jueves, 27 de agosto de 2015

MICHELANGELO MERISI DA CARAVAGGIO...SACRIFICIO DE ISAAC




Fueron varios los artistas que plasmaron en sus cuadros la historia bíblica del sacrificio de Isaac, siendo probablemente la más famosa la realizada en 1603 por el pintor italiano Michelangelo Caravaggio, la cual más de 400 años después se encuentra siendo exhibida en la Galería de los Uffizi.
Con esta pieza el maestro volvía a escandalizar a Roma, ya que se diferenciaba de una forma muy particular del resto de las representaciones de este hecho. La misma se basa en la historia de Abraham, el primer patriarca del pueblo hebreo que abandona su patria obedeciendo la voluntad de Dios, y no duda en sacrificar a su hijo Isaac siguiendo los dictados divinos. Sin embargo Dios evita esta terrible prueba de fé enviando a un ángel para detener el brazo del patriarca en el momento en que iba a llevar a cabo la ejecución.
El hecho que sorprendió a todos fue la forma de plasmar la reacción de Isaac (hijo de Abraham) en el cuadro, ya que tradicionalmente se consideraba al niño como una prefiguración simbólica de Cristo, quien también habría de morir por su padre siendo una víctima inocente, una especie de cordero llevado al sacrificio.
Sin embargo en esta obra se marca una clara diferencia entre el comportamiento de Cristo y el de Isaac, ya que mientras el primero se somete con la misma docilidad que un cordero al destino que le espera, aquí al niño que muestra el pintor italiano se lo ve gritando con angustia y terror sin ninguna intención de ser llevado al altar.
Por este motivo es que Abraham tuvo que doblegar la resistencia de su hijo, debiendo sujetarlo y aplastarlo contra la piedra sin poder evitar una vacilación, donde la hoja del cuchillo se detiene durante unos segundos junto al cuello de Isaac, siendo este momento de duda aprovechado por el ángel para detenerlo y evitar la muerte del muchacho.
Ese preciso instante cuando aparece el ángel es el elegido por caravaggio para plasmar en el cuadro, donde en escasos segundos concentra todos los sentimientos que viven los personajes como el miedo, la duda y la fe. Junto a la cabeza de Isaac se puede apreciar una cabeza de carnero, la cual sugiere que habrá un final feliz siendo ésta la víctima del sacrificio. Sin embargo, esto no es lo que percibe el espectador, ya que las figuras principales hacen notar la angustia de la escena que no se ve aplacada por el conocido desenlace.
 http://www.quepintura.com/%E2%80%9Csacrificio-de-isaac%E2%80%9D-de-caravaggio/

miércoles, 26 de agosto de 2015

MICHELANGELO MERISI DA CARAVAGGIO....MARTA Y MARIA MAGDALENA




Los temas que Caravaggio trató en su pintura fueron similares y se conocen muchas variaciones y copias de los mismos. Esta situación era común en la pintura de la época, como ocurre también en los pintores españoles (Pacheco y Zurbarán). Caravaggio introduce una nueva manera de tratar la pintura religiosa, en arreglo a los nuevos dictados de la Iglesia Católica, que pretendía aproximar el dogma a los fieles incultos. De este modo, Caravaggio comienza a desmitificar los personajes y las situaciones, poniendo a los ángeles y a los santos los rostros de chicuelos de la calle, e incluso su propio retrato. En el lienzo que ahora nos ocupa, la anécdota religiosa es minimizada frente al aspecto cortesano y de género de la escena. Se trata de la reconvención que Santa Marta hace a Santa María Magdalena, a la que reprocha su vanidad en las cosas mundanas. La vanidad femenina se pone de manifiesto a través del riquísimo vestido, el cuidado peinado de la dama, la florecilla, el peine de marfil y especialmente, en el espejo, que simboliza la belleza superficial, no duradera. Caravaggio ha considerado la escena casi como la de una joven dama asistida por su criada y sólo el título de la pieza orienta acerca de su significado religioso, pues ningún otro elemento podría hacer pensar que no es una obra profana.
http://www.artehistoria.com/v2/obras/2248.htm

