sábado, 6 de agosto de 2016

PILA BAUTISMAL DE REBANAL DE LAS LLANTAS


A varios kilómetros al norte de Cervera de Pisuerga, en un desvío de la ruta que lleva a Potes, se encuentra un pequeño pueblo donde termina la carretera, llamado Rebanal de las Llantas, al pie de un espeso bosque. El único elemento románico que conserva su iglesia de San Salvador, es una pila bautismal, objeto de la atención de estudiosos como Garbiñe Bilbao, que la analiza en su  tesis doctoral sobre las pilas bautismales de Burgos y Palencia, o como Harriet M. Sonne. 
La pila, fechada en torno al comienzo del siglo XIII, se encuentra en un habitáculo al pie de la iglesia, en el lado del Evangelio, arrimada a la pared (tanto, que para observar la escena más chocante es preciso hacer alguna flexión) . Tiene unas medidas de 90 cm. de diámetro por 52 de altura y es de arenisca compacta. Carece de fuste y destaca la cenefa que orla toda la parte superior, similar a la de Cantoral de la Peña, a pocos kms. También hemos podido ver la silueta del mismo estilo en la pila de Pisón de Castrejón.


La parte inferior muestra una moldura doble, quizás simplemente decorativa


En cuanto a las escenas de la Pila ,en un principio se considera que  se trata de un sermón esculpido, dirigido a las mujeres, que son protagonistas, reos o víctimas del discurso pastoral, y (cómo no) con alusiones explícitas al pecado de la carne.
Es posible que la lectura puede realizarse por la primera escena tras unas grandes hojas de acanto que separan la actividad de la alcahueta de la lucha de caballeros.



Vemos en la lucha o torneo una escena habitual en el románico de esta zona, aunque no en las pilas: se acometen dos caballeros perfectamente equipados con cota de malla, bacinete, escudos con trascol y espuelas, uno con espada en alto y el otro con lanza, en tanto que una dama sujeta las riendas de ambos caballos en un intento de evitar la contienda. Interpretada como la concordia, o la mediadora para la paz, papel que suele atribuirse a la Iglesia, la vemos en muchos templos de la región, especialmente vistoso en el arco triunfal de Retortillo (donde vemos las dos variedades del encuentro, con y sin mediadora) 





Siguiendo a la izquierda, nos encontramos con una escena que, en parte, sí es contemplada en alguna otra pila, concretamente la tenemos en Osorno. Se trata de la conocida como Femme aux serpents, representación habitual de la lujuria. Una mujer con barbuquejo es rodeada por unas serpientes que le muerden los pechos (salvo que apliquemos aquí la teoría de la madre Gea que alimenta a las serpientes, pero sigamos con lo nuestro).
La presencia de otro personaje (hombre o mujer) a su lado, con las manos sobre el pecho, mostrando un rechazo a ser mordido, supone un elemento desconcertante en esta escena, así como la aparición de una nueva serpiente que asoma a su derecha. 

Si consideramos válida la interpretación de la lujuria, ¿deberíamos entender al otro personaje como la alternativa a dicho pecado? ¿La posibilidad de la mujer de rechazar la lujuria, poniendo sus manos sobre el pecho para impedir ser mordida? ¿la elección que parece proponerse a la mujer entre el bien y el mal, a lo largo del sermón? Luego veremos la rompedora propuesta de Harriet sobre esta escena.


Pasemos a la siguiente viñeta, en la que, no siendo común en las pilas, aparece una lucha deportiva o aluche, muy frecuente, sin embargo, en el territorio en canecillos y capiteles: dos hombres vestidos tan sólo con pantalón corto o bracae, cruzan sus brazos y piernas en un inicio de llave de lucha libre o grecorromana con el fin de demostrar su habilidad y fuerza derribando al rival. Es una escena, como la que viene después, muy común en ferias y fiestas a las que acudían las gentes de la región.
Pero aquí vemos de nuevo un elemento distorsionador del “discurso” oficial: la presencia de una mujer con un niño en brazos, que contempla a los luchadores. Se trataría, si seguimos la teoría del sermón, de mostrar a las mujeres -y a las madres en especial- lo inadecuado de asistir a esos espectáculos y peor aún llevar a las criaturas a ellos. Sí que hemos visto a la mujer esperando el final de este tipo de contiendas, por ejemplo, en el interior del ábside de Yermo o más claro en Amandi, en Asturias, donde la dama parece llevar en las manos la ropa de uno de los contendientes. Aquí se trata claramente de una mujer que lleva a un niño en brazos.


La siguiente escena, muy en línea con esta última, mantiene el discurso transgresor: ante la presencia de un músico vihuelista (también muy común en canecillos de la región) aparece una dama en una posición de pura contención: su cabeza se inclina suavemente siguiendo el sonido de la música, su mano se alarga a recoger la falda para lanzarse a danzar, pero su otra mano sujeta firmemente el brazo conteniendo el lujurioso impulso de la música, al decir de los sermones habituales en la época.
¿De nuevo se ofrece a la dama la opción de dejarse llevar por la tentación o sujetar el impulso?

La danza y los espectáculos, ambos reflejados profusamente en esta pila, eran fuentes de pecado y severamente castigados por la Iglesia. Quizás el sermón fustigaba más a la mujer, ya que en todo el recorrido, el hombre aparece como elemento necesario, pero pasivo. Es la mujer la que, sobre una situación conocida (la lucha, el músico, el torneo) parece que tiene el protagonismo y debe decidir.


