jueves, 3 de mayo de 2018

GALERIA TRETYAKOV.... EL ARTE Y LA CULTURA RUSA




La Galería Tretyakov de Moscú,es un impresionante museo que alberga unas 130.000 obras de estilos tan cronológicamente opuestos como los iconos medievales y las tendencias más modernas del realismo socialista. Fundada en 1856 por Pavel Tretyakov, la galería se ubica en un edificio diseñado al estilo de cuento de hadas ruso por el arquitecto Viktor Vasnetsov, quien lo concluyó en 1904 tras dos años de trabajos
La gran galería de Moscú muestra la Rusia de antaño de una forma en que ningún manual de historia habría podido. Alberga diversas pinturas que representan la vida en la Rusia zarista, desde retratos de la élite hasta escenas de peregrinaje y la tranquilidad del campo.



Es difícil permanecer impasible, después de ver la espeluznante obra maestra de Vasili Vereschaguin  La apoteosis de la guerra. El lienzo al óleo, de una extensión de 127 X 197 cm y que probablemente sea la pintura más famosa de Vereschaguin, se remonta a 1871. Aquella fue la época en que el Imperio ruso se encontraba en su punto de máxima expansión e iba camino de extenderse desde Escandinavia por el Oeste, hasta el Océano Pacífico en el Este, hasta las mismas puertas de la India en el Sur. La Galería Estatal Tretiakov de Moscú muestra la historia rusa de una manera que no habría podido ningún manual de historia. 



Vereschagin viajaba por Asia Central cuando el Imperio ruso empezó a anexionarse un territorio tras otro, y se pueden trazar los viajes del artista a través de obras suyas como Las puertas de Tamerlán 



 El triunfo, otra gigantesca obra de arte que mide 195,5 X 257cm y muestra una mezquita azul en lo que actualmente es Uzbekistán.  El artista puso rumbo a la India y sus pinturas de aquel país son anteriores a las de la familia Roerich.


Los bogatyres de Víctor Vaznetsov es otra pintura enorme. Los tres grandes caballeros montados sobre sus caballos quedan aún más magnificados por los 295,3 X 446cm de lienzo. Dada la violenta historia de Rusia y su turbulento pasado, un considerable número de artistas representaron escenas bélicas. También hay diversas pinturas que muestran la vida de la Rusia zarista, desde retratos de la élite hasta escenas de peregrinaje y la tranquilidad del campo.


En 1862 Vasili Púkirev pintó Matrimonio desigual, que representa la boda de un hombre de unos 60 años con una mujer que ni siquiera parece tener la mitad de años que su novio. La boda se celebra en una iglesia ortodoxa y el hombre parece pertenecer claramente a la élite de la época.

Púkirev estaba adelantado a su generación en lo que se refiere a su visión sobre los derechos de las mujeres. Otros artistas, como Illarión Pryánishnikov, nos muestran la vida durante los años 60 del siglo XIX tanto en el campo como en las ciudades.
La galería también cuenta con una excelente colección de retratos: Vasili Perov pintó a dos de los más grandes escritores de Rusia, Alexander Ostrovski y Fiódor Dostoievski, mientras que la cartera de Iván Kramskói incluye a Lev Tolstói , el propio Pável Tretiakov y el artista Iván Shishkin, cuyo trabajo también es uno de los destacados en este museo. 
Algunas de las imágenes más nítidas, que prácticamente parecen fotografias  fueron pintadas por otro de los grandes artistas del siglo. XIX, Iliá Repin. 


Ilya Repin: NO LO ESPERABAN. 1884-88. Óleo sobre lienzo.Galería estatal Tretiakov, Moscú. Poco antes del asesinato del Emperador Alejandro II en 1881, este artista empezó a pintar una serie de cuadros relacionados con el movimiento revolucionario ruso: Negativa a confesarse, Arresto de un propagandista, El encuentro de los revolucionarios y No lo esperaban, siendo ésta última su obra maestra sobre este tema. En ella se representa la sorpresa de los miembros de una familia ante la llegada al hogar de un exiliado político.


En la sala donde se expone su obra, los ojos furiosos de la princesa Sofía Alexéievna dan la bienvenida al visitante.
El artista pinta a una princesa enfadada, un año después de su clausura en el Monasterio de Novodévichi durante la ejecución de los Streltsí en 1698.
En otra de sus obras maestras Repin muestra los ojos horrorizados de Nikolái Mirlikiyski cuando está salvando a tres hombres inocentes que habían sido condenados a muerte. 


Repin también pintaba retratos, incluyendo uno de Lev Tolstói 


                                    El compositor Alexander Glazunov



Pero el artista es más conocido por sus grandiosas imágenes de acontecimientos de la vida real, como La procesión en la provincia de Kursk, presuntamente pintada en 1891.

