rápida y precisa, mostrando los detalles necesarios a pesar de lo pequeño del formato, creando un estilo que tendrá un absoluto éxito de ventas en Francia al ponerse de moda el cuadro llamado "tableautin" gracias a Meissonier.


                                                                                          CAZA DE LEONES


En 1854, la administración de Bellas Artes encarga a Delacroix la ejecución de "un cuadro del que me deberá someter el tema y el boceto". Eligió reanudar con el tema al que pensaba desde 1847, cuando admiraba los grabados a partir de Las Cazas de Rubens. Esta Caza de leones constituye el boceto del gran lienzo final entregado en 1855, obra desgraciadamente mutilada durante un incendio en 1870 en el museo de Burdeos.
En este trabajo previo, la influencia de Rubens también es sensible en la composición estructurada por el color, en lugar del dibujo. La pincelada nerviosa, rápida, en la que se puede sentir la mano del artista, traduce el arrebato de la escena y la fogosidad del pintor. Pese a una difícil identificación de los elementos iconográficos, observamos, en el centro, la figura del caballo encabritado. En una inextricable y violenta pelea, los cuerpos de los animales se reparten en un remolino, construido a partir de tres colores primarios: azul, rojo, amarillo, donde dominan los colores cálidos. La armonía de los colores de la obra definitiva hizo escribir a Baudelaire: "Nunca más bellos colores, más intensos, penetraron hasta el alma por el canal de los ojos".
La crítica fue a menudo hostil, reprochando a Delacroix la extravagancia del color y la composición incomprensible. Representante por excelencia del romanticismo, el artista aquí se vuelve precursor. Por la importancia que da a las masas de colores y por el carácter expresivo de dicho tumulto, podemos considerar que un boceto como este anuncia el uso expresivo del color que adoptarían muchos pintores, fundadores de la modernidad.

                                   GRECIA ESPIRANDO SOBRE LA RUINAS DE MISSOLONGHI


Eugène Delacroix nos presenta una sola figura monumental; una personificación alegórica de Grecia, de pie durante el sitio de Missolonghi (donde Lord Byron había muerto), clamando en silencio por la ayuda de Occidente. En 1826, Missolonghi fue nuevamente atacada por los turcos mediante un asalto tan aplastante que sus defensores, más que rendirse, reventaron los muros y destruyeron la ciudad y a sí mismos con ella. Esto provocó en Occidente una nueva ola de agitación en favor de la causa griega.  La alegoría explícita permitió a Delacroix reintegrar el cuerpo de la mujer oriental como emblema heroico. Baudelaire reaccionó ante este cuadro afirmando que poseía "la audacia de Miguel Ángel y la fecundidad de Rubens". Delacroix completó el cuadro en sólo tres meses. 


 https://www.google.es/search?q=delacroix+artehistoria&ie=utf-8&oe=utf-8&gws_rd=cr&ei=T3bMVfuvBIX-UKK2oqgJ
http://www.buscabiografias.com/biografia/verDetalle/4226/Eugene%20Delacroix

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