domingo, 18 de agosto de 2019

TERESA DIEÇ Y LA PINTURA GÓTICA DE 1316


“Teresa Diez me fecit”
Detrás de esta frase se oculta uno de los grandes misterios del arte español, pues ha planteado más interrogantes que respuestas el saber quién se esconde detrás de esta expresión que apareció escrita en una de las pinturas murales del convento de Santa Clara de Toro. Se puede desprender que estamos ante la primera gran pintora de nuestro arte o al contrario, pues dada la época en que se realizaron (siglo XIV) y su coyuntura política y social, no podemos imaginar a una mujer ejecutando, contratando, etc. Si esto pensamos que no puede ser factible, e insisto, dado el contexto sociocultural, quizás nos resulte mas pausible estar ante una donante, cosa que tampoco desmerecería su papel pues con su aportación económica y quizás estética pudo contribuir a la elaboración de uno de los programas pictóricos más importantes e interesantes de la historia del arte español.
Teresa Díeç firmó unas pinturas murales al fresco seco en el coro del Real Monasterio de Santa Clara de Toro (Zamora). La firma, «TERESA DIEÇ ME FECIT», se encuentra en el único fragmento conservado de un monumental San Cristóbal y sobre un escudo de armas no identificado.Ocultas tras la sillería del coro y bajo la cal, las pinturas fueron descubiertas casualmente en 1955. Compradas a las monjas por la Dirección General de Arquitectura, fueron pasadas a lienzo por Antonio Llopart Castells en 1962 y depositadas en 1977 en la iglesia de San Sebastián de los Caballeros de Toro.De estilo gótico-lineal o franco-gótico y enmarcados en cenefas al modo de tapices,los murales comprenden un ciclo evangélico, del que solo restan íntegras las escenas correspondientes a la Epifanía, el Bautismo de Cristo y la Aparición de Cristo a la Magdalena ('Noli me tangere'), la historia de santa Catalina de Alejandría en veintiún compartimentos diversamente conservados, un ciclo dedicado a Juan el Bautista, formado por diez compartimentos, y algunos otros pequeños fragmentos.La reconstrucción del monasterio impulsada por María de Molina y concluida alrededor de 1316, ha permitido datar estos murales en fecha poco posterior.
Tomando como punto de partida la firma o inscripción localizada en las pinturas murales procedentes del monasterio de Santa Clara, ha sido tenida por pintora activa en la provincia de Zamora en la primera mitad del siglo XIV, quizá monja del mismo monasterio e influida por la escuela salmantina de Antón Sánchez de Segovia, si bien, considerando la mentalidad medieval y la importancia de los promotores de las obras artísticas, se ha sostenido también que la firma pudiera corresponder a la promotora de las labores decorativas y quien financió los murales y no a su autor material.La misma mano de las pinturas de Santa Clara se advierte, por otra parte, en las pinturas del testero de la iglesia de Santa María de La Hiniesta (Zamora), ocultas por el retablo mayor.


Único fragmento conservado de una pintura mural con la figura de San Cristóbal y la firma «TERESA DIEÇ ME FECIT». Iglesia de San Sebastián de los Caballeros, Toro (Zamora)


Epifania, Bautismo de Cristo y Aparición de Cristo a la Magdalena, pinturas murales al fresco seco pasadas a lienzo. Iglesia de San Sebastián de los Caballeros, Toro (Zamora).

Escena del bautismo de  Cristo,Cristo Resucitado y la Magdalena

Estas escenas de la Epifanía, el Bautismo de Cristo y su aparición resucitado a la Magdalena, con Santa Marta alanceando al dragón al fondo(como se cuenta en La leyenda dorada de Santiago de la Vorágine), son las tres que se conservan completas entre todas las pinturas que cubren los muros. Teresa Dieç pintó las escenas de la historia sagrada siempre rodeadas (al estilo del gótico internacional) de cenefas de modo que formasen como viñetas de un libro didáctico. Por eso en la parte de arriba dibuja las frases en castellano que explican la pintura. En ésta se puede leer: COMO VAN OFERECER LOS TRES MAGOS A SANTA MARIA A IESUXPTO y se ve cómo aún no aparecía el rey negro en el siglo XIV. Sigue "COMO BAUTIÇA SAN IHOAN A IESUXPO" y "COMO APARECE IESUXPO A LA MADALENA", donde se ve qué antigua es la costumbre castellana de llamarla Madalena. Otro grupo de escenas algo incompletas cuentan la historia de Santa Catalina de Alejandría y sus martirios, siempre con ese estilo de perspectiva románica pero ya más naturalismo en los gestos y los volúmenes. En el catálogo de la Exposición Las edades del hombre de 1988 se dice que son de su mano los murales de la iglesia de La Hiniesta, junto a la ciudad de Zamora, (pueblo fundado por petición de Sancho IV, marido de María de Molina), y unos restos en la Colegiata y la Iglesia de San Pedro, también en Toro. Asimismo dice que no se conocen sus fuentes de inspiración pero que debió de conocer las creaciones de Antón Sánchez de Segovia y otros anónimos maestros que pintaron en la catedral vieja de Salamanca. [Por cierto que en 1997 se encontraron más pinturas bajo la cal en esa catedral vieja de Salamanca y se las atribuyen también al grupo de Antón Sánchez de Segovia].