                     

El demonio

 Otra pintura icónica en la Galería Tretiakov es El demonio de Mijaíl Vrúbel.
La imagen del oscuro y apuesto demonio siempre ha provocado respuestas encontradas entre los visitantes. 
Lo más interesante que se ha  oído nunca sobre esa pintura proviene de una profesora rusa de arte que reside actualmente en Italia. Dice que el demonio se ve triste porque carga sobre sus hombros todo el peso y la carga de la tierra.
Las obras de Vrúbel han sido calificadas como simbolistas, pero tampoco se encasilló y  su mensaje queda al margen de las tendencias del arte moderno, de modo que sus obras ocupan un lugar destacado en la galería.


Todos los grandes artistas y escritores de Rusia han rendido un tributo especial a las gloriosas estaciones del año y a la espectacular naturaleza del país. El Otoño dorado de Isaac Levitán captura la belleza del otoño ruso, donde el color dominante del follaje es el amarillo dorado.


                                             “Anochecer. Los almiares”. 1899

Isaac Levitán murió antes de llegar a los 40 años, en 1900. Durante los últimos años de su vida predominan los anocheceres y crepúsculos en su obra, los momentos en que la naturaleza se torna algo misterioso e irreal. Una reflexión quizás sobre la misma naturaleza de la existencia y un reflejo de los profundos sentimientos que moraban en el interior del artista. Y no sólo esto ya que a Isaac Levitán se le conoció en su época como el hombre que supo plasmar el alma del paísaje ruso en sus lienzos. 


                                                              "Marzo." 1895

Levitán es el fundador del paisaje psicológico que trasmite toda una variedad de asociaciones poéticas en cuadros como "Marzo", "Lago.Ruso" o "Otoño Dorado". El artista se destacó por su apertura a los diferentes estados de la naturaleza y los finos  matices de su pintura. 


                                        “La carretera de Vladimirka”. 1892


Un tema recurrente en la obra de Isaac Levitán es el de los caminos como metáfora de la vida y destino del ser humano.
Vladimirka era el camino que tenían que recorrer los presidiarios que se dirigían a Siberia. Esta obra representa la culminación de los esfuerzos de los artistas de los años 60 y 70 del s. XIX por expresar no sólo emociones, sino una cierta visión de la vida, por medio del paisaje.
En su momento el pintor no quiso aceptar dinero por esta obra y la regaló a Pavel Tetriakov. 


“Sobre la paz eterna”. 1894

Isaac Levitán escribió a Pavel Tetriakov respecto a esta obra: "En esta obra está todo mi ser con toda mi mentalidad y contenido".
Quizás esta obra refleje la concepción del mundo de Levitán en la que el promotorio con la iglesia y el cementerio abandonado parecen enfrentarse a la inmensidad del cielo y el agua. Parece transmitir la fragilidad de la condición humana y la caducidad de su paso por este mundo. El ser humano nace y en esa iglesia es bautizado. Cuando muera será la misma iglesia la que celebre su funeral. Ni su memoria será duradera ya que el cementerio está semiderruido y muchas de sus cruces caídas. Mientras la naturaleza permanece en medio de todos los cambios.
La galería también alberga otras obras maestras de este pintor que fue conocido por sus ‘paisajes del estado de ánimo’,
Pocos trabajos artísticos captan la esencia, la espiritualidad y la simplicidad de la vida estival en la Rusia rural de las postrimerías del siglo XIX como esta obra de Levitán.



La Galería Tretiakov siempre tiene algo que ofrecer a los apasionados del arte, la historia y la cultura rusa. Uno puede fácilmente perderse por el gran museo y por las obras maestras de los artistas.

VIRGEN DE VLADIMIR (anónimo): Este es posiblemente el icono más venerado de toda Rusia. Las primeras noticias que se tienen de este icono datan del año 1132, cuando el Patriarca de Constantinopla se lo presentó al Gran Príncipe Yuri Dolgoruki. Posteriormente el icono fue trasladado a la ciudad de Vladimir, enclave del que tomó su conocida denominación. En 1395 el icono fue llevado a Moscú para proteger a las tropas rusas frente a las hordas turcas que, tras saquear Ryzan, abandonaron inexplicablemente las tierras rusas. Desde entonces se le han atribuido propiedades del todo milagrosas, como lo prueba el que también fue utilizado frente a los mongoles en 1480 y frente a la invasión de los ejércitos de Crimea en 1591. Durante varios siglos el icono se exhibió en la Catedral de Moscú y desde 1999 se encuentra ubicado en la Iglesia de San Nicolás de Tolmachy, un edificio adyacente y que forma parte del conjunto artístico de la Galería Tretyakov.

