lunes, 11 de junio de 2018

PEDRO BERRUGUETE Y FEDERICO DE MONTEFELTRO CON SU HIJO GUIDOBALDO




El retrato forma parte de una serie de 28 retratos de "uomini famosi" (hombres célebres) hecha para el studiolo y la biblioteca del duque de Urbino, Federico da Montefeltro. El retrato estuvo atribuido previamente a Justo de Gante y también a Melozzo da Forli, porque el primero, llamado a la corte de Urbino había sido encargado por el duque para las figuras alegóricas de las Artes liberales. En el presente, los historiadores de arte no han alcanzado un consenso sobre la atribución a Justo de Gante o a Pedro Berruguete. Han propuesto igualmente una posible colaboración entre ambos artistas adentro del taller de Justo de Gante en Urbino.
El retrato está totalmente dedicado a los dirigentes del ducado de Urbino, cuya soberanía estaba reconocida por el resto de poderes europeos (Federico lleva la orden de l'Hermine instituida por el rey de Nápoles, y la orden de la Jarretera, conferida por el rey de Inglaterra): Federico por sus talentos militares, intelectuales y diplomáticos, y por su apellido, encarnado en su hilo Guidobaldo, sucesión acreditada por la distinción papal (Pontifex).
Federico de Montefeltro está representado con armadura, leyendo, sentado sobre un trono adornado, el casco a sus pies, cerca de su espada al lado y del mango de una maza de combate; su cara convencionalmente vista del perfil izquierdo (porque fue desfigurado en un torneo). Lleva una casulla roja adornada de oro, un cuello de armiño, y el collar del Toison de oro al cuello ; su pierna izquierda alargada lleva el prestigioso atributo de la Orden de la Jarretera.
Sobre un estante de madera tallada está depositada arriba a la izquierda, una mitra adornada de perlas.
A su lado, apoyado sobre su rodilla derecha, su hilo Guidobaldo, joven (y futuro duque de Urbino), está de pie, engalanado de joyas, manteniendo un cetro sobre el cual está inscrito Pontifex justo en la base de la mitra.
El cuadro de formato vertical, con una perspectiva al punto de fuga ubicado a la izquierda de la escena, sugiere que se trata del panel derecho de un díptico.
La perspectiva esta apoyada por el artesonado, y las paredes cercanas de esta parte del cuarto, con un suelo que huye llevado a la única línea del horizonte.
Se encuentra en  la Galería Nacional de las marcas, Urbino, Italia

https://www.facebook.com/LibriUsatiAntichi/photos/a.206749672702198.52264.149433035100529/1451609854882834/?type=3&theater
https://es.wikipedia.org/wiki/Federico_de_Montefeltro_y_su_hijo_Guidobaldo

domingo, 10 de junio de 2018

GEORGE ROMNEY Y EL RETRATO DE EMMA HART


Este cuadro es todo él un conjunto tan denso de pequeñas y grandes historias que hacen complicado relatar en unas cuantas líneas su pasado por lo que, solo he intentado hacer una pequeña sinopsis del mismo dejando en el tintero todos esos detalles interesantes acerca de los personajes que de una forma u otra tuvieron algo que ver con él.
El "Retrato de Emma Hart", una obra del pintor inglés George Romney (1734-1802), fué donado al Museo de Bellas Artes de Boston como parte de una colección de obras de arte propiedad de los herederos de Alphonse y Clarice de Rothschild, miembros de la célebre familia de banqueros Rothschild.
Este cuadro sería confiscado a los Rothschild en 1938 tras la anexión de Austria a la Alemania nazi, y colocado en las paredes del Kunsthistorisches Museum, en Viena. Almacenado luego en el depósito central de Neue Burg, sería enviado en 1941 al monasterio benedictino de Kremsmünster y posteriormente a Alt Aussee, una localidad cercana a Salzburgo, famosa por sus minas de sal y en cuyos laberínticos túneles y galerías los nazis fueron acumulando más de 6.500 obras de arte de colecciones y museos de toda Europa durante la II Guerra Mundial. Al término de la guerra, el retrato de Emma Hart fue identificado en estas minas por la baronesa Clarice de Rothschild, quién, tras una larga serie de gestiones, recuperaría el cuadro llevándoselo a Nueva York hacia 1950.
George Rommey, uno de los retratistas ingleses mas afamados y prolíficos de la época junto con Joshua Reynolds y Thomas Gainsborough, retrata (c.1784) en este cuadro a una bellísima mujer llamada Emma Hart. Elegantemente vestida, tocada con un grande y sofisticado sombrero negro y cubiertas sus manos con unos guantes de raso marrón, Emma clava su penetrante mirada en el espectador que no puede evitar sentirse fuertemente atraído por sus bellos ojos y por el rojo intenso de esos labios que aparecen ligera y sensualmente entreabiertos  en una clara invitación al coqueteo erótico.
Romney había conocido en 1782 a Emma Hart a través de su amigo, un aristócrata y político llamado Charles Francis Greville, el cual le pidió que retratase a Emma, su amante por aquellas fechas, a lo cual Romney había accedido retratándola en un cuadro que él denominaría "Enma Hart como Circe" (TATE, 1782) un lienzo basado en la mitología griega y en el que Emma aparece como la hechicera Circe y que sería el primer cuadro de los más de 60 que Romney pintaría de aquella mujer en los próximos nueve años convirtiéndose en su musa y en una de las mujeres más veces retratada por un mismo pintor en la historia del arte.

