miércoles, 30 de noviembre de 2016

REAL MONASTERIO DE SANTA MARIA DE SANTES CREUS Y EL CISTER


Entre vides y huertas regadas por el río Gayá en la localidad de Aiguamurcia (Tarragona) nos reciben espectaculares vidrieras y tumbas reales inmersas en la pureza y la austeridad características del Císter. Este lugar acogió la primera comunidad monástica de la orden en Cataluña y fue el lugar escogido por reyes y nobles para su reposo eterno. De los tres monasterios cistercienses de Cataluña, Poblet, Vallbona y Santes Creus, es el que según los historiadores, reproduce con mayor fidelidad el plan “bernardino” de construcción, salvo en algunos capiteles de su claustro.
Es uno de los más grandes y mejor conservados conjuntos monásticos cistercienses que podemos visitar en la actualidad. Fundado en 1168, protegido por la nobleza y los reyes, se convirtió en un centro espiritual, de estudios y de colonización del territorio, la antigua Marca Hispánica. La vida monástica se mantuvo ininterrumpidamente hasta la Desamortización de 1835.

La iglesia, de sobria e imponente arquitectura, tiene las tumbas reales de Pedro el Grande y de Jaime II y su esposa Blanca de Anjou, así como la del gran almirante Roger de Roger de Lauria. También podemos admirar los vitrales cistercienses y góticos y un retablo barroco de José de Tremulles.
Destacaremos también la sala capitular, el escriptorium, el gran dormitorio de los monjes y el claustro gótico (s. XIV) atribuido al inglés Reinart des Fonoll, con una elegante decoración esculpida. El montaje escenográfico y audiovisual “El mundo del Cister”, considerado entre los mejores de Europa de su género, da una idea muy completa y fascinante de la Orden y su legado.


El Real Monasterio de Santa María de Santes Creus es una abadía cisterciense erigida a partir del siglo XII, que se encuentra en el término municipal de Aiguamurcia, en la provincia de Tarragona. Fue en el siglo XIII cuando, bajo el patrocinio de Pedro III de Aragón (que expresó su deseo de ser enterrado en el monasterio) se construyó el panteón real, en el cual a su vez fue sepultado su hijo el rey Jaime II.
Parte de la nobleza siguió esta costumbre medieval y escogió este lugar para su descanso eterno, consiguiendo el cenobio el tiempo de máximo esplendor y grandeza gracias a los numerosos donativos recibidos, hasta la decisión de Pedro el Ceremonioso en 1340 de instalar el panteón de la monarquía en el monasterio de Poblet.
En el año 1835 y como consecuencia de la desamortización de Mendizábal la comunidad abandonó el edificio. Fue declarado monumento nacional por real orden de 13 de julio de 1921. Es el único monasterio incluido en la Ruta del Císter en el que no existe vida monástica.



La Orden del Císter se había establecido en la península ibérica, a partir del primer cuarto del siglo XII, con fundaciones en los monasterios de Oseira, Fitero y de Moreruela, todos bajo patrocinio real por la gran necesidad que había en ese momento para conseguir una rápida repoblación del espacio reconquistado a los musulmanes.
Bajo el mandato del conde de Barcelona Ramón Berenguer IV y con el mismo fin, se crearon los monasterios de Poblet y de Vallbona de les Monges, todos ellos situados en la llamada Cataluña Nueva. Como era norma habitual, adoptada y extendida por la orden cisterciense, sus monasterios fueron dedicados a Santa María.
Tras varios intentos fallidos de levantar el monasterio en otras ubicaciones, los nobles Gerard de Jorba y Guillem de Montagut hicieron una donación en 1160 del paraje de Santes Creus, a orillas del río Gayá, con agua abundante y suficientes terrenos de calidad para garantizar la buena economía del monasterio. Su ubicación alejada de poblaciones y situada en plena naturaleza debió gustar a los monjes para poder llevar una vida espiritual tranquila.
En 1174 se pudieron comenzar las obras de construcción del conjunto monástico: primero, la iglesia y la sala capitular; luego, el primitivo claustro románico, hoy desaparecido; más tarde, la sala de los monjes, el refectorio y el dormitorio. Hacia 1225 quedaban concluidas las principales dependencias.
Durante los siglos XVII y XVIII se siguieron efectuando obras de ampliación y reforma, añadiendo nuevas dependencias exteriores. Esta continua actividad se ve truncada bruscamente en 1835 con la desamortización de Mendizábal, momento en que el monasterio sufre el abandono por parte de la comunidad cisterciense y se ve abocado a la ruina. Declarado Monumento Nacional en 1921, ha sido objeto de sucesivas obras de restauración y acondicionamiento, siendo hoy lugar de manifestaciones culturales de variada índole bajo gestión de la Generalidad de Cataluña a partir del año 1981.

De acuerdo con el esquema organizativo de la Orden del Císter, el núcleo principal lo forman las tres piezas básicas de la vida monástica: la iglesia, el claustro adosado a ella y la sala capitular; se completa el recinto con el refectorio, el locutorio, la sala de los monjes o scriptorium y, en una segunda planta, el dormitorio común.
Anexas al grupo de dependencias anteriores se encuentran otras de dispar utilización como la enfermería, las habitaciones de los monjes jubilados, el claustro posterior, el Palacio Real, además de un espacio destinado a cementerio. Existe la primitiva capilla de la Trinidad, el Palacio Abacial, la capilla de Santa Lucía y el Arco Real de acceso a la plaza de San Bernardo. El monasterio de Santes Cresus sigue una construcción plenamente cisterciense con los tres recintos clásicos donde se encuentran localizados los diferentes espacios cerrados según sus aplicaciones arquitectónicas.



