martes, 8 de noviembre de 2022

TESORO DE OXUS


Las artes suntuarias no faltaban en la producción artística de la dinastía aqueménida. Durante el esplendor de su reinado existieron en Persia talleres de orfebres establecidos en Susa y Persépolis, que fabricaban piezas para luego ser difundidas por todo el Imperio.

El gusto por la ornamentación, la riqueza y el poder que prodigaba la corte, y otros sectores sociales, zfueron factores que favorecieron  la labor de estos objetos metalúrgicos. La profusión de adornos, recipientes de lujo y toda clase de complementos se manifiestan en los diversos relieves de Susa. El bello friso que representa a los arqueros de la realeza es buen ejemplo de la importancia que se otorgaba a estos objetos, pues cada uno de los guerreros lleva pulseras en sus muñecas.
La riqueza y sofisticación de los soberanos aqueménidas queda bien reflejada en el impresionante tesoro de Oxus, denominado así por ser hallado precisamente en las cercanías del río Oxus, el actual Amu Daria. Con más de 150 objetos y 1.500 monedas, éstas datadas en su mayoría del El gusto por la ornamentación, la riqueza y el poder que prodigaba la corte, y otros sectores sociales, fueron factores que favorecieron la labor de estos objetos metalúrgicos. La profusión de adornos, recipientes de lujo y toda clase de complementos se manifiestan en los diversos relieves de Susa. El bello friso que representa a los arqueros de la realeza es buen ejemplo de la importancia que se otorgaba a estos objetos, pues cada uno de los guerreros lleva pulseras en sus muñecas.
La riqueza y sofisticación de los soberanos aqueménidas queda bien reflejada en el impresionante tesoro de Oxus, denominado así por ser hallado precisamente en las cercanías del río Oxus, el actual Amu Daria. Con más de 150 objetos y 1.500 monedas, éstas datadas en su mayoría del V al II a.C, es un buen muestrario de la magnificencia artística de la época.
Componen el tesoro de Oxus un conjunto de objetos, monedas, adornos, vasijas, placas votivas, pequeñas esculturas, anillos y brazaletes, de oro y plata, que probablemente perteneció al Templo de la antigua metrópolis de Takti-Sangin, en donde las ofrendas debieron acumularse a lo largo del tiempo, entre el siglo III a.C. y IV d.C. Se cree que en torno al año 200 a.C. quedó enterrado para sustraerlos a robos y saqueos, siendo descubierto en Bactriana en el año 1877.
La habilidad del arte de los orfebres se manifiesta claramente en mucho de estos objetos preciosos, muestra de fértil crisol de técnicas y motivos entre las culturas de la antigua Asia occidental.
La abundancia de joyas, entre ellas brazaletes, torques y pendientes, revela una fabricación en serie. Asimismo, predomina la utilización de la incrustación en oro de piedras polícromas, técnica que se perpetuó en el arte oriental y pervivió, por contacto y difusión, hasta época medieval.
Se repite el viejo motivo iranio de los animales enfrentados en los extremos de las asas de los recipientes, en las ánforas, y de los brazaletes abiertos. La afición persa por los vasos de metal precioso en detrimento del vaso pintado se manifiesta en las vajillas reales de plata, en el característico ritón y en las ánforas con asas zoomorfas. La decoración con motivos animalísticos de muchos de estos utensilios es un alarde de gran imaginación por parte de los orfebres.
Los ritones, o vaso ritual, eran un tipo de vasijas en forma de cuerno que generalmente se utilizaban para contener el agua empleada para las purificaciones antes de los sacrificios. Realizadas en su mayoría en oro, por norma general acostumbraban a tener la fisonomía de un león, ya que era el símbolo por excelencia de la realeza. Dentro de este conjunto de piezas de gran valor, también sobresalen objetos votivos, como el que representa un carro tirado por cuatro caballos, fabricado en oro, donde la parte delantera aparece una cabeza similar a la del dios egipcio Bes.


Ornamento en forma de león (Museo Británico, Londres). Pieza trabajada en oro repujado procedente del tesoro de Oxus, que fue hallado en un templo situado a orillas del río homónimo. La pieza corresponde al período aqueménida (500-400 a.C), cuya colección de oro y plata de este tesoro es la más importante encontrada hasta ahora.

Brazalete de oro (Victoria & Albert Museum, Londres). Pieza del tesoro de Oxus del siglo v a.C. Los iranios, además de trabajar el bronce con maestría, como lo demuestran los restos encontrados en el Luristán, eran excelentes orfebres, a juzgar por ésta y otras muestras.
http://www.historiadelarte.us/wp-content/uploads/2013/06/Ornamento-en-forma-de-leon.jpg
http://www.historiadelarte.us/arte-persa/el-tesoro-de-oxus/

miércoles, 12 de octubre de 2022

JEAN LURÇAT Y LA TAPPISSERIE D'AUBUSSON "LE CHANT DU MONDE"



Jean Lurçat era un reconocido pintor influenciado por el cubismo y el surrealismo. En 1937 conoce el tapiz del Apocalipsis y se influencia como una revelación estética y técnica y decide continuar su trabajo por la vía del tapiz. Comienza en 1957 los trabajos sobre un conjunto que titulará “Le Chant du monde” (El Canto del mundo), que se considera la obra maestra del artista, donde nos presenta una obra llena de poesía y simbolismo sobre un manifiesto de una artista que se encuentra comprometido con la visión particular del Hombre en le seno del universo. Es un mensaje lleno de esperanza y de paz; hace referencia sobre unos hechos internacionales de grandes fricciones provocados por la Guerra Fría y la permanente exposición a la bomba atómica.