LA RENDICION DE BREDA.....DIEGO DE VELAZQUEZ




Obra realizada para el Salón de Reinos del madrileño Palacio del Buen Retiro, actualmente destruido; se fecharía antes del mes de abril de 1635 y representa un episodio de la Guerra de Flandes ocurrido el 5 de junio de 1625. Tras un año de sitio por parte de las tropas españolas, la ciudad holandesa de Breda cayó rendida, lo que provocó que su gobernador, Justino de Nassau, entregara las llaves de la ciudad al general vencedor, Ambrosio de Spínola. Pero Velázquez no representa una rendición normal sino que Spínola levanta al vencido para evitar una humillación del derrotado; así, el centro de la composición es la llave y los dos generales. Las tropas españolas aparecen a la derecha, tras el caballo, representadas como hombres experimentados, con sus picas ascendentes que consideradas lanzas por error dan título al cuadro. A la izquierda se sitúan los holandeses, hombres jóvenes e inexpertos, cuyo grupo cierra el otro caballo. Todas las figuras parecen auténticos retratos aunque no se ha podido identificar a ninguno de ellos, a excepción del posible autorretrato de Velázquez, que sería el último hombre de la derecha; al fondo aparecen las humaredas de la batalla y una vista en perspectiva de la zona de Breda. La composición está estructurada a través de dos rectángulos: uno para las figuras y otro para el paisaje. Los hombres se articulan a su vez a lo largo de un aspa en profundidad, cerrando dicho rectángulo con los caballos de los generales. La técnica pictórica que utiliza aquí el artista no es siempre la misma sino que se adapta a la calidad de los materiales que representa, pudiendo ser bien compacta, como en la capa de la figura de la izquierda, bien suelta, como en la banda y armadura de Spínola. Breda volvió para siempre a manos holandesas en 1639.
http://www.artehistoria.com/v2/obras/31.htm 






martes, 25 de agosto de 2015

MICHELANGELO MERISI DA CARAVAGGIO....LA BUENAVENTURA




Se conoce con el nombre de La Buenaventura a dos obras realizadas en óleo sobre lienzo del artista italiano Michelangelo Merisi da Caravaggio (1571 – 1610)
Caravaggio ha sido mundialmente conocido por sus pinturas de altísima calidad artística y por la incorporación de un nuevo tratamiento lumínico que traspasó las fronteras de Italia, el tenebrismo. Bajo esta denominación se conoce la nueva estética lumínica que el artista utilizó en sus obras de madurez y a través de la cual se opta por iluminar intensamente y con un foco de luz artificial y exterior la escena principal del lienzo mientras el resto queda sumido en una profunda penumbra y oscuridad.
El artista tuvo una vida tumultuosa en la que su fuerte carácter le costaría más de una refriega con las autoridades; su avanzada capacidad artística no siempre fue bien comprendida y a menudo mantenía acaloradas disputas con los comitentes. El artista buscaba el realismo en sus obras, un hecho que le llevó a utilizar modelos populares para la mayor parte de sus lienzos.
La datación de las dos representaciones de la Buenaventura ha sido muy controvertida, se cree que la primera versión –que actualmente se encuentra en Los Museos Capitolinos de Roma- dataría de 1594 mientras que la versión del Louvre, Paris, sería de un año después, de 1595.
Parece ser que estos fueron los primeros lienzos en los que el artista trató la escena de género. En ambas versiones los protagonistas ocupan la inmensidad del lienzo y están recortados de medio cuerpo, un hecho que hace facilita al espectador su incorporación a la escena como si estuviese mirando a través de un ventanal a una escena típica de la época que se desarrolla en un interior.
Un joven bien vestido según los gustos de la época le tiende la mano a una muchacha para que ésta le lea la buenaventura. Ella es bella y aunque su condición es más humilde que la del joven aparece limpia y en una actitud descarada. El joven aparece ensimismado manteniendo una intensa mirada con la joven y parece no darse cuenta que ella, con mucho disimulo, está quitándole el anillo de su dedo.
En la versión del Louvre los personajes están más definidos y la obra presenta mayor calidad. En ambos lienzos el fondo se mantiene neutro una característica propia del artista barroco, los personajes están recortados contra una pared y en ella se proyectan algunas sombras. La luz procede de un foco exterior e incide directamente sobre los personajes pero aún no vemos el afamado tenebrismo caravaggiesco.
Ambas obras presentan una fuerte simbología que tiene que ver con el engaño y la adulación; la seducción de las mujeres “de mala vida” a ingenuos varones. En algunas ocasiones se ha mencionado que las obras de Caravaggio pudieron servir para ilustrar un madrigal de la época que trata este mismo tema o que incluso éste podría ser la fuente de inspiración del artista, sin embargo ninguno de estos hechos ha sido probado.
Según cuenta un crítico del siglo XVII, cuando se interpeló a Caravaggio para que copiara las grandes obras del pasado, éste respondió orgullosamente que él no debía nada a los maestros antiguos, sino a los personajes de su época. De este modo, tomó por la mano a una gitana a la cual retrató en su taller. Éste sería el caso del lienzo que nos ocupa, pues en él podemos ver a la mujer diciendo la buenaventura a un joven ricamente vestido, a quien roba el anillo mientras lo embauca con sus predicciones. Independientemente de la leyenda, lo importante de la anécdota es el hecho de que ya en su época, Caravaggio era consciente de estar pintando sobre la vida al natural, y no como se había hecho hasta ese momento sobre modelos idealizados que resultaban completamente ajenos al sentir del público. 
http://arte.laguia2000.com/pintura/la-buenaventura-caravaggio
http://www.artehistoria.com/v2/obras/2249.htm


