lunes, 2 de enero de 2017

LAS PINTURAS MURALES DE LA SANTA CAPILLA DEL PILAR


El Pilar es un auténtico tesoro que alberga obras de arte excepcionales y que en muchas ocasiones no despiertan en nosotros toda la atención que merecen. Un buen ejemplo son las extraordinarias pinturas murales que cubren la Santa Capilla que alberga a la Virgen. ¿Cuál es su importancia? ¿Qué representan? Vamos a intentar descubrirlo .


                                   Detalle de La construcción de la Santa Capilla
Entre 1753 y 1783, cuando todavía la mayor parte del edificio del Pilar estaba en obras, la Junta de Fábrica del Pilar se embarcó en el proyecto de construir la Santa Capilla y decorar lo que se conoce como el “Cuadro de la Santa Capilla”, es decir, el conjunto de bóvedas y cúpulas que forman las tres naves que la cubren. Todavía faltaba por levantar el resto de cúpulas y el interior se encontraba desnudo de decoración, pero la ilusión por dotar de un lugar de culto digno a la Virgen del Pilar, unido al impulso que supuso la implicación de los reyes de España en las obras, fueron determinantes.



                                                 Basílica del Pilar en 1806. 
            Grabado de Robert Daudet a partir de un dibujo de Louis François Léjeune
En estos treinta años, los reyes Alfonso VI y Carlos III dispensaron a algunos de sus mejores artistas de los trabajos que estaban desarrollando en los Palacios Reales de Madrid para venir a trabajar a Zaragoza, haciendo de las obras del Pilar un auténtico centro artístico durante buena parte del siglo XVIII. Aquí se dieron cita el arquitecto real Ventura Rodríguez, que se hizo cargo de las obras, y discípulos aventajados de artistas como Rafael Mengs o Corrado Guiaquinto; dos de los más destacados del momento.


Oleo de Corrado Giaquinto  
Museo de Zaragoza. 
Cuando todavía se estaba levantando la  Capilla diseñada por Ventura Rodríguez para albergar la  Columna y la Imagen del Pilar, una de las más bellas obras arquitectónicas realizadas en todo el siglo XVIII en España, llegó a Zaragoza desde Roma el pintor madrileño Antonio González Velázquez para comenzar la decoración pictórica, precisamente, por la cúpula ovalada que se levanta justo encima. González Velázquez, discípulo de Corrado Guiaquinto, era ya un destacado pintor que se había especializado en Italia en la decoración al fresco; una técnica que en España todavía estaba poco desarrollada pero que se puso de moda a comienzos del XVIII.


Boceto de la Venida de la Virgen de González Velázquez. 
Siguiendo los bocetos que trajo de Roma y que seguramente diseñó el propio Guiaquinto, el madrileño pintó en el Pilar una verdadera obra maestra dividida en dos escenas. En la “fachada”, que es como se denomina en arte a la escena principal de la perspectiva circular que ofrecen las cúpulas, la Venida de la Virgen, y el su lado opuesto, La construcción de la Santa Capilla.


Boceto de La contrucción de la Santa Capilla de González Velázquez. 
Lamentablemente, es una obra que apenas podemos observar en la actualidad porque el techo de la Santa Capilla acabó por cubrirla casi por completo. Solo desde algunos puntos de vista podremos descubrir a la Virgen señalando a Santiago Apóstol cómo unos ángeles traen la Sagrada Columna y la imagen de la Virgen del Pilar a Zaragoza. También a otros ángeles ayudando a los primeros convertidos de la ciudad a tallar los sillares y acarrear las vigas que están sirviendo para levantar la Santa Capilla en su aspecto actual. En el proyecto original de Ventura Rodríguez, que contemplaba el acceso al Pilar por una puerta abierta en la actual calle Milagro de Calanda, no hubiese ocurrido así y los fieles que entrasen al templo abrían tenido una visión mucho mejor.



