martes, 13 de octubre de 2015

PALACIO DE CATALINA Y LA SALA AMBAR EN SAN PETERSBURGO





El Palacio de Catalina es la residencia de verano rococó de los zares de Rusia, ubicada en la ciudad de Tsárskoye Seló (Pushkin), a 25 km al sureste de San Petersburgo, Rusia. Sin duda, es un monumento absolutamente fascinador de arquitectura y de jardinería del s XVIII. La residencia tiene su origen en el año 1717, cuando Catalina I de Rusia contrató al arquitecto alemán Johann-Friedrich Braunstein para construirle un palacio de verano para su distracción.




La emperatriz Isabel, sin embargo, consideró que la residencia de su madre estaba pasada de moda y era incómoda y en mayo del año 1752 pidió a su arquitecto de corte, Bartolomeo Rastrelli que demoliera la antigua estructura y la reemplazara con un edificio mucho más grande en un llamativo estilo rococó. El edificio se articula en varios edificios, el mayor de los cuales tiene una longitud de 340 m. Sus fachadas están decoradas con profusión de atlantes, columnas y grandes ventanales ornamentales, para los que se recurrió al ya característico contraste de colores del barroco ruso: azul, blanco y dorado. Es un palacio diferente a lo que se está acostumbrado a ver en la Europa Occidental, quizás demasiado recargado, pero que no deja de ser espectacular en todos los sentidos. En vida de Isabel, el palacio ganó fama por su exterior obscenamente lujoso. Se usaron más de 100 kilos de oro para dorar la sofisticada fachada de estuco y numerosas estatuas erigidas sobre el tejado. Incluso se rumoreó que el tejado del palacio estaba construido enteramente de oro. 



 Aunque los interiores neoclásicos de Stasov y Cameron son soberbias manifestaciones del gusto de finales del XVIII y principios del XIX, el palacio es conocido sobre todo por el gran conjunto de habitaciones formales de Ratrelli, conocidos como la Enfilada Dorada.


 Comienza en el espacioso y aéreo salón de baile, la «Gran Sala» o la «Sala de Luces»,
 Con un techo espectacularmente pintado, y comprende numerosas habitaciones menores distintivamente decoradas, incluyendo la reproducida Cámara de Ámbar. Entre las estancias del palacio destaca el gran Salón Dorado o Salón del Trono


 La visita a este salón puede abrumar por la profusión de dorados que están presentes en cada minúsculo detalle de esta estancia, y que se multiplican hasta el infinito por la multitud de espejos. El Salón Dorado o Salón del Trono, llamada en el siglo XVIII Galería Ligera, es una estancia formal en el estilo barroco ruso diseñado por Bartolomeo Rastrelli entre 1752 y 1756. El Salón del Trono estaba pensado para albergar las recepciones más importantes como bailes, cenas de gala y mascaradas. El salón estaba pintado en dos colores y tiene una superficie aproximada de 1.000 m2. Por la tarde se encienden 696 bombillas sobre 12-15 candelabros ubicados cerca de los espejos. En el techo podemos ver el fabuloso plafón de Giuseppe Valeriani "El triunfo de Rusia" de 1755. 


 
Durante siglos este palacio fue la residencia oficial de los zares en verano, y fue aquí donde el último zar Nicolás II vivió arrestado hasta poco antes de su ejecución. Desafortunadamente, la Segunda Guerra Mundial hizo estragos en el palacio. Cuando las fuerzas del ejército alemán se retiraron del sitio de Leningrado, hicieron destruir la residencia intencionadamente, dejando solamente la concha vacía del palacio detrás de ellos. Antes de la SGM los archivistas rusos consiguieron trasladar una fracción de sus contenidos, que demostraron tener gran importancia al reconstruir el palacio.


 Aunque la mayor parte de la reconstrucción se acabó a tiempo de Tricentenario de San Petersburgo en 2003, aún se requiere mucho trabajo para restaurar el palacio a su anterior gloria. 


 Si hay algo sorprendente en este palacio sin duda es Sala de Ámbar, a la que se conoce como la octava maravilla del mundo. Se trata de una habitación completa, cubierta de paneles de ámbar, brillantes y reflejando la luz del sol. El rey alemán Friedrich Wilhelm I de Prusia obsequio la habitación como un regalo diplomático al zar Pedro el Grande, en 1717. Primeramente la habitación fue instalada en el Palacio de Invierno, pero en 1755 la Emperatriz Isabel (Elizabeth) ordeno trasladarla al Palacio de Catalina en Tsarskoye Selo. Los paneles individuales de ámbar fueron transportados desde San Petersburgo a Tsarskoye Selo por 76 soldados a cuestas durante 6 días. No había suficientes paneles para decorar toda la superficie de 100 metros del nuevo interior, por eso los mosaicos y los espejos fueron añadidos y la parte inferior de la sala fue pintada imitando el ámbar. 