El primer recinto lo forma una serie de casas que constituyen lo que es propiamente la población de Santes Creus, colocadas formando una línea horizontal antes de entrar al segundo recinto, en el centro y sobresaliendo de todas estas edificaciones, se encuentra la pequeña capilla de Santa Lucía del año 1741.
Al entrar por el Arco Real se aprecia una gran plaza rectangular, en cuyo centro se encuentra una fuente sobre la que hay una estatua dedicada a san Bernardo Calbó, antiguo abad del monasterio. Alrededor de la plaza se encuentran las diversas dependencias monacales antiguas, donde habitaban los monjes más ancianos y los que trabajaban en diversos oficios; todas muestran en sus fachadas decoraciones con esgrafiados realizados durante el siglo XVIII. Entre estos edificios se encuentra el Palacio Abacial, mandado construir por el abad Contijoch, en cuya construcción se aprovechó parte del antiguo hospital del monasterio llamado «Hospital de Sant Pere dels Pobres».
Al tercer recinto o el monasterio propiamente dicho, se entra por la denominada Puerta Real por la que se accede al claustro. Es una portada románica que fue mandada construir por el rey Jaime II y su esposa Blanca de Anjou.
Las obras de construcción de la iglesia se iniciaron en 1174 y se terminaron hacia 1225. No obstante, en 1211 ya debieron estar suficientemente avanzadas como para que se procediese a la consagración del templo. El aspecto global es el de una fortaleza debido al remate perimetral almenado.



Sobre el crucero se alza un cimborrio octogonal gótico de principios del siglo XIV. También hay que destacar un imponente ventanal gótico vidriado que se conserva casi completamente en su estado original, con escenas bíblicas distribuidas en pequeños espacios, acompañado en ambos lados, por unas ventanas de arco de medio punto. Este gran vitral gótico tiene una altura de casi 9 metros por 1,8 de anchura. Los plafones están divididos en pequeños compartimentos presentando el trabajo de las escenas, con una iconografía perteneciente principalmente a la vida de María y de Cristo, con un trabajo que se puede comparar al de un miniaturista de la Edad Media.


En ambos lados del altar mayor se encuentran dos monumentos funerarios pertenecientes a tumbas reales de la dinastía del Reino de Aragón. En el lado del Evangelio, el rey Pedro III de Aragón (Pedro I como rey de Valencia y Pedro II como conde de Barcelona), fallecido en 1285.
A los pies de este sepulcro, en el pavimento, se encuentra enterrado Roger de Lauria, fiel almirante de este rey, fallecido en 1305. En el lado de la Epístola, el rey Jaime II de Aragón, de Valencia y conde de Barcelona, fallecido en 1327. En el mismo monumento se encuentra su segunda esposa la reina Blanca de Nápoles, fallecida en 1310.
El rey Pedro III falleció el 11 de noviembre de 1285 en el Palacio Real de Villafranca del Panadés. Una vez que el médico real Arnau de Vilanova certificó la muerte del rey, se formó una larga comitiva fúnebre para enterrar al monarca en una sepultura «decente y honorífica» en el Monasterio de Santes Creus, tal como había dejado escrito en su testamento de 1282. La comitiva tardó varios días en llegar a su destino, donde con gran solemnidad se celebraron las exequias fúnebres por el soberano que fue enterrado, según el cronista Bernat Desclot, enfrente del altar mayor de la iglesia del monasterio.



Entre 1285 y 1291, cuando Jaime II era rey de Sicilia, ordena enviar al monasterio "diversas piedras de pórfido" para la tumba de su padre, que el almirante Roger de Lauria trajo desde esa isla. El nuevo rey deseaba construir un monumento funerario parecido a los que había visto en la catedral de Palermo de los reyes sicilianos, especialmente de antepasados suyos por parte materna, Enrique VI y Federico II, enterrados ambos en bañeras romanas de pórfido, reutilizadas como sarcófagos.
En diciembre de 1835, durante la Primera Guerra Carlista, la Legión francesa de Alger y varias compañías de miqueletes se alojaron en el edificio monacal, causando numerosos destrozos en el mismo. Las tumbas reales de Jaime II y su esposa fueron profanadas. Los restos de Jaime II, hijo de Pedro III fueron quemados, aunque parece que algunos restos permanecieron en el sepulcro. La momia de la reina Blanca de Nápoles fue arrojada a un pozo, de donde fue sacada en 1854. El sepulcro de Pedro III, a causa de la solidez de la urna de pórfido utilizada para albergar los regios despojos, impidió que sus restos corrieran igual suerte.

El monasterio contaba desde su origen con un sencillo claustro románico levantado hacia finales del siglo XII y principios del XIII. A instancias del rey Jaime II y con su patrocinio, el abad Pedro Alegre acomete en 1313 la demolición del claustro antiguo y la construcción del actual, todo ello sin alterar las dependencias que ya existían en el entorno claustral, desde la propia iglesia hasta la sala capitular y demás estancias monacales. Lo único que se conserva del claustro primitivo es el templete que alberga la pila-lavadero en la que los monjes se lavaban las manos tras las tareas agrícolas, antes de pasar al refectorio o dedicarse a los rezos.