                                   Frontal de la Capilla. 
La pintura se completa con la decoración de las pechinas, partes triangulares que descargan el peso de la cúpula en los pilares, donde representa a las cuatro mujeres fuertes de Antiguo Testamento que preceden a la Virgen María: Jael, Débora, Judith y Esther.
ventura_rodriguez
Retrato de Ventura Rodríguez con los planos de la Santa Capilla realizado por Goya en 1784. 
Finalmente, la Junta de Fábrica decidió no completar el ambicioso proyecto de Ventura Rodríguez para el Pilar y decidió mantener el Gran Retablo y la Sillería del siglo XVI pertenecientes a la antigua iglesia. El Pilar quedó articulado como dos iglesias: el Altar Mayor y la Capilla para el culto al Pilar. Los accesos se llevaron a los laterales y en el espacio donde debía ir la entrada principal se acomodó  un pequeño coro (coreto) para acompañar la liturgia de las continuas celebraciones de culto a la Virgen.
La obra del Coreto estaba terminada en 1771 y llegó el momento de decorar el techo que lo cubre. A pesar de que González Velázquez y otros pintores locales como Andrés Merklein se ofrecieron, la Junta de Fábrica decidió encargar esta vez la obra a un jovencísimo Francisco de Goya; que por aquel entonces tan solo era un muchacho formado en la ciudad junto a José Luzan pero que acababa de llegar de Italia donde había aprendido a pintar al fresco. Seguramente, el hecho de que cobrara más o menos la mitad que el madrileño tuvo que ver en la decisión.



Dibujo de un ángel expuesto en el Museo de Zaragoza y utilizado por Goya como modelo para el Coreto. 
La decisión fue arriesgada pero muy acertada y gracias a ella hoy podemos admirar en el Pilar una de las principales obras de juventud del genio aragonés. La pintura representa La adoración del Nombre de Dios y en ella podemos observar cómo diversos ángeles apoyados en las nubes contemplan el triángulo dorado que representa a Dios donde está escrito su nombre en hebreo. Resalta entre todos ellos por su color un ángel que porta el incensario dirigido al triángulo y otro que porta unas partituras en sus manos.



                     La adoración del Nombre de Dios pintada por Goya. 
Una vez concluido el Coreto, la Junta de Fábrica seguía teniendo presupuesto y decidió continuar con la decoración de los techos. Los siguientes serían las bóvedas cuadrangulares que se ubican en el antepilar y el traspilar, es decir, frente a la Santa Capilla y detrás. Goya, que había triunfado con su pintura y fruto de su éxito obtuvo varios encargos en la ciudad, se ofreció a pintarlas. Pero la Junta de Fábrica no quería arriesgar y para unas pinturas tan importantes decidió ponerse en contacto con un artista consagrado; el también zaragozano Francisco Bayeu, discípulo Rafael Mengs y pintor en la corte, donde ya había triunfado pintando techos tan maravillosos como la Caída de los Gigantes en los Palacios Reales. 
el-pintor-francisco-bayeu-francisco-de-goya
Retrato de Bayeu pintado por Goya en 1795.
Francisco Bayeu “el Grande” era realmente grande, nadie dudaba que él, era la mejor elección para pintar en el Pilar. Dominaba la técnica del fresco, por supuesto, pero además era un verdadero maestro de la perspectiva. Nadie como él era capaz de pintar escenas ilusionistas en perspectiva cenital, de abajo arriba, de una forma tan absolutamente magistral como finalmente demostró en el Pilar. Si queremos comprobarlo solo tenemos que pasear alrededor de la Santa Capilla.
Descubrir la gran importancia y belleza de las pinturas murales que adornan las cúpulas que rodean la Santa Capilla es tocar un poco el cielo del arte. 
Nos centraremos en la campaña decorativa llevada a cabo entre 1775 y 1783 por los hermanos Bayeu y Goya.