LA ASUNCIÓN DE LA VIRGEN de Teófanes el Griego: Sabemos que Teófanes el Griego se estableció en Moscú alrededor de 1390 y que desde entonces fue reconocido como un artista del todo original debido al enfoque de sus obras. Este bello temple sobre tabla es un tema recurrente de la iconografía ortodoxa. La representación muestra a la Virgen sin vida rodeada de los apóstoles que reflejan diversos gestos de dolor. Tras ellos, dos padres de la iglesia ortodoxa exhiben hábitos blancos litúrgicos con cruces. La poderosa figura de Jesús domina la escena y sostiene el alma de la Virgen en forma de bebé acunado. La tabla destaca por los colores, la fuerza dramática y la coherencia de la composición. Obra también de gran valor espiritual para los rusos.


LA TRINIDAD DEL ANTIGUO TESTAMENTO de Andrei Rubliev: Rubliev es probablemente el mejor y más conocido pintor de iconos rusos. Al parecer, Rubliev colaboró con Teófanes el Griego en la decoración de la catedral de la Asunción de Moscú y fruto de aquel trabajo es esta madera sobre temple. La obra fue incluida por el Consejo Eclesiástico de Moscú en el canon oficial como representación ideal de la Santísima Trinidad. Rubliev plasmó el complicado concepto de la Trinidad mediante una sola imagen simbólica en donde las figuras sostienen báculos mientras que el cáliz representa a la eucaristía. El autor supo romper con la severidad de forma, color y expresión de los iconos de la tradición bizantina rusa, infundiendo una bondadosa e innovadora espiritualidad en los mismos. Toda esta tabla destaca por su serenidad y placidez.


 RETRATO DE MARIA DYAKOVA de Dmitri Levitski: Natural de Kiev, Levitski se convirtió en uno de los mejores retratistas de toda Rusia y llegó a dirigir la Academia de las Artes Rusas en 1769. Pese a la gran cantidad de retratos que realizó a lo largo de toda su vida, Levitski murió en la más absoluta pobreza en 1822. Este cuadro presenta a la retratada con una gran candidez expresiva sobre un fondo neutro que evita cualquier distracción. La pincelada es muy suelta, con una gran combinación de tonos verdes y grises que resaltan el maquillado rostro de la joven. La obra, con la elegancia propia del estilo Rococó, es del todo poética y delata la gran sensibilidad formal y compositiva de este gran retratista ucraniano.


LA ADIVINA de Mikhail Vrubel: Natural de Omsk, en la lejana Siberia, Mikhail Vrubel es considerado como el mayor exponente ruso del simbolismo y del post-impresionismo. Pintor dotado de una extraordinaria formación académica, Vrubel desarrolló una particular inclinación por la composición fragmentaria y el llamado toque sin terminar. En este cuadro se aprecia perfectamente el gusto del pintor por la fragmentación como indudable herencia del mosaico bizantino. La obra presenta igualmente una sensación de abocetamiento conforme a los criterios creativos del artista. El valiente y poderoso manejo del color mediante la utilización de tonos fuertes y saturados imprime un cierto carácter de relieve a un cuadro sumamente original por el igual tratamiento de toda la masa pictórica.

COMPOSICIÓN VII de Vasili Kandinski: Este cuadro, el más grande y ambicioso de la serie, fue pintado en 1913 durante tres intensos días en el estudio que tenía el autor en Munich. Para la composición de este óleo Kandinski realizó más de treinta estudios preliminares, cifra que jamás fue superada en ninguna de sus restantes obras. Partiendo de un núcleo situado en la parte central izquierda, el cuadro se va ampliando a base de colores, formas y líneas intersecadas que contrastan entre sí y que alternan zonas de pintura muy empastada con otras más diluidas. El óleo es pura abstracción y ha perdido cualquier función figurativa. Kandinski describió sus composiciones como unas visiones interiores análogas en forma y construcción a una sinfonía. Obra maestra absoluta del autor y una de las primeras manifestaciones pictóricas del lenguaje abstracto.


 LA BODA de Marc Chagall: Aunque nacido en Bielorrusia, Marc Chagall desarrolló la mayor parte de carrera artística en Francia aunque volvió a Rusia para participar activamente en la Revolución de Octubre. Chagall es uno de los máximos representantes del surrealismo y en este cuadro se observa la típica referencia al mundo onírico y fantástico. Este tema de la boda fue muy repetido por Chagall en numerosas pinturas y en ellos el artista expone sus recuerdos religiosos de juventud dentro de un entorno de tradición judía. El cuadro, que presenta también un ineludible componente expresionista, presenta una composición piramidal en la que el artista prescinde de cualquier añadido cromático con excepción de la tonalidad roja que colorea al ángel. Esta arbitrariedad en la utilización del color consigue resaltar la violencia de las emociones en los personajes.