El claustro actual consta de cuatro galerías cubiertas con bóvedas de crucería. Se debe a la mano del maestro inglés Reinard de Fonoll, a cuya obra dio continuidad Guillem de Seguer, quien probablemente ejecutase la tracería de los ventanales, en cada galería con diferente ornamentación. Las crujías mayores la forman ocho ventanales y las menores siete.
Es de un refinado estilo gótico exultante en sus arcuaciones, en las estilizadas columnas, en las bóvedas de ojiva y en la exuberante ornamentación de los capiteles de gran riqueza iconográfica, con motivos vegetales, animales, figurativos y narrativos con escenas bíblicas. Contiene las tumbas murales de algunos nobles catalanes, y quedan restos de pinturas, una de ellas representando la Anunciación.



La variedad y temática de la escultura que se encuentra representada en los capiteles y en los frisos de los pilares resultan sorprendentes en un monasterio de la orden del Císter, al estar todos las figuras y elementos ornamentales rechazados por san Bernardo de Claraval en su Apologia ad Guillelmum, recogidos en este espacio claustral.








FRISO

FRISO
Por la entrada de la Puerta Real que da paso del segundo al tercer recinto monástico, se encuentra el claustro justo en el ángulo sud-oeste. El pilar que lo forma está tallado con un ciclo dedicado al Génesis a manera de friso en todo su alrededor, mostrando una serie de escenas historiadas sobre: la creación de Adán; la de Eva; el Paraíso; la tentación de la serpiente; la caída en el pecado; la vergüenza de ambos escondidos entre matorrales.
Sigue la historia, recorriendo el pilar hacia la parte del jardín del claustro, donde se ve el resultado del pecado: Adán trabaja la tierra mientras Eva hila y sus hijos Abel y Caín se dedican a trabajos del campo y del ganado.
En el claustro se encuentran numerosas tumbas y lápidas de importantes familias catalanas que contribuyeron con donativos a la construcción y expansión del monasterio, con ello conseguían el privilegio de su enterramiento en este lugar. Se colocaban bajo los arcosolios de las galerías, sepulcros más o menos ornamentados con estatuas yacentes o sin ellas y decorados la mayoría con las armas familiares. Del linaje de los Queralt, incluso llegaron a trasladar, a finales del siglo XIII, los restos de otros familiares que se encontraban enterrados fuera del monasterio.



La sala capitulare de Santes Creus responde al prototipo de las salas capitulares de la Orden del Císter. Se ubica en el centro del ala oriental del claustro, separada por la sacristía del extremo del transepto de la iglesia. La orientación de la estancia permite la entrada de la luz de la mañana por tres ventanas abiertas en su paramento de levante, sin perjuicio de la que penetra por otros dos ventanales de mayores proporciones y de más elaborado diseño que se sitúan uno a cada lado de la puerta de acceso.



Estas dos ventanas y la puerta forman una triple arquería que, como toda la sala, acusan el estilo románico propio de la época en que se construyó esta dependencia: están formadas por arcos de descarga de medio punto bajo los que se alojan parejas de arcos del mismo tipo que apoyan sobre columnas de doble fuste con capiteles y basas separadas y es lugar de enterramiento de los principales abades de la orden.

El dormitorio de los monjes,se trata de una nave diáfana rectangular de grandes dimensiones,situada en la planta superior del ala este del claustro, esto es, sobre la sala capitular y la sala de los monjes, su construcción data del año 1173.
Inicialmente los frailes dormían con sus sayales sobre unos jergones tendidos en el suelo en un único espacio común, sin divisiones como mandaban sus reglas. Se mantuvo así hasta que los últimos siglos que se tabicaron. Existe un doble acceso al dormitorio: por la escalera de maitines que comunica directamente con la iglesia y por la escalera de día que permite la subida desde el claustro.
La sala se cubre mediante once arcos apuntados que descargan sobre ménsulas embebidas en los muros laterales con decoración vegetal y geométrica. Estos muros van perforados entre los arcos por ventanales que, además de la iluminación, permiten la ventilación cruzada. Hoy el dormitorio se utiliza como sala ocasional de conciertos.

Una leyenda explicaría la razón del nombre de Santes Creus para este monasterio. Los pastores del lugar al llegar el invierno solían traer su ganado desde las montañas a las tierras más bajas donde se disfrutaba de un clima más suave. Precisamente, la gran cantidad de ganado, vacas y ovejas, que pastaban en estas tierras dejaban su huella en forma de materia orgánica por las defecaciones y por el abandono de restos de animales muertos que se iban pudriendo a la intemperie.
Esta gran cantidad de restos se iban mezclando con la tierra y los huesos por efecto del calor y al contacto con las lluvias iban desprendiendo por la noche gases fosforescentes, los conocidos como fuegos fatuos. A la vista de estos fenómenos, que los pastores y atribuían a causas sobrenaturales, los lugareños los consideraban como signos milagrosos y señalaban el lugar con cruces de madera. La multiplicación de estas cruces hizo que este territorio fuera conocido como  "campo o lugar de Santes Creus".