lunes, 24 de agosto de 2015

MICHELANGELO MERISI DA CARAVAGGIO....LOS DISCIPULOS DE EMAUS




Los discípulos de Emaús o Cena de Emaús (en italiano, Cena in Emmaus) es un cuadro del pintor italiano Caravaggio. Está realizado al óleo sobre lienzo
La cena de Emaús de Londres es contemporánea del San Juan Bautista, y es reconocida como el encargo del noble romano Ciriaco Mattei1 por el que pagó 150 escudos el 7 de enero de 1602. Más tarde fue adquirido por el cardenal Scipione Borghese. Al igual que ocurrió con otras obras de Caravaggio, causó gran polémica debido a la forma de tratar un tema religioso, lo que obligó al autor a pintar una nueva versión.
Considerada una de las obras maestras de su autor, su popularidad hizo que el fotógrafo y cineasta holandés Erwin Olaf lo recrease en una serie de interpretaciones libres de obras de pintores célebres que realizó por encargo del teatro de la Universidad Laboral de Gijón en el 2008.
Representa el momento cumbre de la acción del episodio descrito en el Evangelio de Lucas, 24:30-32:
Y esto sucedió. Mientras estaba en la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio. y en ese momento se les abrieron los ojos y lo reconocieron. Pero ya había desaparecido. Entonces se dijeron el uno al otro: «¿No sentíamos arder nuestro corazón cuando nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?»
Se representa a los dos discípulos de Jesucristo: Cleofás a la izquierda y Santiago a la derecha, en el momento de reconocer al Cristo resucitado, que se había presentado como el viandante al que habían invitado a la cena. El cuadro representa el momento en el que bendice el pan, acto que forma parte del sacramento de la Eucaristía.
Cristo está representado con los rasgos del Buen Pastor, imagen frecuente en el Arte paleocristiano, un joven imberbe de aspecto andrógino, que simboliza la promesa de vida eterna, el renacimiento, y la armonía, entendida como unión de contrarios. Como San Marcos  dice que Jesús se les apareció «bajo distinta figura», Caravaggio le ha representado como joven, y no con barba en la edad de su crucifixión,como sí hace en cambio en La vocación de san Mateo, donde un grupo de cambistas sentados es interrumpido por Cristo. Es un tema recurrente en las pinturas de Caravaggio el que lo sublime interrumpa las tareas cotidianas.
Los dos discípulos muestran estupor, Cleofás se levanta de la silla y muestra en primer plano el codo doblado. La postura de espaldas funciona asimismo como recurso para involucrar más directamente al espectador en la escena. Lleva ropas rotas. Por su parte Santiago, vestido de peregrino con la concha sobre el pecho, alarga los brazos con un gesto que parece copiar simbólicamente la cruz, y une la zona de sombra con aquélla en la que cae la luz. Este discípulo gesticula extendiendo los brazos en un gesto que desafía la perspectiva, excediendo del marco de referencia. El brazo de Cristo, lanzado por delante, pintado en escorzo, da la impresión de profundidad espacial. El cuarto personaje, el posadero contempla la escena interesado, pero sin consciencia, no capta el significado del episodio al que está asistiendo, ya que sólo los discípulos son capaces de reconocerlo por su gesto de bendecir los alimentos.

