miércoles, 6 de febrero de 2019

JOACHIM BEUCKELAER Y LOS ELEMENTOS



Pintor flamenco de temas religiosos, escenas profanas y naturalezas muertas. Podría ser hijo del pintor Mattheus Beukeleere, inscrito en el Gremio de San Lucas de Amberes en 1535, pero del que no conocemos ninguna obra. Estudió con Pieter Aertsen, quien en 1542 se había casado con su tía Katelijne Beuckelaer. En 1560 contrajo matrimonio con Magdalena Schrijvers. Parece que tuvieron dificultades económicas y que, para subsistir, se vio obligado a trabajar para otros maestros pintores. Heredó de Aertsen no solo el nuevo repertorio iconográfico, sino que también adoptó su lenguaje estilístico y su forma de pintar y aseguró el éxito y la difusión de estas nuevas composiciones.


Beuckelaer pintó tanto escenas religiosas clásicas como escenas de mercado. Se especializó en un tipo de pinturas de tema religioso asociado a una representación aparentemente profana. En ellas desarrolla un código visual que tiene su origen en Quinten Massys y en el que la yuxtaposición de planos, con la escena profana en primer término, encarnando el mal ejemplo, y la escena religiosa al fondo, en tonos apagados, le permite un juicio moralizante. La perspectiva se sirve, a menudo, de arquitecturas inspiradas en los tratados de Serlio y lleva la mirada del espectador hacia la escena religiosa. Su aportación al renacimiento se sitúa más bien en el campo de la iconografía, que materializa el nuevo gusto antuerpiense por la pintura más anecdótica y decorativa. La prioridad decorativa, los colores sorprendentes y las convenciones espaciales acercan la obra de Beuckelaer al manierismo internacional.



Muchas de sus pinturas contienen escenas de cocina y mercados, con alusiones religiosas en el fondo. Su serie sobre los Cuatro elementos, en la National Gallery de Londres, ejemplifica este tema a gran escala. La obra de Beuckelaer fue influyente en pintores del norte de Italia, en particular Vincenzo Campi.


En este cuadro, ‘Aire’, diferentes tipos de aves se ofrecen para la venta, algunos todavía vivos en grandes cestos de mimbre, otros muertos y listo para arrancar. En el plato en el centro del primer plano son los conejos y los huevos a cualquiera otro en una cesta y un montón de quesos. En el centro de la composición, a la distancia, el hijo pródigo se muestra inclinado contra una mujer de una manera disoluta.



En esta obra, el Agua, se muestra un mercado de pescado vendiendo doce tipos de pescado, representando a los Doce apóstoles de Jesús. A través de un arco en el fondo vemos a Jesús caminando sobre el mar de Galilea después de su resurrección, haciendo que los peces aparezcan milagrosamente en redes vacías.


En este cuadro, ‘Tierra’, los productos de la tierra se presentan con gran fuerza: las verduras de la canasta en poder de la mujer a la izquierda, caen en cascada hacia el espectador. Dieciséis diferentes variedades de vegetales y frutas han sido identificados. Las diminutas figuras de la Sagrada Familia se puede ver cruzar un puente a lo lejos a la izquierda.


El fuego, es una de las obras más ambiciosas Beuckelaer, en esta obra se combina la naturaleza muerta de los cuartos traseros de carne con aves de corral en preparación para cocinar en el fuego, se utiliza un excelente uso de la perspectiva introduciendo múltiples puntos de fuga. Más allá de la cocina Cristo aparece sentado con Marta y María.


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