http://www.xn--espaaescultura-tnb.es/export/sites/cultura/multimedia/galerias/monumentos/monasterio_santes_creus_t4300687.jpg_1306973099.jpg
http://www.spainthenandnow.com/userimages/cistercian-monastery-of-santes-creus-wikipedia.jpg
http://www.revistadearte.com/2016/11/13/el-majestuoso-monasterio-de-santes-creus-en-la-ruta-del-cister-catalan/?utm_source=feedburner&utm_medium=email&utm_campaign=Feed%3A+Revista-De-Arte-Logopress+%28REVISTA+DE+ARTE+-+LOGOPRESS%29
https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/7/7f/Monestir_de_Santes_Creus_(Aiguam%C3%BArcia)_-_36.jpg
http://www.viajetop.com/wp-content/uploads/2014/06/santes-creus-monasterio.jpg
http://static.panoramio.com/photos/large/110768172.jpg
http://farm7.static.flickr.com/6001/5958498885_786a9d188d.jpg
https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/f/f1/Real_Monasterio_de_Santes_Creus_-_Sepulcro_de_Pedro_III_el_Grande.jpg
https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/a/a2/Mausoleos_reales_del_Monasterio_de_Santes_Creus.jpg/250px-Mausoleos_reales_del_Monasterio_de_Santes_Creus.jpg
https://c7.staticflickr.com/3/2592/4160984302_a2d47dc2e3_b.jpg
https://c2.staticflickr.com/6/5540/12454461855_a45d854bf3_b.jpg
https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/a/a0/Real_Monasterio_de_Santes_Creus_-_Capitel_del_Claustro_3.jpg
http://www.elcisteriberico.com/imagenes/cataluna/Santes%20Creus/CapitClaus0.jpg
https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/d/d3/Santes_Creus,_monestir-PM_66060.jpg
http://1.bp.blogspot.com/_112v_DIGrqc/SY302eC4uNI/AAAAAAAAATU/OapUdguFmTU/s1600/adameva1.jpg
https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/7/78/Monestir_de_Santes_Creus_-_Sala_capitular2.JPG
http://www.elcisteriberico.com/imagenes/cataluna/Santes%20Creus/SalaCapSC0.jpg
http://www.elcisteriberico.com/imagenes/cataluna/Santes%20Creus/OtrasEstanSC6.jpg
http://pictures.abebooks.com/JEREZ/md/md8421549830.jpg

EL ARTE Y LA ARENA


Con intrincados diseños que ofrecen paisajes, templos y hasta una catedral gigante, uno pensaría que estas obras deberían estar expuestas en una galería de arte.

Pero las increíbles piezas están hechas de arena y desafortunadamente para sus artistas, sus detallados diseños solo duran horas, o en el mejor de los casos, días.

Esculturas de arena de Joo Heng Tang

Esculturas de arena de Joo Heng Tang
Nadie sabe cuando se hizo la primera escultura de arena. Algunas hipótesis dicen que pudo ser en el antiguo Egipto, dónde se hacían previamente con arena lo que luego serían las pirámides y otros monumentos. A diferencia de las construcciones hechas con piedra, la duración de este tipo de esculturas es muy efímera.


Esculturas de arena de Joo Heng Tang
 Como bien sabemos, la arena mojada no se endurece, como el cemento. Tan pronto como se seca, se derrumba. La proporción ideal para la construcción de estatuas de arena es 8:1. Es decir, 8 partes de arena por una de agua, aunque esto no es una ciencia exacta. Existen algunos matices.


Esculturas de arena de Joo Heng Tang
 Gran diseño. Uno de los trabajos más espectaculares de Joo Heng Tan es esta espectacular catedral, con ventanas y torres.

Esculturas de arena de Joo Heng Tang
Otra impresionante escultura.

Esculturas de arena de Joo Heng Tang
 El dragón. Una bestia mítica hecha enteramente con arena.

Esculturas de arena de Joo Heng Tang
Instrumentos musicales en esta obra de inspiración asiática.

Esculturas de arena de Joo Heng Tang
 Un R2D2 hecho de arena, y no, no está en una playa muy muy lejana. Está en la tierra.

Esculturas de arena de Joo Heng Tang
Otro dragón y un guerrero. Parece increíble que esta obra esté hecha con la humilde arena y un poco de agua.

Esculturas de arena de Joo Heng Tang
Diosas y seres mitológicos son algo recurrente en la obra de  Joo Heng Tang, que realiza en playas de todo el mundo.

Esculturas de arena de Joo Heng Tang
El esqueleto de un pez gigante con complejos rostros humanos.

Esculturas de arena de Joo Heng Tang
 Shangri-La (un país de ficción descrito por el escritor James Hilton en su novela de ficción "Lost Horizon" de 1933 )

Esta super-feroz celebración a los villanos de Disney.

http://www.anayatouring.com/wp-content/uploads/2014/06/Festival-de-esculturas-de-arena-de-B%C3%A9lgica-Brujas-2006-Historias-milenarias.jpg
http://www.husmeandoporlared.com/2013/07/esculturas-de-arena-joo-heng-tang.html
https://img.buzzfeed.com/buzzfeed-static/static/2015-05/19/18/enhanced/webdr10/enhanced-buzz-wide-4060-1432073516-7.jpg