 Durante la Segunda Guerra Mundial las tropas nazis se llevaron los paneles de ámbar y existen muchas leyendas e historias sobre la suerte de la Sala de Ámbar, pero parece más real el hecho que los paneles fueron escondidos en una de las minas de la Costa Báltica o que se quemaron. Un equipo de maestros de ámbar de "Tsarskoselskaya Yantarnaya Masterskaya" ha trabajado desde 1972, para recuperar la magnifica sala. Su idea era no sólo recuperar los paneles, sino también encontrar y repetir la manera original de los autores de la sala. 


Mientras que su misteriosa desaparición durante la Segunda Guerra Mundial sigue excitando a los cazadores de tesoros de todo el mundo, la Cámara de Ámbar ya ha recobrado su antigua grandeza y esplendor gracias al trabajo de los restauradores contemporáneos. Fue inaugurada en el verano 2003 cuando San Petersburgo celebraba su 300 aniversario, al que asistieron grandes personalidades de todo el mundo.





LA SALA AMBAR....El nombre se debe a que sus paredes estaban recubiertas de ámbar, resina fósil del color de la miel. Fue un regalo que le hizo el rey de Prusia, Federico Guillermo I al zar Pedro I el Grande en 1.716. A Rusia llegaron los paneles de ámbar listos para ser montados. En 1.755, la zarina Catalina II ordenó instalar la espectacular habitación en su palacio y, en 1757, añadió a la estancia cuatro mosaicos traídos de Florencia.
Cuando Catalina entró en la Sala de Ámbar quedó maravillada ante semejante belleza. Desde que la viera por primera vez en San Petersburgo había quedado prendada de ella y había deseado trasladarla completamente a su palacio en Tsarskoye Selo. Setenta y seis soldados habían necesitado para trasladarla a cuestas, panel a panel, durante seis días. Y aún así, no habían sido suficientes como para cubrir toda la sala, por lo que los huecos en las paredes los habían rellenado con otros mosaicos y con espejo. Además, los bajos de la Sala los habían tenido que pintar en el mismo color miel. Pero ahora, al fin, aquélla era su maravilla. La que todos considerarían desde entonces como la “Octava Maravilla del Mundo“.


El maestro italiano Rastrelli, arquitecto del Palacio de Invierno (Ermitage), fue a quien la zarina encargó dirigir los trabajos. Entre el mobiliario de la sala había una cómoda realizada por ebanistas berlineses en 1.711.


Ese mueble y uno de los cuatro mosaicos, el denominado “Los sentidos del tacto y del olfato”, son las dos únicas piezas originales que se han conservado. La habitación real fue saqueada por soldados de la Wehrmacht en 1.941 y llevada a un castillo de Königsberg, (actual territorio ruso de Kaliningrado). Desde allí, en 1945, fue trasladada a un lugar desconocido.

salon ambar



Aunque se recuperaron algunos objetos, no hay confirmación de la ubicación exacta de la sala.