Mural de Santa Catalina

Pero... yo no los he visto y además no hay ningún libro (ni en las webs de Toro ni de la Hiniesta hay ninguna mención a Teresa Dieç) sobre esta pintora 48 años después de ser colocadas estas pinturas en un a modo de museo porque ninguna universidad (Salamanca o Valladolid son bien antiguas y próximas) o estudioso se ha preocupado por investigar su vida y obra. 



Mural de la historia de San Juan Bautista

Hay algunos especialistas del arte que siguen negando categóricamente que Teresa Dieç fuera pintora, y se afanan en decir que sólo era mecenas de esas obras. Estos se basan  en el escudo de armas bajo la firma de Teresa Díeç y que era poco usual que se incluyeran directamente en las obras las firmas de los autores, pero sí los de los mecenas.
En el lado contrario, los defensores de que estas obras fueron realizadas por proviniera de una familia pudiente, y que por tanto, fuera ella misma la que efectivamente costeara las obras y además las pintara.
Por otro lado, los firmes partidarios de que Teresa Díeç fue la pintora de sus obras y no la mecenas aducen que no tiene sentido que firmara estos “frescos” como gratitud al lugar donde hubiera debido ser enterrada puesto que no figura su tumba en ninguna de las iglesias o conventos en los que pintó.
Los pintores de la época, considerados “artesanos” (ya que trabajaban con las manos) que no artistas, en incontables ocasiones no firmaban su obra, mientras el promotor correspondiente se congratulaba en hacerlo debido a que este último pertenecerá al estamento privilegiado y su mérito de mecenazgo. 

                                                                         Aparición de Cristo a la Magdalena
Teresa desarrolló su actividad en los primeros años del gótico en Salamanca. Artísticamente, sus obras las realizaba mediante la técnica del "fresco seco" y corresponden cronológicamente a la fase del llamado gótico-lineal o franco-gótico.
Sus obras, como en el resto de obras de otros autores de la época, no tienen perspectiva,  las figuras sólo tienen dos dimensiones y, cuando se tiene que representar muchas figuras la dificultad de inserirlas en un marco reducido se resuelve recurriendo a la isocefalia y a la perspectiva escalonada.
Pero en las pinturas de Teresa Díez predomina el naturalismo, e incluso cierta ternura en sus figuras y proximidad a la vida cotidiana y a la realidad histórica del momento. Ella, en su condición de mujer dotaba a sus obras de una sensibilidad de la que carecían las obras masculinas de sus contemporáneos.
Se adecuó, evidentemente, a las normas artísticas de su época, pero como mujer hizo guiños en sus murales, donde se aprecia un claro predominio de mujeres, y a las que dedicó el grueso de su obra, como puede comprobarse en su obra donde Cristo se aparece a Magdalena. Escogió el momento crucial en el que es una mujer a la que primero se le aparece Jesús resucitado, pero es que además, detrás, no es San Jorge el que está matando al dragón, sino Santa Marta.
También se puede apreciar como eligió a Santa Catalina de Alejandria para uno de sus ciclos no tanto por ser una santa sino una mujer sabia que desde pequeña se dedicó al estudio de las artes liberales (es la patrona de aquellos y aquellas que se dedican a la filosofía), es decir, por haber disfrutado de lo que en la época medieval se le negaba a las mujeres, la educación académica. Las santas a las que dedicó su pincel destacaron por ser más que santas.

                                                                        Su firma y escudo

Dando por sentado que eran sus obras, la autora firmaba con el título: "TERESA DIEÇ ME FECIT" (Teresa Díez me hizo).

Es autora del ciclo de pinturas murales góticas del coro del Real Monasterio de Santa Clara de Toro (Zamora), el ciclo pictórico dedicado a Santa Catalina de Alejandría. También  en la Colegiata y en la iglesia de San Pedro, de la misma población, además de la cabecera del templo de La Hiniesta y de los murales de los pies de la iglesia de Santa maría la Nueva de Zamora, con el ciclo de San Juan Bautista, escenas relacionadas con la vida de Cristo; Epifanía, representaciones de varios santos; y una gran figuración de San Cristóbal de la que sólo se conservan dos piezas, siendo en este conjunto donde aparecerá la frase: “Teresa Diez me feçit” (datado este en torno a 1316).

En 1962 todos los murales de la iglesia de las clarisas fueron pasados a lienzo y restaurados y actualmente se encuentran en la Iglesia de San Sebastián de los Caballeros (Zamora).

También algunas de estas pinturas han sido reproducidas en catálogos de exposiciones de "Las Edades del Hombre". Sin embargo, estas obras no figuran en el apartado de pintura medieval española de muchos de los libros y manuales dedicados al estudio de la historia del arte de este período.






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