El estilo con el que se narra esta escena evangélica es realista. Los discípulos tienen cara de trabajadores y la figura de Cristo es regordeta y ligeramente femenina. La Iglesia se opuso fuertemente a esta forma de tratar los temas religiosos.
La pintura es atípica por las figuras de tamaño natural y el fondo oscuro y vacío.
Como en la tradición de la pintura véneta y lombarda, Caravaggio resalta el bodegón sobre la mesa, con varios objetos descritos con gran virtuosismo, uniendo incluso a la vez realismo y simbolismo en un lenguaje único.
El pan y la jarra de vino aluden a la eucaristía. La jarra de vidrio y el vaso reflejan la luz, el pollo con las piernas estiradas ha sido interpretado como símbolo de la muerte, aunque no todos los expertos de iconografía están de acuerdo.
En esta obra la luz divina, que ilumina un espacio en penumbra, está determinada por los efectos pictóricos y cromáticos.
https://es.wikipedia.org/wiki/Los_disc%C3%ADpulos_de_Ema%C3%BAs_%28Caravaggio,_Londres%29

EL CAPRICHO CANTABRO DE GAUDI




El Capricho de Gaudí es un edificio que Gaudí diseña para Máximo Díaz de Quijano, indiano adinerado y concuñado del Marqués de Comillas. El Capricho de Gaudí es el edificio civil más antiguo que se conserva de Gaudí y ha sido considerada por muchos como una obra manifesto.
En 1883, Máximo Díaz de Quijano (cuya hermana era cuñada de Antonio López y López, primer marqués de Comillas, y, como él, indiano enriquecido en América) encargó a Gaudí la ejecución de un chalet de veraneo junto al palacio de Sobrellano del marqués, en la localidad cántabra de Comillas: El Capricho.

Este edificio (1883-1885) es contemporáneo de la Casa Vicens (1883-1888), que Gaudí levantaba en Barcelona. Por eso, la construcción del Capricho fue dirigida a pie de obra por Cristóbal Cascante, amigo y compañero de promoción de Gaudí. Y aunque Cascante dispuso de una maqueta y de planos muy detallados de Gaudí, a quien consultaba todas sus dudas, viendo la minuciosidad de los detalles del Capricho y la perfección de los acabados se hace difícil creer que nunca estuviera en Comillas ,de hecho, el escultor Joan Matamala escribe en sus memorias que Gaudí le contó que había hecho un viaje de incógnito a Santiago de Compostela entre 1883 y 1885, pasando por Burgos y Comillas.

La importancia del Capricho (y de la Casa Vicens) es que son los primeros edificios de Gaudí y, por consiguiente, obras importantísimas para el devenir de la carrera del arquitecto y esenciales para el estudio de la trayectoria del conjunto de su obra y definitorias del estilo de su primera época, que se distingue, como señala L. E. Cirlot, por la influencia mudéjar, por la alternancia entre esta sugestión orientalista y el medievalismo, y por la aparición progresiva y creciente de los elementos que corresponden a la época de madurez de Gaudí.

El exterior del edificio se caracteriza por la utilización de la piedra en la parte baja, del ladrillo visto adornado con franjas de cerámica vidriada que representan girasoles y hojas en el resto, y la superposición de la superficie curva frente a la recta.