Objetos recuperados
La cómoda fue hallada por casualidad en 1.997, en el almacén del museo berlinés de artes aplicadas, y el mosaico apareció, aquel mismo año, cuando el hijo del soldado alemán que se apoderó de él, un tal Achtermann, se proponía venderlo por 5 millones de marcos. Tras la contienda, Achtermann se llevó el mosaico a su casa y su hijo Herbert se lo encontró en el desván en 1978. Lo colgó en el recibidor y, 19 años más tarde, supo que lo que tenía en su casa era una valiosa y buscada obra de arte.
En mayo 2003, se terminó de reconstruir en su emplazamiento primigenio, es decir en el palacio de Catalina II de Tsárskoye Seló, (afueras de San Petersburgo), una réplica exacta del salón perdido. Se emplearon seis toneladas de ámbar. Los trabajos comenzaron en 1979 y se utilizaron como modelo viejos dibujos y fotografías en blanco y negro. El conjunto está compuesto por un total de medio millón de piezas de ámbar.
NUEVA TEORIA SOBRE LA LOCALIZACION DE LA MITICA SALA AMBAR
La última tentativa de dar con la Sala de Ámbar la llevó a cabo el año pasado el cazatesoros, Heinz-Peter Haustein, en una antigua mina de cobre en Deutschneudorf (este de Alemania). Él es alcalde de ésa pequeña localidad. Pero tuvo que abandonar las excavaciones por falta de recursos. Haustein, no obstante, está convencido de que los restos del misterioso aposento yacen precisamente allí bajo el suelo, junto con otros tesoros escondidos por los nazis.
Ahora, más de un año después, la controversia está servida, el historiador berlinés Günter Wermusch sostiene que la Cámara de Ámbar, considerada la “Octava Maravilla del Mundo” podría estar en la península de Wustrow, en Mecklemburgo-Antepomerania (noreste de Alemania). Así lo asegura en declaraciones al diario Ostsee-Zeitung. Se basa en sus propios cálculos en investigaciones.
La Sala de Ámbar desapareció sin dejar rastro hace 64 años. El nombre de la fastuosa estancia real se debe a que sus paredes estaban recubiertas de ámbar, resina fósil del color de la miel. Fue un regalo que le hizo el rey de Prusia, Federico Guillermo I al zar Pedro I el Grande en 1.716. A Rusia llegaron los paneles de ámbar listos para ser montados. En 1.755, la zarina Catalina II ordenó instalar la espectacular habitación en su palacio y, en 1757, añadió a la estancia cuatro mosaicos traídos de Florencia.
La zarina encargó dirigir los trabajos al maestro italiano Rastrelli, arquitecto del Palacio de Invierno (Ermitage). Entre el mobiliario de la sala había una cómoda realizada por ebanistas berlineses en 1.711. Ese mueble y uno de los cuatro mosaicos, el denominado “Los sentidos del tacto y del olfato”, son las dos únicas piezas originales que se han recuperado. La habitación real fue saqueada por soldados de la Wehrmacht en 1.941 y llevada a un castillo de Königsberg, (actual territorio ruso de Kaliningrado). Desde allí, en 1945, fue trasladada a un lugar desconocido, aunque existe la hipótesis de que todo ardiese en el incendio que acabó con el castillo.
Objetos recuperados
La cómoda fue hallada por casualidad en 1.997, en el almacén del museo berlinés de artes aplicadas, y el mosaico apareció, aquel mismo año, cuando el hijo del soldado alemán que se apoderó de él, un tal Achtermann, se proponía venderlo por 5 millones de marcos. Tras la contienda, Achtermann se llevó el mosaico a su casa y su hijo Herbert se lo encontró en el desván en 1978. Lo colgó en el recibidor y, 19 años más tarde, supo que lo que tenía en su casa era una valiosa y buscada obra de arte.
En mayo 2003, se terminó de reconstruir en su emplazamiento primigenio, es decir en el palacio de Catalina II de Tsárskoye Seló, (afueras de San Petersburgo), una réplica exacta del salón perdido. Se emplearon seis toneladas de ámbar. Los trabajos comenzaron en 1979 y se utilizaron como modelo viejos dibujos y fotografías en blanco y negro. El conjunto está compuesto por un total de medio millón de piezas de ámbar.
HACIENDO UN BREVE RECORRIDO POR SUS ESTANCIAS...

Al primer lugar que se accede es a la escalera principal cuyas paredes ya te preparan para la visita.



El siguiente lugar de la visita es el plato fuerte, la Gran Sala. Aquí se celebraban las ceremonias solemnes más importantes de palacio. En el techo hay una pintura de Giuseppe Valeriani: el triunfo de Rusia. Si miran al suelo entenderan porque llevan fundas en el calzado. Por un momento se puede uno  sentir cortesanos del siglo XVIII


  A partir de aquí ya empieza la visita de las salas siguiendo todos por un mismo pasillo. La siguiente sala es el comedor de los caballeros, sala creada por el arquitecto Rastrelli sobre el año 1750. Se utilizaba para recepciones de escaso número de personas.


Como en la vida cotidiana palaciega del siglo XVIII los banquetes diurnos y nocturnos ocupaban gran parte del día hay diversos comedores de varios tamaños. La siguiente sala es el comedor solemne blanco. En ella se puede ver cómo era el protocolo por aquellos años: fuentes de plata con torres de dulces, manteles sujetados con cintas de flores, y distintas figuras adornando la mesa. también las pinturas decorativas se pusieron “de moda”. Las que hay en la sala forman parte de una colección pintadas por Groot sobre trofeos de caza





 Después se enfila por la crujía dorada el pasillo que lleva a distintas salas más pequeñas que servían como antecámaras de fiestas o para recibir invitados. Las salas, decoradas todas por Rastrelli se diferencian en los entarimados, la pintura y las sedas.


 La sala de cuadros. Fueron adquiridos en Praga por Georg Groog y puestos a disposición de Rastrelli quien los agrupó en dos paredes formando un único tapiz.
 A partir de aquí las salas cambian un poco de decoración porque fueron renovadas por Catalina II para darle un aire mas acorde con la época.
 
En los jardines hay muchos lugares que ver, esculturas lagos e incluso más salas pero no es cuestion de alargar mas esta publicación...
 
 http://www.losviajeros.com/Blogs.php?e=27944
http://www.abc.es/20090411/internacional-europa/nueva-teoria-sobre-localizacion-200904111149.html

http://www.erroreshistoricos.com/curiosidades-historicas/655-objetos-perdidos-a-lo-largo-de-la-historia-la-sala-de-ambar.html
http://paseandohistoria.blogspot.com.es/2010/01/palacio-de-catalina.html

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