http://es.rbth.com/cultura/2013/07/19/la_galeria_tretiakov_un_viaje_por_la_historia_de_rusia_30251
http://pensaipinta.blogspot.com.es/2011/01/i.html
 http://leitersblues.com/2011/03/diez-pinturas-inolvidables-xx-galeria-tretyakov-de-moscu/
https://cdn.rbth.com/980x-/web/es-rbth/images/2013-07/big/468_px-Vrubel_Demon.jpg

miércoles, 25 de abril de 2018

FELIX VALLOTON





Félix Vallotton nació en Lausana (Suiza) y tras estudiar latín y griego, con 17 años viajó a París para aprender pintura en la Académie Julian. Progresó rápidamente, y en marzo de 1883 superó el concurso de acceso a la École des Beaux-Arts, quedando cuarto en una promoción de setenta alumnos.
En sus primeros años se interesó por el retrato. De 1887 es su Retrato del grabador Jasinski con sombrero, donde se despegó de las enseñanzas académicas. Ocasionalmente retornaba a Suiza, donde pintaba paisajes en la región de Vaud, y en París se interesó por el grabado; realizó dos aguafuertes inspirados en Rembrandt y Jean-François Millet.


La loge de théatre, le monsieur et la dame (1909)

En 1891, produjo sus primeras xilografías y presentó diez pinturas en su debut en el Salon des Indépendants. Figuró integrado en el grupo de los nabis, junto a Bonnard, Édouard Vuillard y Paul Sérusier. Los nabis (profetas) retomaban las enseñanzas de Gauguin, Toulouse-Lautrec y Van Gogh, autores que habían trabajado por separado, y las fundieron en un estilo definido que se transmitiría a la generación posterior de Cézanne, Matisse, etc.


Vallotton prosiguió su producción xilográfica, que en 1892 fue elogiada en la revista L’Art et l’Idée. Ejemplo de este género es el Retrato del pintor Puvis de Chavannes (1898), tributo póstumo al controvertido pintor simbolista. Participó con cuatro estampas en otra exposición de los nabis, y su labor en este campo (sobre todo ilustraciones para libros y prensa) le permitió subsistir, compaginada con retratos de encargo.


En 1893, Vallotton presentó en el Salon des Indépendants la obra Baño en una tarde de otoño (Zúrich, Kunsthaus), que refleja el paso de una pintura descriptiva a una figuración sintética más próxima al grabado. Expuso con los nabis en la galería de Ambroise Vollard de París (1897) y dos años después en la Durand Ruel de la misma ciudad. En 1900 obtuvo la nacionalidad francesa.



Hito importante en su carrera fue la exposición de una decena de sus pinturas en la Sezession de Viena (enero de 1903), que merecieron las felicitaciones de Gustav Klimt y Ferdinand Hodler. Su producción siguió centrándose en interiores y paisajes: Paisaje de Locquirec (Moscú, Museo Pushkin), Mujer durmiendo (col. part.), Dama al piano (1904; San Petersburgo, Ermitage). En 1906 produjo una importante serie de desnudos, viajó a Roma, Florencia y Pisa, y al año siguiente visitó Nápoles.


En 1908, Vallotton mostró obra en la Sezession de Múnich y en la Exposición del Toisón de Oro de Moscú, donde se vendieron numerosas piezas. Al año siguiente, participó en la fundación de la Acádemie Ranson, con Vuillard, Bonnard y otros, y la Kunstlerhauss de Zúrich le dedicó una muestra individual. Expuso 49 obras en la galería Druet de París, y su arte llegó por medio de otras muestras a Londres, Praga, Estocolmo… Fueron años de éxito comercial para Vallotton, que propiciaron que su hermano Paul abriese una galería de arte en Lausana. Sin embargo, la Primera Guerra Mundial repercutió en sus ventas hasta acarrearle problemas económicos. Realizó diversas obras inspiradas en el conflicto. Intentó alistarse, pero fue rechazado por su edad.


Tras su éxito en el Salon d’Automne, se instaló en Cagnes-sur-Mer en el invierno de 1920, aunque visitó diversas regiones en los cuatro siguientes años. Expuso con su marchante habitual, Druet, y en 1925 en el nuevo Salon des Tuilleries de París. En diciembre de dicho año, fue hospitalizado y murió tras una operación, un día después de su 60º cumpleaños.





