jueves, 27 de octubre de 2016

ARTE OTONIANO


El Arte Otoniano es uno de los grandes movimientos artísticos prerrománicos europeos, sucesor natural del arte Carolingio y que se desarrolla a finales del primer milenio. En muchos casos, se ha considerado una rama del primer románico (así lo considera, por ejemplo, el gran historiador K. John Connat) aunque ahora se tiende a considerarlo como uno de los precursores del románico o protorrománicos.

Cruz de altar otoniana del siglo X. Abadía de Essen
La dinastía otoniana fue la dirigente del Imperio Germánico durante el siglo X y parte del XI. Durante esta dinastía, al igual que había sucedido durante la carolingia, existió un deseo de utilizar las manifestaciones artísticas como expresión de poder imperial con el deseo de legitimarse como herederos de la antigua Roma cristiana.
Todas estas manifestaciones artísticas están especialmente arraigadas en la tradición carolingia precedente. También se observa una fuerte conexión cultural con el norte de Italia y con Bizancio, como consecuencia de los matrimonios entre emperadores germanos y princesas bizantinas.

Marfil bizantino que representa a Cristo coronando al  emperador Otón II y a la princesa bizantina Teófano

De cualquier modo, las influencias bizantinas no sólo llegan al arte otoniano a través de esta vía directa, sino que también el norte de Italia, una zona especialmente bizantinizada, provoca la introducción de corrientes culturales de Constantinopla, en este caso de modo indirecto, a la corte germana.

Torre de la catedral de Paderborn

Los monumentos del arte otoniano que se conservan son muy pocos, debido, sobre todo, a que fueron reconstruidos en época románica. Los más importantes son el coro occidental de Essen, San Ciriaco de Gernrode, San Miguel de Hildesheim, la catedral de Spira y la catedral de Estrasburgo.


Naves de San Miguel de Hildesheim
La influencia carolingia se ve en monumentos como el de Essen, en donde se adivina una inspiración directa en la capilla palatina de Aquisgrán. Sin embargo, pese a que hay muestras siempre remodeladas de que la planta centralizada fue utilizada en esta época con cierta asiduidad, en los templos otonianos se adivina, sobre todo, el predominio de la basílica alargada benedictina. Estas basílicas generalmente se dividen en tres partes:
  • Los pies, donde se sitúa un macizo occidental similar al West Werk carolingio.
  • Un cuerpo central, formado por tres naves longitudinales que presentan diferencias según la región donde se construye, que dan lugar a dos tipologías distintas:
    • Tipo sajón: en donde los soportes que separan las naves alternan un pilar con dos columnas.
    • Tipo renano: en donde la alternancia es más simple y consiste en un pilar por cada columna.
Aunque esta diferencia parezca un detalle insustancial, la articulación espacial de estos dos tipos de templos es muy diferente. La techumbre de las naves siempres es de madera.
  • Cabecera, que tiene un gran desarrollo. El altar generalmente se coloca en el centro del crucero y lo que es propiamente el ábside sirve de coro y por tanto es donde se colocan los monjes. Debajo de la cabecera, generalmente bajo el ábside central, aunque hay veces que también ocupa la parte baja del crucero, se construía la gran cripta, puesto que el culto a las reliquias tuvo una enorme transcendencia en este periodo.
Era muy frecuente que estas grandes iglesias abaciales tuvieron enormes puertas fundidas en bronce. Al parecer, la influencia llegó a través de Italia por mediación de princesas bizantinas que, precisamente por su origen, tenían una relación muy estrecha con la abadía de Montecassino. Todo hace suponer que gracias a este contacto llegaron artistas bizantinos a la corte germánica y realizaron estas puertas conforme a las técnicas de fundición características del sur de Italia y del mundo bizantino.



Lo más importante es que en la propia Germania se crea un taller de orfebrería en bronce (técnica de la cera perdida) que va a influir enormemente en el este de Europa. Los talleres más importantes se van a establecer en torno a las regiones del Mosa y de la Lorena, por ejemplo en Hildesheim, en la que las puertas miden más de cinco metros y están fundidas de una sola pieza.


Principales monumentos otonianos








San Ciriaco de Gernrode
Tuvo dos etapas de construcción. En la primera, hacia el 961, parece que se creó la iglesia basilical con un gran transepto destacado que daba al ábside y que era del tipo de iglesia renana.

En esta etapa, el paramento sería totalmente liso y ofrecería en la parte inferior los arcos de comunicación con las naves laterales y en la parte superior el registro de ventanas en la zona más elevada del muro. Sin embargo, en el 971 y gracias al patrocinio de la emperatriz griega Teófanos, la iglesia se reformó planteándose la existencia de una tribuna similar a los modelos de templos bizantinos.
Además en esta reforma se construye un ábside contrapuesto en la fachada occidental, se abren puertas laterales en las naves y al exterior se enmarcan las ventanas de las naves laterales con una secuencia de arquerías que nos indican la proximidad del Norte de Italia.




San Miguel de Hildesheim
Se comienzan las obras hacia el 1001 y catorce años después se había construido el gran ábside occidental con una gran cripta subterránea. Las obras se creen terminadas para 1033.

Es una iglesia del tipo sajón. Se cree que, quizá por influencia de San Pedro, se organizó un gran ábside occidental al que se accedía por un enorme transepto y que presenta un gran piso subterráneo a modo de cripta, de dimensiones descomunales. Hay una puerta que daba al exterior en el ábside por donde se accedía a la cripta. Esto supone que sólo se podía acceder a ésta desde exterior. El transepto, muy desarrollado, tenía dos torreones en los extremos para acceder a unas tribunas que desde un principio estuvieron cubiertas por bóvedas de aristas.


La parte oriental repite el mismo modelo de transepto y todo parece indicar que el ábside oriental era una cabecera tripartita conforme al modelo benedictino. La disociación entre los elementos que forman el muro es enorme. Los capiteles son característicamente otonianos (capitel cúbico) en el que las aristas de la parte superior, llamado tambor, desaparecen para dar lugar a formas redondeadas.



Catedral de Spira
Es una iglesia de planta basilical cubierta con techumbre de madera en la nave central y con bóvedas de aristas en las laterales.

Tiene un nártex, por lo que no hay ábside occidental, un transepto muy destacado en planta y un ábside. La cripta ocupa todo la parte inferior del ábside y del transepto.
Hay dos torres que enmarcan la cabecera con un carácter meramente decorativo. Lo más importante es la rica articulación del muro, con un arco que enmarca los dos cuerpos del paramento, dando una unidad y acercándose a lo que será el románico.


Al exterior hay influencia clara del norte de Italia, por lo que se cree que fuera remodelado más tarde, con torres similares a los campaniles raveneses y arquillos, galería y bandas lombardas.
En cuanto a la Catedral de Estrasburgo creo que precisa un comentario aparte...

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http://www.arteguias.com/otonianogermanico.htm
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