                       Detalle de la cúpula “Reina de Todos los Santos” de F. Bayeu. 
En el verano de 1772, Francisco Bayeu “el Grande” vino a Zaragoza para recuperarse de algún problema de salud. Fue entonces cuando el tesorero de la Junta de Fábrica aprovechó para convencerle de la posibilidad de pedir una dispensa al rey para venir a pintar al Pilar. El encargo consistía en comenzar a decorar las dos primeras bóvedas de las ocho que rodean la Santa Capilla representando las advocaciones como “reina” que recibe la Virgen María en las letanías laurentanas del rezo del Rosario. En realidad son nueve pero se descartó la última, “Reina del Santo Rosario”, que no fue representada hasta 1948 por Ramón Stolz en la bóveda que se eleva a la entrada de la Vía Sacra.


Cupula Reina del Sagrado Rosario pintada por R. Stolz. 
La ocupación de Bayeu en los Palacios Reales de Madrid era continua y el permiso real no fue concedido hasta 1774. Llegó a Zaragoza con unas ganas enormes y enseguida se puso manos a la obra. La primera pintura que abordó fue la cúpula cuadrangular denominada “Reina de todos los Santos” entre la Santa Capilla y el Coreto.



Pinturas murales del Antepilar. 
La llegada del maestro Bayeu a las tareas de decoración de la Santa Capilla trajo consigo una nueva forma de pintar que no se había visto antes. Los frescos pintados por González Velázquez y Goya mostraban a los fieles una única perspectiva. El efecto es como el de un cuadro dispuesto en el techo. Sin embargo, Bayeu propone una nueva perspectiva. Si contemplamos sus pinturas descubriremos que se disponen en torno a un punto central y pueden verse correctamente desde todos los ángulos. Además, en perspectiva cenital, de abajo arriba, al estilo del maestro napolitano Lucas Jordán; artista que introdujo esta nueva forma de pintar en España a finales del siglo XVII cuando el rey Carlos II le trajo a la corte española para pintar los techos del Palacio del Escorial. Unas pinturas que Bayeu pudo conocer bien mientras estuvo en Madrid y que con toda seguridad sirvieron de inspiración para su trabajo en el Pilar.



Gloria de la monarquía española de Lucas Jordán en el Monasterio del Escorial.
El resultado de esta forma de pintar es absolutamente espectacular. El espectador que alza la cabeza puede dejarse atrapar por la composición y tener la ilusión de pensar que contempla directamente el mismísimo cielo. Un cielo poblado de santos que descansan en las nubes y criaturas celestiales que revolotean en perfecta sintonía.
En la cúpula “Reina de todos los Santos” podemos admirar a la Virgen en el centro de los cielos con San José a sus pies y toda una serie de santos que se distribuyen a su alrededor en un óvalo formado por nubes. En el centro de cada lado destacan San Lorenzo, San Jerónimo, San Juan Bautista y San Antonio Abad.



Reina de los Todos los Santos de Francisco Bayeu. 
Detrás de la Santa Capilla, Bayeu pintó otra bóveda cuadrangular que, según el proyecto original del arquitecto Ventura Rodríguez, estaba llamada a servir de cubierta al Altar Mayor, el cual, debía estar presidido por el espectacular relieve de la Asunción de la Virgen María que talló el escultor Carlos Salas en mármol blanco.



Retablo de Carlos Salas en la Santa Capilla. 
Bayeu pinta en esta cúpula la advocación “Reina de los Ángeles” y nos la presenta como la continuación lógica del relieve de Salas. Si el espectador se fija descubrirá que ambas obras de arte forman una sola narración: El relieve de la Asunción debía tener continuidad a la vista de los fieles que asistiesen a la liturgia en la representación de la Coronación de la Virgen que ocupa la parte principal de la cúpula. Alrededor de la paloma que simboliza el Espíritu Santo y sirve de centro, las nubes en forma de círculo sirven de cobijo a los ángeles que celebran la Coronación.


                                      Reina de los Ángeles de Francisco Bayeu. 
Cuatro años después de terminar esta pintura Bayeu vuelve a obtener permiso del rey para continuar la decoración del Pilar y viene para ocuparse de las dos cúpulas redondas (platos) que encontramos a ambos lados de la Santa Capilla. Sobre la Capilla de Santa Ana, la primera que encuentra el visitante que entra al templo por la puerta baja, representa el tema “Reina de los profetas” donde podemos admirar a la Virgen elevada directamente por un grupo de ángeles ejecutados en perfecta perspectiva aérea y rodeada de de algunos profetas como el rey David con su arpa, Moisés con las Tablas de la Ley o Daniel apoyado en un león. El efecto es realmente impresionante.