El Capricho es una muestra de la plenitud de la tendencia oriental en la que Gaudí halló espléndidas soluciones, como la torre-minarete (o alminar persa) y que es el elemento definitorio de esta obra y el primer precedente de una solución arquitectónica que aparecerá en futuras construcciones como Bellesguard o los Pabellones del Park Güell. En el remate de la torre, toda ella revestida de la misma cerámica que las franjas, acentuando así su verticalidad, hay un delicioso templete sostenido por cuatro columnas de fundición, en el que la geometrización de la cúpula, según el ya citado Cirlot, es un verdadero cubismo realizado con un cuarto de siglo de antelación.

También hay que destacar en esta primera obra de Gaudí (lo que será una constante en su obra) la extraordinaria adaptación a las características del contratante. Efectivamente, Díaz de Quijano era músico amateur y coleccionista de plantas exóticas. El Capricho, cuyo nombre evoca, precisamente, la composición musical libre y fantasiosa, tenía planta en forma de U para abrigar del viento del norte un gran invernadero orientado al sur donde el propietario atesoraba las plantas que le traían de ultramar. Y Gaudí reflejó la pasión del propietario por la música en diversos elementos, tanto de la decoración interior, como en el exterior. Es el caso de las vidrieras de la libélula con una guitarra y la del gorrión sobre un órgano, o del banco-balcón, donde los contrapesos de la ventana de guillotina eran tubos metálicos que al subir o bajar eran percutidos por un vástago y emitían agradables sonidos musicales.
http://www.elcaprichodegaudi.com/el-capricho-de-gaudi/


viernes, 21 de agosto de 2015

"LA TÚNICA DE JOSE"....DIEGO VELAZQUEZ



Motivado por sus amplios deseos de aprender y animado por Rubens (que estaba en Madrid en 1628 en viaje diplomático) Velázquez realiza su primer viaje a Italia entre 1629 y 1631. Será un viaje de estudios, en el que conocerá tanto la Antigüedad clásica como lo realizado por los grandes maestros del Renacimiento -Miguel Ángel, Leonardo o Rafael sin olvidar a Tintoretto y Tiziano- interesándose también por lo que se hacía en aquellos momentos, especialmente por el Clasicismo boloñés de Guercino o Annibale Carracci. Durante su estancia romana, Velázquez realizó dos escenas en las que se aprecia claramente su evolución: la Fragua de Vulcano y La túnica de José. La túnica de José recoge también un tema relacionado con el efecto que causa una noticia, igual que su compañero. Los hermanos de José, celosos sin duda del pequeño, le introducen en un pozo y le quitan sus ropas, que más tarde serían entregadas a su padre manchadas de sangre, informándole de la muerte del muchacho debido al ataque de unas alimañas. Jacob, el padre, reacciona ante la noticia con un gesto de sorpresa y horror. Las enseñanzas aprendidas en Italia por el maestro sevillano se pueden observar claramente en este lienzo: el suelo embaldosado, procedimiento típico del Quattrocento para crear el efecto espacial; el colorido claro, con azules, rojos o amarillos, inspirado en la escuela de Carracci; las figuras muy bien modeladas, destacando su musculatura aunque las poses sean algo teatrales; la apertura al fondo y el paisaje típico del Cinquecento; o el difuminado de las figuras del fondo inspiradas en la escuela veneciana. La iluminación quizá sea una reminiscencia del Naturalismo Tenebrista de años anteriores, al crear fuertes contrastes entre zonas de luz y zonas de sombra. El hecho de colocar a las figuras de los hijos de Jacob en diferentes posturas es una muestra del deseo del artista por demostrar su dominio sobre la anatomía, dándonos el frente, el perfil y la espalda. Resulta interesante destacar la pincelada más suelta en la alfombra y el perrillo, apareciendo aquí la técnica del "manchado" que después empleará con enorme maestría. La tensión y el dramatismo que se viven en la escena han sido recogidos perfectamente por Velázquez, demostrando su facilidad para contar historias en las que el espectador se integre. Estas dos imágenes fueron adquiridas por Felipe IV en 1634 y destinadas al Palacio del Buen Retiro, siendo trasladada ésta a El Escorial posteriormente.
http://www.artehistoria.com/v2/obras/219.htm