lunes, 28 de noviembre de 2016

LOUIS MARIE DE SCHRYVER...LA PINTURA DE AMBIENTES Y DE MODA

Louis Marie de Schryver, quien se encontraba en París cuando la ciudad ya estaba consolidada como la ‘capital de Europa’ y sería de interés no solamente para cientos de viajeros, sino motivo de inspiración para poetas, literatos y pintores nativos y extranjeros.
A finales del siglo XIX, París brindaba a los visitantes poder transitar por una ciudad cuyo embellecimiento (iniciado a partir del Segundo Imperio, entre 1852 y 1870), había sido concluido. De la mano Napoleón III y el barón Haussmann, se crearon nuevas avenidas y calles, se restauraron las fachadas, se remodelaron los espacios verdes, el mobiliario urbano, y se efectuaron trabajos de conservación en monumentos públicos. Con estas grandes obras, la ciudad se promovió por todo el mundo, sustituyéndose los estrechos callejones del viejo París por los anchos bulevares y las grandes plazas.
Poco después de haber nacido Louis de Schryver, los pintores impresionistas comenzaron a utilizar la vida de París para sus creaciones. Cada aspecto de la cotidianidad de la ciudad constituyó tema de interés para estos y otros artistas que descubrieron una actividad inusual hasta el momento: el movimiento de una urbe que iría en ascenso. Los cafés de moda, las tiendas -tanto de los grandes modistos de alta costura como los ya construidos grandes almacenes-, alentaban a la población a salir a la calle y poder pasear por las amplias avenidas o disfrutar de los parques o monumentos. Y parte de esas actividades fueron retratadas por pintores como Louis Marie de Schryver.
Nacido en París, en 1862, el padre de Louis de Schyrver era periodista de cierto renombre, pero su hijo desde pequeño demostró poseer vocación y aptitudes para la pintura. A los 12 años realizó su primera exposición de dos obras (bodegones), aún sin haber recibido instrucción académica como pintor. A partir de entonces comenzó a estudiar bajo la tutela de Philippe Rousseau, hasta que se instaló por su cuenta, obteniendo a la edad de 17 años una medalla de bronce en la Feria Internacional de Sydney.
Louis de Schyrver continuó pintando bodegones hasta que comenzó a realizar retratos y escenas callejeras. Hacia 1886 se centró en la temática de la vida diaria en París, a la par que recibiera encargos de retratos de familias de la alta sociedad francesa. Especialmente famosas se hicieron sus obras de la serie “Le Premier Jour de Printemps” (‘El primer día de primavera’), por la que recibió un premio en el Salón de París de 1886.
Continuó cosechando éxitos y hasta 1900 mantuvo su estudio en el centro de París, por lo que le resultaba muy fácil salir y encontrar inspiración en cualquiera de las calles o los parques, visualizando el movimiento de los transeúntes, de los vendedores callejeros, del paseo de mujeres y niños. En la Exposición Universal de 1900 obtuvo una medalla de oro por una de sus obras.
La mirada de Schryver sobre París se destacaba de la de sus contemporáneos por la espontaneidad que reflejaba en las escenas retratadas. Trasmitía un especial sentimiento en cada obra. Su serie sobre las vendedoras de flores (algunas de las cuales ilustran esta publicación) poseen la cualidad de reflejar los estados de ánimo de compradora y vendedora…
11-louis-marie-de-schryver-2
 “La vendedora de flores” (1890)
Con cierto aire de ingenuidad, los representantes de las clases más acomodadas entran en perfecta armonía con las de las clases humildes. Los rostros así lo demuestran, como también las miradas de los niños, muchas veces retratados en compañía de sus madres o cuidadoras.
Buying The Flowers, Champs Elysées, Paris
 “Vendiendo flores en los Campos Elíseos” (1890’)
No queda duda que el artista quería reflejar, sobre todo, a los miembros de la alta sociedad parisina. Por ello, en sus obras ocupa un lugar destacado la apariencia de estos. Sus cuadros recorren varias de los estilos del vestir femenino entre 1980 y 1900. Con una pincelada suelta, de Schryver describe la silueta de las damas de los últimos años de la moda del polisón, pasa por la típica de los años 1890’s (silueta ‘reloj de arena’), hasta apuntar el inicio de la ‘sylphide’, propia del nuevo siglo XX.
Schryver_Louis_Marie_de_The_Flower_Seller_1886_Oil_on_Canvas-large
 “Vendiendo flores” (1886)
Art-Reproduction-A-Flower-Seller-on-the-Champs-Elysees-by-Louis-Marie-de-Schryver-Canvas-Prints
“Vendiendo flores en los Campos Elíseos” (1890’)
Dedica el pintor un especial cuidado para reproducir los tejidos, las sedas estampadas, las finas organzas y los encajes de las blusas, tímidamente asomadas por las chaquetas de los vestidos ‘trotteur’. Detalla asimismo los complementos y accesorios: tocados (con sus correspondientes cintas, flores, plumas y lazos), guantes, parasoles…
Flower Market – Give Me A Price
“Mercado de flores: dame un precio” (1897’)
Todo ello dentro de escenarios privilegiados: la avenida de los Campos Eliseos, frente al Arco de Triunfo, la Rue Royale, cerca del Obelisco, delante del ‘Hôtel National des Invalides… destacando en los fondos los ricos carruajes, las fachadas monumentales y, en algunos casos, la entrada a tiendas de moda. Así, Louis de Schyrver llama la atención sobre una ciudad que marcaría la modernidad europea, por su bullicio y movimiento, pero recordando siempre la presencia del patrimonio cultural que la sustenta como legado del pasado.
El final de la carrera 
https://vestuarioescenico.wordpress.com/2016/02/28/louis-marie-de-schryver-pintor-de-ambientes-y-de-moda/
http://data16.gallery.ru/albums/gallery/183231-7e619-80279622-m750x740-ueeef3.jpg
http://www.histoire-image.org/photo/zoom/gal22_schryver_001f.jpg
http://www.rehs.com/images/louis_de_schryver_b1068_apres_laverse_place_du_theatre_francais_small.jpg

HISTORIA Y ARQUITECTURA PRERROMÁNICA ASTURIANA


Es importante tener en cuenta que, durante la monarquía visigoda, por primera vez los habitantes de la península ibérica habían dejado de depender de una potencia exterior, que además se había conseguido la unificación de todo el territorio peninsular y que, desde la conversión de Recaredo al cristianismo, existía un buen nivel de integración social y religiosa aunque en el plano político hubiera muchos problemas. Todo lo que conocemos sobre los nuevos reinos cristianos nos indica que su objetivo, sobre todo en el caso del originado en los Picos de Europa a partir de la batalla - o más bien escaramuza - de Covadonga, era la reconstrucción de esa monarquía visigoda, lo que significaba liberarse de la nueva dependencia de un pueblo extranjero, y la recuperación de todos sus territorios. El éxito a la larga fue evidente, hasta el punto de que si comparamos el mapa de la España Visigoda a fines del siglo VII y el de la España de Felipe II, en el momento de mayor apogeo del Imperio Español después de nueve siglos de reconstrucción, nos encontramos que son prácticamente idénticos. En ambos casos el territorio estaba formado por toda la península ibérica y una parte muy semejante del sur de Francia.