Pero, ¿quién era Emma Hart?.
Emma Hart, nacida como Amy Lyon, era una joven procedente de una humilde familia de Ness, una localidad inglesa en el condado de Cheshire. Huérfana de padre, un herrero fallecido cuando ella apenas contaba unos meses, sería esa ausencia de autoridad paterna y la escasez de recursos económicos, los que harían que ya desde pequeña "prometiese maneras". Emma  comenzaría, al igual que su madre, trabajando casi de niña como asistenta doméstica para ayudar al mantenimiento del hogar, pero, con poco más de catorce años se escaparía a Londres con el fin de descubrir nuevos mundos en los que mejorar su "modus vivendi" Se cuenta que en Londres hizo méritos como ayudante de varias actrices en el Drury Lane, el viejo teatro londinense, pero, viendo que aquello no generaba demasiadas ganancias, se pondría a trabajar con un charlatán escocés llamado James Graham, un pionero de lo que mas tarde llamaríamos la sexología, un curandero de los problemas sexuales a través de una terapia consistente en la administración de descargas eléctricas a sus pacientes, tumbados estos en una espectacular cama, en su llamado "Templo de la Salud", mientras escuchaban música al compás de la cual danzaba Emma convertida en la "Diosa de la Salud".
Sean ciertos o no estos rumores sobre sus comienzos, sí es cierto que Emma Hart fue alternando en ambientes de dudosa reputación en los que cada vez iría siendo más conocida popularmente por su belleza y la sensualidad que desprendía y más iría ella convenciéndose de su capacidad para conseguir un puesto en la sociedad gracias a la hábil explotación de esos encantos que ella mostraba generosamente.
Es por esto que Emma, que ya había cambiado su nombre de pila de Amy Lyon por el más artístico de Emma Hart, debió abandonar a Graham y su "Templo de la Salud" para aceptar un contrato como presentadora y animadora de fiestas que le había ofrecido un aristócrata y terrateniente llamado Sir Harry Fetherstonhaugh, fiestas que se celebraban de continuo en su fabulosa mansión conocida como Uppark en la pequeña localidad de South Harting. Ella marcharía allí con quince años para diversión de Harry y sus amigotes para los cuales, se cuenta, bailaba desnuda encima de la mesa del comedor. Harry acabaría dejándola embarazada, estado que no sería muy del agrado de este alejando a  Emma de su lado y mandándola a tal fin a una de sus casas en Londres. Uno de los amigos de Harry, un tal  Charles Francis Greville, se convertiría en el nuevo amante de Emma la cual marcharía a vivir junto a él a su casa ubicada en Edgware Row, en el distrito de Paddington y a través del que conocería al pintor George Rommey como ya comentábamos unas líneas antes.
En los siguientes cuatro años, Emma posaría ante Romney más de 100 veces para una secuencia de retratos personificados en tipos alegóricos, mitológicos o religiosos, en escenas de genero o en diversas poses teatrales, poses que más adelante ella exhibiría en sus famosas representaciones públicas o "Actitudes".
Así, Emma había logrado convertirse en la amante de un individuo con una alta posición dentro de la  sociedad londinense y gracias a esa relación y la difusión de su rostro y su estilo a través de los muchos cuadros que de ella iban inundando el estudio de Romney y que eran observados con interés por las damas de alto copete que venían a retratarse a dicho estudio, ella iba siendo cada vez más conocida en esa distinguida sociedad. La hija que ella había dado a luz en 1782, fruto de su relación con Harry Fetherstonhaugh sería dada en adopción a unos parientes de Charles Greville.