miércoles, 18 de abril de 2018

GIOTTO DI BONDONE...LAMENTO SOBRE CRISTO MUERTO

Giotto di Bondone (1267-1337), más conocido como Giotto, tuvo por maestro a Cimabue, y ya en el año 1300 era un artista de gran fama. Pintor y arquitecto, su influencia se extendió por toda Italia y posteriormente a Europa entera. El ciclo de las Historias de María y las Historias de Cristo que representó en la gótica capilla de Scrovegni, está considerado una de las principales obra maestras del arte medieval.
Lamento sobre Cristo muerto (Il Compianto su Cristo morto) forma parte de este ciclo. En la obra, la figura de Cristo muerto se encuentra desnuda tendida en el suelo. Junto a él, un grupo de mujeres cuida el cadáver; más allá, sus discípulos se hallan sumidos en el lamento, y en el cielo los ángeles participan del duelo con igual congoja. El fondo de la escena lo componen las rocas el árbol deshojado y el cielo oscurecido por un azul intenso. Todo parece indicar que la tragedia humana se ha desatado sobre la tierra en un dolor sin remisión. Casi todos los elementos del cuadro son esencialmente escabrosos: el oro de las aureolas, solamente, alude a una sustancia de naturaleza incorruptible.
En la formidable síntesis de formas de Giotto, ningún aderezo tiene función de ornamento gráfico, sino que posibilitan la definición de los volúmenes, el peso de la verticalidad y la medida de los gestos. En un contexto de máxima solemnidad, cada figura tiene su propia posición y expresa un gesto individual de atención o desolación ante la imagen del fallecido. El grupo, aislado del mundo, se forma de volúmenes tratados con amplios planos que emergen de la luz, cerrando el ámbito de las presencias humanas alrededor del cadáver las dos figuras de espaldas del primer plano.


El ritmo de la escena se encuentra marcado por pautas calculadas de espacio. En primer plano emergen los dos cuerpos agachados, más allá de Cristo se encuentran las figuras acongojadas de la Virgen María y María Magdalena. Los personajes inclinados hacia delante con vestidos celeste y rosa dirigen su atención hacia las figuras principales. Dos parejas de pie, a la derecha y a la izquierda, cierran el grupo. En la parte superior de la obra, las composición de la figura de los ángeles se encuentra definida por curvas cóncavas ascendentes, así como las terrenales están contenidas en general por curvas cóncavas descendentes. La separación de estos grupos se encuentra parcialmente determinada por la línea rocosa que atraviesa de forma oblicua la escena.
Es importante destacar el detalle de la Madre con la Santa Faz, donde se condensa todo el patetismo de la composición. La fría rigidez de la muerte contrasta con la vitalidad del rostro y la delicadeza de las manos de la Virgen. Las miradas de casi todos los personajes de la representación se concentran en esta escena principal, e incluso la roca que sobresale de la derecha sigue la misma dirección que la línea de las miradas como un respaldo de robusta materia. La expresividad en esta escena debía conmover al observador y llamarlo al arrepentimiento ante la visión del sacrificio Divino.

El fresco, realizado entre 1304 y 1306 integra el ciclo en la capilla de los Scrovegni, Padua.


El lamento por el Cristo muerto figuraba en el registro inferior de la capilla Scrovegni, en Padua. La composición se centra en el cuerpo desnudo de Jesús, cuya horizontal dispone al resto de personajes. El suceso tiene lugar en un paisaje abierto a donde acuden incluso unos ángeles que se unen al dolor del momento. El grupo doliente del extremo izquierdo, de pie, compensa la elevación de la otra parte, el macizo rocoso de la derecha. Las actitudes de las santas mujeres, de Nicodemo, de San José de Arimatea o del Evangelista, son un trasunto del dolor más extremo de María, que levanta con los brazos a su hijo muerto. Las mujeres que se presentan de espaldas al espectador ayudan a dar la sensación de espacialidad, junto con los colores, que se distribuyen en varios planos. Pero todo ello está figurado para ilustrar más claramente el verdadero motivo del cuadro: las expresiones de dolor, tragedia y drama se ponen al servicio de la composición, para mostrar el sufrimiento humano ante la muerte. Nunca en la pintura anterior se había presentado una expresión más viva como en el arte de Giotto. La escena de la Resurrección continúa el desarrollo narrativo.

http://www.artehistoria.com/v2/obras/15349.htm
http://www.historiadelarte.us/gotico/lamento-sobre-cristo-muerto/
http://irequireart.com/i/artwork/788-image-1600-1600-fit.jpg

martes, 17 de abril de 2018

LOS DIBUJOS DE JACOPO PONTORMO


Su nombre era Jacopo Carrucci ( 1494-1557)pero debido a que nació en la villa de Pontormo,ya se sabe...Jacopo Pontormo le quedó.asi dice Vasari (la fuente inexcusable del renacimiento),  que desde muy joven era rarito: solitario y melancólico y algo paranoico. Durante un tiempo trabajó de aprendiz en el taller de Leonardo pero su gran maestro fue Andrea del Sarto. Su mal carácter, “una personalidad extravagante” y quizá los celos “profesionales” más que fundados del maestro de turno, hacen que Jacopo opte por independizarse y, no mucho tiempo después, consiga en Florencia, primero en los alrededores, el patrocinio de los Medici.