La mayoría del conjunto lo realiza sobre tapices con el fondo negro que resaltan lo colores vivos donde se representan la presencia del hombre y los animales o motivos siempre constantes referentes a la tierra, las plantas, las estrellas, etc. 
Jean Lurçat (1892-1966) actualizó el trabajo de los tapiceros de Aubusson, por encargo del gobierno francés. Este artista, gran viajero y activista político cambió los 3.000 colores que se utilizaban tradicionalmente en el tejido de tapices por solo 44, a la vez que usaba únicamente hilos de lana, en lugar de combinar esta fibra con seda.


Jean Lurçat reprodujo sus dibujos a mediados del siglo XX renovando las técnicas del tejido de tapices y utilizando exclusivamente gros point, inspirándose, paradójicamente, en el Tapiz del Apocalipsis, obra del siglo XIV que había contemplado en Angers. De este modo, en los tapices de Jean Lurçat predominan los colores primarios y recuerdan a los trabajos de Miró y Picasso. Actualmente se expone en el hospital medieval de Saint-Jean de Angers tras la muerte de Lurçat.







miércoles, 16 de febrero de 2022

GEORGE STUBBS



Para el artista autodidacta George Stubbs (1724-1806) no había lugar a la duda sobre el triunfador en la posible batalla estética entre hombres y bestias. La belleza, según el pintor, grabador, dibujante y ceramista inglés, está en el reino animal y la naturaleza salvaje. En 1755 escribió a un amigo un compendio de su convicción: "La naturaleza fue y siempre es superior al arte griego o romano".


Georges Stubb,era hijo de un curtidor. La información que se conserva sobre su vida hasta los treinta y tres está muy dispersa, y se encuentra sobre todo en unas notas manuscritas por un artista amigo, Ozias Humphry, al final de la vida de Stubbs. Stubbs fue durante algún tiempo aprendiz de un pintor y grabador de Lancashire llamado Hamlet Winstanley, pero pronto le abandonó disgustado por el método, que consistía en copiar otras obras. Entonces empezó un aprendizaje autodidacta. En la década de 1740 trabajó como retratista en el norte de Inglaterra y, desde 1745 a 1751 estudió anatomía humana en el Hospital del Condado de York. Mostraba pasión por la anatomía desde su niñez, y uno de sus trabajos más antiguos que se conserva es un conjunto de ilustraciones para un libro de texto sobre ginecología que se publicó en 1751.



En 1755 visitó Italia. Cuatro años más tarde le diría a Ozias Humphry que su motivo fue “convencerse de que la naturaleza fue y siempre es superior al arte griego o romano, y habiendo renovado esta convicción inmediatamente decidió volver a casa”. Más tarde alquiló una granja en Lincolnshire y pasó 18 meses diseccionando caballos. Se trasladó a Londres alrededor de 1759 y en 1766 publicó “La anatomía del caballo”. Sus dibujos originales se encuentran actualmente en la colección de la Royal Academy.


Antes incluso de que se publicase el libro, los dibujos de Stubbs fueron vistos por mecenas de la aristocracia, que reconocieron que su trabajo era más preciso que los de anteriores pintores equinos como James Seymour y John Wootton. En 1759 el tercer Duque de Richmond le encargó tres grandes pinturas, lo que aseguró su carrera. Para 1763 había producido trabajos para muchos más duques y otros señores, lo que le permitió comprar una casa en Marylebone, una zona elegante de Londres, donde vivió el resto de su vida.


Su trabajo más famoso es probablemente Whistlejacket, una pintura de un caballo encabritado que le encargó el Marqués de Rockingam, que ahora se encuentra en la National Gallery de Londres. Ésta, junto con otras dos pinturas, encargadas por Rockingam rompieron con la convención de tener fondos anodinos.


Durante la década de 1760 produjo un amplio abanico de cuadros de caballos, representados en grupos o individualmente, acompañados en ocasiones por perros. A menudo pintó caballos acompañados de sus mozos de cuadra. Mientras tanto continuó aceptando encargos de retratos de personas, entre ellos algunos de retratos de grupos. Desde 1761 a 1776 expuso en la Society of Artists, pero en 1775 se afilió en cambio a la más prestigiosa Royal Academy.


Stubbs pintó también otros animales exóticos, como leones, tigres, jirafas, monos y rinocerontes, que pudo observar en reservas privadas. Empezó a interesarse en el tema de un caballo salvaje amenazado por un león, y pintó muchas variaciones de este tema. Estas y otras obras se hicieron muy conocidas en la época a causa de los grabados de su trabajo, que aparecieron en las décadas de 1770 y 1780.