Esta fama empezó a no gustarle demasiado a Greville pues, al cabo de cuatro años de vida en común con Emma, las finanzas no marchaban demasiado bien y pensó que era el momento de intentar cazar a una dama joven y rica en la que tenía puesto el ojo, así que, decidió desembarazarse de Emma proponiendo a su tío Sir William Hamilton, un viudo cincuentón,  embajador de Inglaterra en la Corte de Nápoles, que la aceptase en su casa durante una temporada para él poder solucionar sus problemas económicos.
Sir William, un hombre refinado, eminente vulcanólogo, coleccionista de antigüedades griegas y sabedor de la belleza de Emma, pues él la había conocido en una visita que había hecho a su sobrino en 1783, aceptó el plan con agrado y Emma marchó engañada a Nápoles en 1786  bajo el pretexto de pasar una temporada de vacaciones con el tío de Greville, convirtiéndose a los seis meses en la amante de Sir William Hamilton y unos años más tarde, en su mujer, al casarse con él en 1791, pasando a ser conocida como Lady Hamilton. 
Con 26 años Emma se había convertido en la mujer del embajador de Inglaterra en Nápoles. Bajo la tutela y dirección de Sir William ella iría adquiriendo una gran cultura, aprendería perfectamente el italiano y sería una maravillosa anfitriona en las fiestas que se realizaban en su residencia, el fastuoso Palazzo Sessa, donde realizaría para entretenimiento de los invitados sus representaciones, las llamadas "actitudes" consistentes en sus posados en diferentes posturas, adornada con velos o túnicas y adoptando distintas mímicas que creaban la admiración de todos los que la contemplaban.
A raíz de su boda con Sir Willian Hamilton, George Romney no volvería a retratarla pero serían muchos otros los pintores que la retratarían por encargo de Sir William como Sir Joshua Reynolds, Vigée le Brun, Gavin Hamilton, Wilhelm Tischbein por citar los más importantes.
Su fama llegaría hasta  la esposa del Rey de Nápoles, María Carolina, de la que se convertiría en íntima amiga. Junto a la familia real serían rescatados ella y su marido en 1798 de la invasión francesa de Nápoles gracias a la intervención del famoso almirante Horatio Nelson que los evacuaría a Palermo.
El contacto de Lady Hamilton con Nelson propiciaría su enamoramiento de aquel hombre al que admiraba y al que ya había conocido en 1793 y que llegaba a Nápoles mutilado y tuerto pero rodeado de la aureola de sus victorias en grandes batallas, la última en el Nilo en la batalla de Abukir. Nelson también se enamoraría de aquella bellísima y seductora mujer ante la complacencia y el beneplácito de Sir William Hamiton. Después del regreso de los tres a Inglaterra en 1800 el triángulo amoroso perduraría hasta  1803, año en el que moriría Sir William. Emma tendría dos hijos con Nelson el cual caería abatido por un francotirador en la famosa batalla de Trafalgar, el 21 de octubre de 1805 .
Tras la muerte de Nelson, la pequeña herencia que Sir William le había dejado a Emma se fue agotando rápidamente y las deudas acabaron con Emma en la cárcel. Huída a Francia para escapar de sus acreedores se entregó a la bebida y murió en la miseria en la localidad de Calais en enero de 1815.
La extraordinaria vida de Lady Hamilton se ha llevado al cine y a la literatura. En  1941 Vivien Leigh interpretaría el papel de Emma en la película de Alexander Korda, "Lady Hamilton"  y Susan Sontag publicaría en 1992 la obra que la consagraría como novelista "El amante del volcán", un relato novelado inspirado en el triángulo amoroso entre Emma Hamilton, Nelson y William Hamilton.