Al producirse la invasión árabe, los hispano-romanos, acostumbrados a vivir bajo dominación extranjera durante casi un milenio, se adaptaron sin demasiados problemas a la nueva situación ya que los árabes les trataron con una gran tolerancia, pero una parte importante de los godos pudo escapar y refugiarse en las montañas del norte formando, con la colaboración de los pueblos autóctonos que siempre habían demostrado su espíritu de independencia ante los sucesivos conquistadores de la península, dos núcleos de resistencia, uno en Asturias y otro en Cantabria y en ambos casos dirigidos por la nobleza visigoda, que se fusionaron casi inmediatamente mediante alianzas matrimoniales y crearon la monarquía asturiana. Esta monarquía se definió desde el principio como continuación de la visigoda y en los primeros tiempos fue también electiva, entronizando siempre como reyes a personas a las que se podía atribuir una genealogía, no siempre demostrada, como descendientes de las familias reales visigodas. De acuerdo con el mismo objetivo, también hizo todo lo posible como se dice en el Cronicón por restablecer las estructuras sociales, religiosas y administrativas existentes en el desaparecido reino visigodo; por ejemplo se mantuvo la misma forma de reparto de las tierras sin dueño reconquistadas, algo que influyó de forma muy significativa en toda la organización social y política española en los siglos posteriores. Será fundamental tener en cuenta esta vocación de continuidad, que fue la base de la monarquía asturiana, a la hora de analizar las características del arte que se desarrolló en los dos primero siglos de la Reconquista.
Estatua de Pelayo, en Cangas de Onís, Asturias © Zaratema

Dentro de este proceso continuado de "Reconquista", es decir de recuperación de todos los territorios perdidos ante la invasión árabe, se considera Arte Prerrománico Asturiano al conjunto de manifestaciones artísticas que se produjeron entre el año 722, fecha no confirmada de la batalla de Covadonga, y el 910, año en que, a la muerte de Alfonso III el Magno, su hijo Ordoño II traslada la corte a León. En esta fecha ya ha aparecido una nueva corriente artística, el llamado "Arte Mozárabe", generada por los cristianos que, viviendo hasta entonces en territorio árabe, comienzan a emigrar a las zonas reconquistadas trayendo con ellos, además de un renovado espíritu visigodo que habían mantenido durante los doscientos años de dominación, un importante bagaje de nuevos conocimientos artísticos y técnicos aprendidos en Al-Andalus.

A lo largo de estos dos siglos, el pequeño reino que sólo ocupaba la parte más escabrosa de los picos de Europa fue extendiéndose, primero por toda Asturias y Cantabria, luego por Galicia, que adquirió gran importancia a partir de la "invención" del sepulcro del Apóstol Santiago y el comienzo de la leyenda de "Santiago Matamoros" y de las peregrinaciones a Compostela, y finalmente por Portugal, León, las provincias vascongadas y Castilla hasta ocupar prácticamente todos los territorios al norte del Duero. Al mismo tiempo su capital, y por lo tanto sus nuevas edificaciones religiosas y civiles, fueron trasladándose desde la inicial en Cangas de Onís, primero a Pravia luego a Oviedo, diseñada y construida a imagen y semejanza de la Toledo áulica, y finalmente a León cuando Oviedo resultó demasiado lejana y poco accesible para el control y la defensa de los nuevos territorios. 
Es en el antiguo Regnum Asturorum, en el año 722, y bajo el famoso caudillo Pelayo, donde se inicia la Conquista Cristiana, más conocida como Reconquista.Conquista sí pues los musulmanes dominaban toda la península ibérica desde 711. La historiografía nos cuenta que se inicia venciendo en la Batalla de Covadonga, lugar cercano a Cangas de Onís, actual Asturias. Y es ahí mismo donde se forma un reino, un pequeño dominio que anhela el pasado feudo visigodo de Toledo. Sí, es el mundo visigodo  el espejo donde estos astures deciden mirarse. Hay que recordar que los Carolingios no dominan toda Europa. Las Islas Británicas y este Reino Astur son independientes, aunque mantienen buenas relaciones.

Dentro de las dificultades que, existen para el estudio y catalogación de casi todos los monumentos prerrománicos españoles, en el caso del Prerrománico asturiano se han aceptado generalmente tres premisas que permiten, quizá de una forma excesivamente simplista, definir a una edificación como incluida dentro de esta fase.
Una vez formada dicha monarquía, ésta se divide en tres etapas:
1- Una de inicio y arraigo (722-842), con la batalla mencionada al principio y con el final del reinado de Alfonso II como consolidación.
2- Le sigue la llamada de esplendor bajo los reyes Ramiro I y Ordoño I (842-866).
3- La última es conocida como periodo del reino astur (866-910), durante el reinado de Alfonso III el Magno, último monarca del Reino de Asturias (formándose así el Reino de León).