Y terminamos la lectura con la escena más expresiva y chocante de la pila: se trata de cuatro personajes, siendo los dos centrales una mujer desnuda que abraza apasionadamente a un varón barbado (la única figura de la pila que ha recibido un martillazo censor) un tanto pasivo y a ambos lados de la pareja aparece un hombre que se protege con una capa, probablemente el criado del caballero en cuestión y al lado de la mujer una vieja, con la espalda hundida, que empuja ostensiblemente a la joven hacia el varón desnudo. La anatomía femenina de la joven conserva su detallada descripción.
Aquí ya no es el acto claramente erótico de la pareja lo que marca la historia, sino esa cruel mano que obliga y fuerza a la joven la que define la acción como el trabajo del personaje de la alcahueta o mediadora entre el hombre y la mujer enamorados. Pudiera esta mano estar marcando el sentido general de la pila de mostrar las posibilidades para el mal de la mujer, llegando, como en este caso, a utilizar la fuerza para lograr sus ilícitos fines.
Entendemos que se quiere mostrar una serie de actividades en las que la mujer ocupa un protagonismo negativo, y que en algunos casos pudiera evitar caer en esa situación; un sermón en el que se advierte a la mujer de las muchas ocasiones que tiene de corromper su vida diaria.


La Doctora Garbiñe Bilbao hace un completo análisis de esta pila en la que se denuncia a la mujer como símbolo, instrumento y víctima del pecado capital de la Lujuria, utilizando la panoplia de juegos y espectáculos perseguidos por la Iglesia. Asimismo recuerda el tratamiento “leve” en la conducta masculina: ”A los hombres les era disculpado este tipo de comportamientos porque está en sus hábitos y porque es privilegio de su sexo realizar todo lo que en este mundo es deshonesto por naturaleza” (G.Duby), mientras se resalta la penalización del comportamiento femenino.
En lo que respecta al torneo o lucha de caballeros, Garbiñe menciona un trabajo de Margarita Ruiz Maldonado que lo relaciona con la Tregua Domini, mensaje de la Iglesia por la que se pedía la suspensión de hostilidades en determinadas fechas religiosas. Ahora bien, la Dra. Bilbao considera algo infrecuente la figura femenina como mediadora, mientras otras opiniones la encontran como mediadora, incluso en alguno en el que se considera un ángel quien media, como el capitel de Villavega de Aguilar, en el que observando detenidamente, tras la figura femenina no vemos alas sino vegetación. En este caso,la interpretación típica de mediadora, es vista en esta ocasión como una muestra del condenable comportamiento femenino en los torneos, es decir, que, según el trabajo de Garbiñe Bilbao, se estaría presentando a la mujer no como mediadora sino como elemento censurable por su comportamiento en los torneos, donde realizaban regalos a los contendientes lanzando prendas y objetos en el frenesí que despertaban los guerreros, perdiendo algo más que la compostura. Por tanto, la Dra. Bilbao considera que en esta escena se muestra de manera novedosa a la mujer como epicentro y trofeo del combate.
Más revolucionaria es la interpretación de la Dra. Sonne. En un completo artículo publicado en la revista La Corónica, de la Universidad de Toronto, titulado “Sexo ilícito y alcahuetas en la Castilla Medieval”, interpreta la pila como una forma de coacción pedagógica. A su entender, la presencia de la Tregua Domini imponía el cese de actividades y el discurso general iría en la línea de advertir y amonestar los comportamientos inadecuados. Todo el programa iconográfico está dedicado a la lucha del alma entre las tentaciones de los vicios y la carne prohibidos por la Iglesia.
En este sentido, sorprende su lectura de la escena de la femme aux serpents en la que considera que se trata de Eva mordida por las serpientes, acompañada de Adán, con la presencia de la serpiente a la izquierda. Igualmente rompedora es su lectura de la mujer con un niño en brazos que contempla la lucha de dos hombres ya que entiende que no se trata de una mujer sino de un ángel, interpretando como dos alas la silueta que aparece simétricamente tras la dama. En base a ello se entendería como un ángel librando a un alma humana. A este respecto sólo podemos comentar lo extraño que resultaría la poca concreción de esas alas (por ejemplo, no se insinúan plumas) cuando en otras escenas, como la lucha de caballeros, se han esculpido detalles como las correas de los trascoles.
La Dra. Sonne realiza un brillante estudio de la figura de la alcahueta en la Edad Media, su comportamiento delictivo y la novedad que supone su presencia en esta pila. Termina indicando: ”Este retrato de la alcahueta sirvió simultáneamente para advertir y coaccionar a la comunidad, acentuando las consecuencias espirituales y criminales de este inmoral comportamiento, y evocando sentido de culpa, arrepentimiento y temor en los corazones de aquellos feligreses de la parroquia de San Salvador”.
Hernando Garrido comenta en su trabajo “Nuevas esculturas tardorrománicas” que las diferentes escenas de la pieza pueden estar relacionadas con el valor salvífico ejercido por el bautismo. La carnalidad, la violencia, la lujuria o la soberbia que rebajan al ser humano, quedan neutralizadas tras la imposición del sacramento cristiano, verdadera fuente de regeneración.
Por nuestra parte, creemos que se representa en esta pila una advertencia sobre el comportamiento de la mujer en la sociedad, y su papel de mediadora para lo positivo (fomentar la tregua entre contendientes) o para lo negativo (trabajo de alcahueta), así como otras actuaciones sociales en que debe moderar sus impulsos.
En cualquier caso, la pila es muy útil para 
http://www.amigosdelromanico.org/opinion/opi_10
http://elpasiego.foroactivo.com/t49p4-pilas-romanicas
http://aprenderviajandoporelmundo.blogspot.com.es/2014/07/sexo-en-la-edad-oscura-lujuria-en-los.html
http://farm4.static.flickr.com/3174/2808598788_c3a9e8d48a.jpg
http://farm4.static.flickr.com/3256/2808600044_aa4091afe3.jpg
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http://www.amigosdelromanico.org/opinion/opi_101009.html

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