En sus dibujos, y en sus pinturas y murales, se aprecia el profundo conocimiento y la absoluta admiración por la obra de Miguel Ángel y, a través de las estampas grabadas, de Durero. Y como se apropia, ya desde su periodo formativo, de los recursos y la iconografía de ambos maestros. Uno y otro (aunque desde luego no exclusivamente) fueron al mismo tiempo o alternativamente “utilizados” como base de sus composiciones. El “estilo peculiar” de Pontormo, es decir, su aportación magistral, (puesto que maestro de la escuela manierista es considerado) consistió en un audaz y refinado alargamiento de los miembros y las figuras y, lo que me parece más importante, en un toque de elegancia que no sólo se aprecia en las estilizadas proporciones y poses si no sobre todo en el movimiento, o mejor dicho, en el instante congelado del movimiento de cada uno de los personajes. Según mi opinión, ese “fotograma” astutamente elegido nos desvela “realidades” ocultas a nuestra (salvadas las distancias)  “limitada” percepción… y me atrevería a afirmar que se trata de realidades hurtadas o escondidas, bien por la socorrida coartada del decoro, o más probablemente por ese entramado intolerante que constituyen las tiránicas normas y reglas de la reaccionaria TRADICIÓN.

(En la critica peyorativa de este pintor sin duda sus fallidos “grupos” de figuras, me refiero a los agrupamientos poco agraciados, casi siempre amontonadas, muy mal acopladas: en fin, magníficas “partes” que bajan escandalosamente la calidad cuando se encuentran insertas en el “todo”. Del mismo modo que a veces un pequeño detalle ilumina todo el "conjunto" que conforma la obra, también puede ocurrir que el "conjunto", o más bien la fórmula de acople elegida,  oscurezca  todas las "luminosas" partes que lo constituyen como tal "conjunto".)



En estas  ilustraciones se pueden apreciar claramente algunas de las aportaciones de Pontormo (observen esas manos, esas delicadas y sugerentes torsiones de cuellos, ese expresivo juego de anatomías distorsionadas más que deformadas, en el que participan todo el mecanismo expresivo corporal en compañía de esas turbadoras miradas que nos hablan calladamente de desasosiego e incertidumbres).

Y digo más, Pontormo destaca mejor que Miguel Ángel o Rubens a la hora de inventarse músculos. No, no se trata de hacer cuentas, es lo que “trasciende”, la “manera” en que  consigue una apariencia menos atosigante, menos de amalgama carnosa, ligamentoso, muscular. Y puede apreciarse así  incluso cuando dibuja imposibles figuras en escorzo (casi siempre) con esos inverosímiles retorcimientos, flexiones, pandeos… hasta para  un consumado y descoyuntado contorsionista.



Ir un paso más allá de lo conocido es inevitable cuando pretendes superar o ampliar o enriquecer el canon de reglas y leyes heredado (también las teológicas, no olvidemos la época y sobre todo quienes eran los exigentes comitentes), en este caso el del clasicismo renacentista, otra cosa puede ser que el salto, una vez traspasada la frontera cierta, no encuentre suelo firme y consista pues en una insospechada caída a un abismo tenebroso e insondable… pero el miedo a experimentar, a tantear, a investigar el reverso de las certezas, a probar arriesgando, no forma parte de la naturaleza de los grandes artistas, quiero decir de los que aspiran a poseer “estilo” propio, de los que se mueven obsesivamente en ese pantanoso terreno entre el “ser” y el “parecer” de las cosas y de uno mismo, de los que se empeñan en añadir su huella imborrable, a la historia y a  la tradición que han heredado y digerido.

Un buen ejemplo de lo que acabamos de señalar puede contemplarse en el lienzo: “El Descendimiento de la cruz” (1528) que está considerada como su obra maestra . Y en el que contó con la colaboración de su discípulo e hijo adoptivo, Agnolo Bronzino.Leo ahora que “los expertos” dudan en muchos casos sobre la autoría específica en estas obras en las que colaboraron. Si acaso, así lo veo yo, el Bronzino, me refiero a “sus” posteriores obras personales (véase la excelente “Alegoría del triunfo de Venus” (1540-50), y además sobrevivó a Pontormo algo más de 15 años), “estiró” algo menos los miembros, por supuesto de forma proporcionada sin llegar a achatarlos ni restarles delicadeza y elegancia.