Detalle de uno de los miradores de la iglesia Santa María del Naranco, con sus columnas con fustes estriados © Fernando García
Detalle de uno de los miradores de la iglesia Santa María del Naranco, con sus columnas con fustes estriados
 © Fernando García

Introducción a la arquitectura prerrománica asturiana, características generales
Durante estos periodos se forma, gracias a los contactos con los francos e itálicos en lo político y comercial, un arte astur con elementos del arte visigodo, del bizantino y del arte romano tardío. No hay que olvidar elementos locales, como las columnas soguedas y los contrafuertes estriados. Por último, sobre esta primera etapa, decir que lo común en su arquitectura es el ábside rectangular coronado por una ventana, además de mostrar templos con dimensiones reducidas y de emplear el alfiz, típico de la arquitectura hispanoárabe.
Ábside de la Iglesia de San Julián de los Prados © Adolfo Brigido
Ábside de la Iglesia de San Julián de los Prados © Adolfo Brigido
La Iglesia de San Julián de los Prados o Santullano es el ejemplo más destacado de la conocida como primera fase. Situada a las afueras de Oviedo, se estudia como una abadía. De hecho, el templo se dedica a una comunidad monástica, y es que Alfonso II que fue quien la mandó levantar, la utilizó como lugar de retiro, usando una tribuna para la oración..
Interior, nave central, San Julián de los Prados © jdiezarnal.com
Interior, nave central, San Julián de los Prados © jdiezarnal.com

Amplia y luminosa, a pesar de pertenecer a una época histórica conocida como oscura, nos encontramos ante una iglesia de planta basilical con tres naves, la central más alta y ancha, con cabecera tripartita y amplia nave-transepto (igual de ancha y alta que la central) con dos sacristías a los lados. La separación de naves se da a base de arcos de medio punto construidos en ladrillo (poco a poco sustituido dicho material por la piedra) que se levantan sobre pilares cuadrados. Un muro que muestra el arco del triunfo más dos ventanas separan la nave-transepto de la central. Esta planta, basilical con transepto, ya se ve en el arte visigodo, y se considera como referente la Iglesia de San Juan de Baños.
Detalle de las pinturas murales de San Julián de los Prados © jdiezarnal.com
Detalle de las pinturas murales de San Julián de los Prados © jdiezarnal.com
Interesantes son las pinturas murales de su interior, descubiertas a principios del siglo XX, pues suponen uno de los pocos vestigios pictóricos de la época. También son interesantes por el aniconismo, es decir, que no vemos figuras de animales ni humanas (la divinidad, por ejemplo, es representada con una cruz). Su técnica, al estuco, y su iconografía, vegetal-geométrica, recuerda la pintura romana. Destacan, sobre todo, las figuras geométricas: círculos, cuadrados y hexágonos. Las gamas cromáticas también son un referente romano, así tenemos los azules-grises, los ocres-amarilos y el rojo carmesí.
santullanoarcocapillalateral01
Detalle de las pinturas murales de San Julián de los Prados © jdiezarnal.com
También vemos las vegetales, con flores y ramajes, formando guirnaldas. En las bóvedas, como si fuesen planetas, vemos los casetones. Todo desprende una tradición clásica no olvidada, y aunque fragmentada, sigue mostrando un enorme conocimiento de lo antiguo, pues antes de ser coloreadas se grabaron con punzón. Por eso se menciona como influencia la pintura romana, porque en ellas se imitan mármoles, jaspes y porfirios, además de representarse las famosas arquitecturas fingidas. Son pinturas que recorren el interior del templo, de manera horizontal y separadas por líneas, que sugieren impostas. Tres son las zonas: zócalos, muro central con las arcadas y bóvedas.
Santa María del Naranco, Interior  © Daniel Armesto
Santa María del Naranco, Interior de la planta superior © Daniel Armesto
La segunda fase del arte asturiano, la de mayor esplendor, es cuando reinan, primero uno y después el otro, Ramiro I y Ordoño I, padre e hijo. Sus dominios se extienden por todo el cantábrico, e incluso llegan hasta el Duero. En lo arquitectónico comienza a construirse en piedra (desaparece el ladrillo), en gruesos sillares, y los templos se cubren con bóvedas. También se emplean arcos fajones y contrafuertes, además de arcos de medio punto peraltados. Son edificios que ganan en altura, decorados con multitud de relieves en su interior. De esta segunda fase destaca muy por encima la Iglesia Santa María del Naranco.
Santa María del Naranco  © Fernando García
Santa María del Naranco © Fernando García
Iglesia de Santa María del Naranco, siglo IX
En pleno monte Naranco, a tres kilómetros de Oviedo y sobre unas antiquísimas termas romanas nos encontramos con uno de los templos más famosos del prerrománico español. En este emplazamiento natural se construyen el pabellón real, la iglesia palatina y diversas estancias cortesanas. Lo que analizamos seguidamente es la actual iglesia, recinto construido en el año 848, que corresponde con el antiguo pabellón real
Santa Daría del Naranco, sala principal de la planta inferior © turismoprerrománico.com
Santa María del Naranco, sala principal de la planta inferior © turismoprerrománico.com
Comenzamos observando que alberga dos pisos. Éstos no se comunican entre sí, para acceder al superior se debe subir por unas escalones situados en la fachada norte. El piso inferior presenta baja altura y se cubre por una bóveda de cañón reforzada por arcos fajones. Si su parte central estaba dedicada al monarca, las laterales ocupaban un oratorio privado y unos baños. Ya en la parte superior, también de tres partes, doble de alta que la inferior, alberga otra estancia central, rectangular, más dos miradores, uno por lado. El núcleo central se cubre con otra bóveda de cañón con arcos fajones que tienen su contrarresto en los contrafuertes del exterior.
Santa Daría del Naranco, sala principal de la planta superior © turismoprerrománico.com
Santa Daría del Naranco, sala principal de la planta superior © turismoprerrománico.com
Detalle de la bóveda de la planta superior, Santa María del Naranco, Interior  © Daniel Armesto
Detalle de la bóveda de la planta superior, Santa María del Naranco, Interior © Daniel Armesto
Detalle de la bóveda de la planta superior, Santa María del Naranco, Interior © Daniel Armesto
Detalle de la bóveda de la planta superior, Santa María del Naranco, Interior © Daniel Armesto