                                    Reina de los Profetas de Francisco Bayeu.


Junto a la Sacristía de la Santa Capilla, el maestro Bayeu pinta el plato “Reina de los Apóstoles”. En esta pintura la Virgen vuelve a sostenerse apoyada en una nube bajo la que destacan los dos principales apóstoles: San Pedro y San Pablo. El centro de la composición lo ocupa ahora una humilde tela sostenida por ángeles que cubre a la Virgen a modo de palio.



                                  Reina de los Apóstoles de Francisco Bayeu. 
Esta fue la última cúpula que pintó directamente Francisco Bayeu porque acordó con la Junta de Fábrica que la decoración de las cúpulas en forma de media naranja que se elevan en cada uno de los lados de la Santa Capilla, fuesen realizadas por su hermano Ramón Bayeu y su cuñado Francisco de Goya. Eso sí, siempre que fuese Francisco Bayeu quien dirigiese y supervisase el trabajo de ambos artistas. Un aspecto que acabó por enemistar a Bayeu y Goya y determinó que el genial aragonés tan solo pintase una de las cuatro cúpulas.



Reina de las Vírgenes de Ramón Bayeu.
Ramón Bayeu, que fue un destacado pintor de cartones en la Real Fábrica de Tapices siempre al amparo de su hermano mayor, tomó a su cargo la representación de las cúpulas “Reina de los Patriarcas”, “Reina de los Confesores” y “Reina de las Vírgenes” siguiendo las composiciones dictadas por Francisco Bayeu. En ellas, como era el gusto de su hermano, pintó las advocaciones elevando a la Virgen entre nubes acompañada de ángeles volantes y rodeada de santos y santas.
Lamentablemente, todas las cúpulas de los Bayeu se encuentran muy ennegrecidas y en un delicado estado de conservación. Especialmente, las tres de Ramón Bayeu. Lo que unido a la escasa luz natural que las ilumina, hace complicada su contemplación.


Basílica del Pilar, Regina Martyrum (detalle)
Este no es el caso de la última y más importantes de todas las cúpulas; la “Reina de los Mártires”, pintada por Goya en 1881 y recientemente restaurada. Es la gran joya de las pinturas del Pilar porque se trata de una de las primeras pinturas de madurez del artista. De hecho, las novedades que introdujo en su forma de interpretar la pintura, mucho más moderna que las de los Bayeu, le costó un tremendo desencuentro con su cuñado y su salida precipitada de la decoración del Pilar. Paradójicamente, hoy es la pintura más celebrada y admirada...







http://apuntes.santanderlasalle.es/arte/neoclasico/pintura/goya/goya_el_pilar_cupula_regina_martyrum_00.jpg
https://identidadaragonesa.wordpress.com/2014/03/04/francisco-bayeu-subias/
https://gozarte.files.wordpress.com/2013/07/santa-capilla.jpg https://identidadaragonesa.files.wordpress.com/2016/09/1280px-zaragoza_-_vista_-_el_pilar_y_el_ebro.jpg
https://identidadaragonesa.wordpress.com/2016/10/03/las-pinturas-murales-de-la-santa-capilla-del-pilar-i/
https://identidadaragonesa.wordpress.com/2016/10/10/las-pinturas-murales-de-la-santa-capilla-del-pilar-ii/
http://www.alltouristattractions.org/ala/2012/10/Basilica-of-Our-Lady-of-the-Pillar-Zaragoza-spain.jpg
http://apuntes.santanderlasalle.es/arte/neoclasico/pintura/goya/goya_el_pilar_cupula_regina_martyrum.jpg
http://www.museodezaragoza.eswww.artnet.com
www.artnet.com
 symbolos.com
commons.wikimedia.org

No hay comentarios:

Publicar un comentario