“Durante los últimos años de su vida, entre 1554 y 1556. Pontormo escribe un diario, que se convierte en un manifiesto de sus obsesiones más importantes: su carácter hipocondríaco, su trabajo, su miedo a la muerte y su rutina al narrar de forma casi maníaca sus comidas y digestiones y, sobre todo, su necesidad de encerrarse a dibujar, lejos del mundo”.
https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEgOl7DBx-Md_rN9wO5HTbUvq3FuI6J6y4Lwc0D_-XIcORAhK6ptlz1dqppD9yxLAvCOl2606xkjPVXzkuPoXqHmVRW3elke8OG-rsCk0NTCUaQ5U4vwj91p9TZ81zlldtsd89MlgI3KTOs/s1600/800px-Jacopo_Pontormo_-_Group_of_the_Dead_-_WGA18133.jpg
http://escomberoides.blogspot.com.es/2014/04/exposicion-de-dibujos-de-jacopo-pontormo.html
http://www.foroxerbar.com/viewtopic.php?t=6492
http://www.artehistoria.com/v2/personajes/6730.htm
https://global.britannica.com/biography/Jacopo-da-Pontormo

jueves, 12 de abril de 2018

JOHANNES VERMEER DE DELF Y LA JOVEN DE LA PERLA



La joven de la perla es una obra de pequeño formato pintada por el artista holandés Johhanes Vermeer de Delf, más conocido como sencillamente Vermeer , entre 1665-1667.

La obra pertenece al barroco holandés, y aunque en un primer momento el espectador podría pensar que se trata de un retrato, el género de esta obra es el tronie, típico de Holanda, consistía en la representación de un retrato de medio cuerpo o tres cuartos con un exagerado gesto realizado en pequeño formato, la finalidad de la obra era mostrar la habilidad del artista representando no personas sino gestos.
La obra representa una joven de perfil que gira la cabeza hacia el espectador. La identidad de la joven es desconocida aunque diversas teorías la relacionan con la hija del pintor aunque realmente su identidad es desconocida.
La joven aparece representada en primer plano ataviada con una capa o vestido marrón del que sobresale una camisa blanca. Su pelo aparece recogido en un turbante de tonos azules y amarillos que le otorga sensualidad. Como única joya un pendiente de perla adorna la oreja de la joven actuando como punto focal de toda la composición. Su rostro fino y delicado trasmite sensualidad con la boca medio abierta y la mirada fija en el espectador.
Sobre un fondo neutro totalmente oscuro, la figura resalta con gran plasticidad. La luz que entra por la izquierda del cuadro incidiendo plenamente en el rostro de la muchacha remite a los ecos tenebristas de Caravaggio. Especial mención merece la incidencia de la misma sobre los ojos, los labios y la perla de la joven, con un pequeño brillo en estas zonas el artista consigue que resalten sobremanera.
La sencilla composición a base de líneas geométricas permite al artista otorgar unidad al conjunto, el turbante cae verticalmente contraponiéndose al círculo que forma la cabeza y al cono truncado del tronco de la modelo.
El dibujo se complementa con el color aunque en ciertos lugares del cuadro como la nariz se ha realizado sin dibujo previo y las líneas se funden con el rostro. Este aspecto ha llevado a pensar a algunos expertos que Vermeer podría haber utilizado la técnica de la cámara oscura, un instrumento antecesor de la cámara fotográfica con el que los pintores conseguían una proyección plana de un objeto tridimensional.
Los colores terrosos del vestido y el turbante otorgan calidez a la composición y contrastan con el azul frío e intenso del turbante en la parte superior del rosto y al fondo neutro. El azul aquí utilizado proviene del lapislázuli un pigmento realmente caro que nos demuestra como Vermeer no escatimó esfuerzos demostrando su maestría con este tronie. El emplaste es aplicado con firmeza y con una capa bastante más gruesa en las zonas de pigmentos claros.
La joven de la perla junto con la vista de Delft son alguno de los cuadros más famosos de este holandés y éste en particular ha tenido una gran difusión inspirando novelas y películas en torno a la identidad de tan bella modelo.


http://www.strongestinworld.com/…/7-A-Girl-with-Pearl-Earri…
http://arte.laguia2000.com/pin…/la-joven-de-la-perla-vermeer

THE LARGE TREE Y PAUK GAUGUIN (1891)