La decoración que presenta consigue restar sobriedad al conjunto, así lo hace entender la arquería ciega acompañada por arcos de medio punto peraltados. El tamaño de estos decrece, por lo que se habla de una organización rítmica del espacio. Estos arcos además descansan sobre capiteles con forma troncopiramidal. De ellos parten columnas geminadas (dobles) con fustes sogueados, y se encuentran facetados y decorados con figuración humana y animal. Aquí se muestra de una forma muy clara la mezcla de estilos, la simbiosis entre oriente y occidente.
Detalle de Medallón, Santa María del Naranco, Interior © Ecelan
Detalle de Medallón, Santa María del Naranco, Interior © Ecelan
Y es que no se puede dejar de mencionar, aunque muy por encima, la decoración de las enjutas de los arcos. Son medallones con cenefa tanto con motivos geométricos como vegetales. En estos medallones se ha querido ver influencia normanda, vikinga, de gentes del norte parecer ser (no encuentro manuales, no dispongo de datos que confirmen un origen directo) y oriental (por los animales enfrentados). Sí, sus animales enfrentados son orientales, pero ¿y los círculos concéntricos? Estos nos transportan al frío norte escandinavo pues las semejanzas son bastante claras.
Detalle de uno de los miradores de la iglesia Santa María del Naranco, con sus columnas con fustes estriados, arcos peraltados y medallones © Estorbin
Detalle de uno de los miradores de la iglesia Santa María del Naranco, con sus columnas con fustes estriados, arcos peraltados y medallones © Estorbin
Y es que no hay duda de que nos encontramos ante un arte escultórico diferente del hispano-visigodo. Como en los primeros apuntes sobre el arte de las invasiones nórdicas, el primero conocido como prerrománico, y que más que invasión podemos definir como movimientos humanos, religiosos y artísticos, hemos de decir que estamos ante una mezcla de pensamiento entre lo mediterráneo y lo báltico. Y es que la decoración en Santa María del Naranco no es biselada, no es tan brusca, de hecho es lisa, suave, es un arte más realista.
Detalle de Capitel, Santa María del Naranco © Amaianos
Detalle de Capitel, Santa María del Naranco © Amaianos
Los capiteles, por ejemplo,  son troncopiramidales, al estilo bizantino, pero también los encontramos corintios, que aunque degenerados, presentan una decoración particular. Se trata de motivos orientales, pues vemos animales enfrentados, pero también muestran figuras de monjes, como si estuviésemos en algún templo monástico irlandés. De Irlanda parece también que vienen las pilastras. Para finalizar, su decoración es más de estructura que de ornato, es decir, que su propio interior es lo que muestra su exterior. En el templo todo es uno. Sobre la decoración pictórica parece ser que no tenemos legado.
Fachada este, Santa María del Naranco  © PMRMaeyaert
Fachada este, Santa María del Naranco © PMRMaeyaert


Fachada oeste, Santa María del Naranco  © PMRMaeyaert
Fachada oeste, Santa María del Naranco © PMRMaeyaert
En el exterior siguen las proporciones, así tenemos dos fachadas, sobre un zócalo, divididas en tres pisos: la del este con tres vanos de medio punto, mirador con tres arcos también de medio punto (peraltados y de grandes dimensiones) y ya en el piso superior, falso piso, una ventana trífora. La del oeste, salvo por el primer cuerpo que presenta una puerta en arco de medio punto, el resto es exactamente igual.
Vista nordeste de Santa María del Naranco con su doble acceso al piso superior © PMRMaeyaert
Vista nordeste de Santa María del Naranco con su doble acceso al piso superior © PMRMaeyaert
La fachada nordeste presenta la doble escalera que comunica con el piso superior, y ésta, junto con la sudoeste, presenta ocho contrafuertes, cuatro a cada lado, que son los que se corresponden con las columnas del interior, sobre las que descansan a su vez los arcos fajones. El templo además presenta tejado a dos aguas.
Santa María del Naranco, Oviedo © Juanjominor
Santa María del Naranco, Oviedo © Juanjominor
Verticalidad, simetría y proporción, parece que hablemos de una obra renacentista, pero de lo que se trata es de una obra arquitectónica precedente del románico europeo. Una joya de la arquitectura prerrománica que amalgama gran variedad de estilos y que hace suponer que su maestro y canteros tenían o seguían conocimientos muy particulares.

Bibliografía Consultada
(2011) GONZÁLEZ VICARIO, M.T., La arquitectura asturiana y sus grandes construcciones. UNED, Madrid.
(2011) GONZÁLEZ VICARIO, M.T., El arte asturiano: la monarquía asturiana y el modelo visigodo. UNED, Madrid.
(2012) Bruno Klein., La arquitectura prerrománica en España y Portugal. Toman R., (Coordinador) El Románico. H.F. Ullmann. Postdam.
http://www.asturnatura.com/estilo/prerromanico-asturiano/2.html
https://estudiandoloartistico.wordpress.com/2014/07/15/arquitectura-prerromanica-asturiana-santa-maria-del-naranco/
http://arteinternacional.blogspot.com.es/2009/07/arte-asturiano-arquitectura-escultura-y_05.html