Iniciado en la pintura dentro de la corriente impresionista, la evolución de Paul Gauguin hacia el sintetismo y el simbolismo habría de convertirlo en una de las figuras más influyentes del arte de finales del siglo XIX. Huérfano de padre desde los tres años, Gauguin pasó su infancia entre las ciudades de París y Lima, de donde procedía parte de su familia materna. Su escaso interés por los estudios hizo que en 1865 se embarcase rumbo a Río de Janeiro y que los siguientes años de su vida los pasase viajando por todo el mundo. Con posterioridad trabajó en París como empleado de un agente de cambio, ocupación que alternó con un creciente interés por la pintura y el coleccionismo de arte. Sería tras la crisis financiera que aquejó la Francia de 1882, cuando Gauguin, ya casado y con cuatro hijos, decidiese dedicarse por completo a la pintura. Su relación con Camille Pissarro parece que tuvo que ver con esta decisión y, por ello, tras perder su empleo, Gauguin se trasladó a Ruán, donde por aquel entonces vivía el gran maestro impresionista. En 1885, empujado por circunstancias familiares, Gauguin vivió en Copenhague, ciudad natal de su esposa, pero regresó a París junto a su hijo Clovis en junio de ese mismo año, donde se interesó por el arte de la cerámica. 
Tras una visita junto al pintor Charles Laval a la isla de La Martinica en 1887, en la que su estilo comenzó a alejarse del impresionismo, Gauguin hizo la primera de sus visitas a Pont-Aven en Bretaña. Allí trabó conocimiento con Émile Bernard, cuyo estilo influiría determinantemente en él. Gauguin asumiría el cloisonismo de Bernard de colores planos y el uso de la línea al modo del arte de las vidrieras, y le imprimiría su sello personal tendente al simbolismo. Su Visión del sermón, de 1888 (Edimburgo, National Gallery of Scotland), es el paradigma de este momento estilístico del pintor.Algo más tarde conocería a Paul Sérusier, que se convertiría en decisivo para la formación de los nabi, que tomarían a Gauguin como ejemplo, tanto por su pintura como por su mítica personalidad. 
A finales de la década de los ochenta, Gauguin mantuvo contactos con los hermanos Van Gogh. Theo se convirtió en su marchante y Vincent le invitó a compartir con él experiencias artísticas en Arles a finales de 1888. Su creciente interés por el primitivismo le impulsó a organizar una subasta en 1891 para pagarse un viaje a Tahití. Sin embargo, a su llegada a Papeete no encontró el paraíso perdido que había imaginado: la influencia occidental era fuerte en la isla y, tras cambiar varias veces de residencia y sufrir varias enfermedades, decidió volver a Francia en 1893. Su regreso tampoco respondió a sus expectativas, ya que las pinturas y esculturas realizadas en Tahití no recibieron demasiada atención. 
De nuevo con problemas económicos y decepcionado a pesar de la admiración que despertaba en algunos círculos vanguardistas, Gauguin decidió abandonar de manera definitiva el país en 1895. Tras unos años de muy poca actividad artística en Tahití, se instaló en 1901 en Hiva Oa, en las Islas Marquesas, donde finalmente encontró una civilización primitiva y no contaminada por Occidente en la que inspirarse y, a pesar de sus problemas de salud, realizó con entusiasmo las últimas obras de su vida.

miércoles, 11 de abril de 2018

ROGIER VAN DER WEYDEN...SAN LUCAS DIBUJANDO A LA VIRGEN



También conocida como la Virgen de san Lucas,es un óleo sobre tabla de roble, pintado en el período 1435-1440.. Existe una copia muy buena en la Alte Pinakothek de Múnich, habiendo otras en el Museo del Hermitage en San Petersburgo y en el Museo Groeninge de Brujas.

La procedencia exacta de la obra sigue sujeta a interrogantes, pero se sugiere su identificación con una pintura citada en España, en el Monasterio del Escorial, a finales del siglo XVI. Después hubo de pertenecer al infante Sebastián Gabriel de Borbón, y en 1893 fue donada al museo de Boston por el empresario y filántropo Henry Lee Higginson. Actualmente se considera el ejemplo más importante de Van der Weyden conservado en todo el continente americano.


En este cuadro se ve al evangelista Lucas con la Virgen María junto con el Niño Jesús. En la Leyenda Áurea de Jacobo de la Vorágine narra que la Virgen se apareció varias veces a san Lucas, el cual pintó un retrato. En esta leyenda se encuentra uno de los orígenes o la justificación de la representación de la imagen en la tradición en el Cristianismo. 
La composición de la imagen se basa en gran medida de la Virgen del Canciller Rolin por Jan van Eyck, cuadro prácticamente coetáneo, pues es de 1435: las dos figuras en primer plano y, detrás, una galería en la que se ven dos figuras que asomadas miran el río que transcurre hasta el horizonte; y a un lado se ve una ciudad típicamente gótica.


La Virgen María está a la izquierda, dando el pecho al Niño. Un lujoso dosel de brocado dorado la cubre por encima. Al otro lado se encuentra San Lucas, vestido de rojo intenso. Lleva en la mano una punta de plata, que era un instrumento de dibujo propio del siglo XV y ello evidencia que está trazando un boceto. En el extremo de la derecha se entreve un buey, símbolo de san Lucas, así como un libro abierto.
En cuanto a las figuras que aparecen en segundo plano, han sido identificadas como los padres de la Virgen: Joaquín y Ana.

http://arte.laguia2000.com/…/san-lucas-pintando-a-la-virgen…
https://es.wikipedia.org/wi…/San_Lucas_dibujando_a_la_Virgen
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