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sábado, 9 de junio de 2018

MELANCOLIA....EDVARD MUNCH


El padre del expresionismo pintó este cuadro en 1894. En el cuadro, observamos a un individuo en estado pensativo, reflexivo, melancólico... una figura que se muestra ausente de todo lo que le rodea mientras piensa acerca de su existencia quizá. Todo lo que rodea a la pintura está marcado por la sobriedad, la oscuridad y la soledad, constantes en la vida del pintor.
"Lo que esta arruinando el arte moderno es el comercio, al exigir que los cuadros se vean bien una vez que se los cuelga en la pared. No se pinta por el deseo de pintar o con la intención de pintar una historia." Así se expresaba Edvard Munch en 1892 después de recibir las más agrias críticas en la Exposición de la Sociedad de pintores berlineses a la que había asistido como invitado ese mismo año.
A esa exposición, Munch había presentado, entre algunas otras obras, la primera versión de "Melankoli" (Melancolía) realizada un año antes y que se puede considerar como la obra inicio de su ciclo pictórico denominado por él mismo como "El Friso de la Vida: un poema sobre la vida, el amor y la muerte", un ciclo que Munch cerrará en 1902 y que recoge una parte de la historia de su vida en la que se mezclan sus vivencias como pintor, sus amores frustrados, su miedo a la vida o su contacto cercano con la muerte. A "El Friso de la Vida" pertenecen sus cuadros más conocidos tales como "Pubertad", "El Beso", "Madonna", "El grito", "Angustia", "La danza de la vida", "La muerte en la habitación de la enferma" o las diferentes versiones de "La muerte de Marat".
En "Melankoli", Munch pintó una situación vivida en el verano de 1891 en el fiordo noruego de Asgárdstrand, lugar donde él solía pasar los veranos y a donde también llegarían ese verano sus amigos Oda Krogh, Jappe Nilssen y Hans Jaeger, todos ellos pertenecientes al movimiento Kristiania Bohemen, un movimiento formado por un grupo de bohemios intelectuales y artistas de Christiania, la antigua capital de Noruega, y que preconizaban, entre otras cosas, la exaltación del amor libre.
Oda Krogh era una pintora noruega, divorciada de su anterior marido y casada con el también pintor y escritor Christian Krohg del que había sido alumna. Oda estaba considerada como una figura dentro del movimiento en el que llegó a recibir el apelativo de "La Princesa Bohemia". Jappe Nilssen era un escritor y crítico de arte, muy unido a Munch y hombre enamorado profundamente de Oda Krogh que lo había convertido en su amante a ratos. Hans Jaegger era otro escritor noruego, conocido activista político de ideas anarquistas y miembro fundador del Kristiania Bohemen y con el que también había mantenido o mantenía relaciones sentimentales Oda Krogh.
Parece ser que al poco de llegar todos a Asgárdstrand, Oda Krogh se insinuó una de las noches llamando medio desnuda a la puerta de la habitación de Munch con la excusa de charlar sobre una posible y futura colaboración pictórica entre ambos. Munch, aquella noche,  no llegó a tener una relación sexual con Oda pues, pesaba en su mente el recuerdo de su anterior experiencia amorosa con una mujer casada y de la que había salido mentalmente tocado  pero, el enredo amoroso y el mundo de los celos al que él asistía ese verano le hizo proponer a Jappe Nilssen que posase para él con el fin de poder reflejar ese sentimiento que él pensaba que debía estar sintiendo su amigo luchando por el amor de una mujer tan demandada.
Munch pintó a Jappe Nilssen en una esquina del cuadro, sentado en la playa de Asgárdstrand y con una expresión melancólica mientras, al fondo, se puede divisar a una figura vestida de blanco, seguramente Oda, que se dirige hacia una barca amarilla acompañada de otros dos seres, tal vez su marido Christian Krohg y Hans Jaeger, alguno de los cuales, tal vez,  se la llevará en la barca para ir a hacer el amor en alguna isla cercana del fiordo.
La estructura del cuadro, situando en primer plano a su amigo Jappe y al fondo, casi imperceptibles, a las otras tres figuras, hace comprender que Munch ha querido indicar que la escena, el conflicto sentimental, se está desarrollando en el interior del cerebro de Jappe, cerebro que Munch disecciona magistralmente para describir la historia al espectador.
La primera versión de "Melankoli" se conserva en el Munch-museet de Oslo. La segunda versión pintada en 1892 y que es la que vemos en esta entrada pertenece al Nasjonalmuseet/Nasjonalgalleriet de Oslo existiendo una tercera versión en el Bergen Kunstmuseum además de otras varias pintadas sobre madera y que se encuentran repartidas por varios museos del mundo. La primera version se denominó originalmente "Den gule båten" (El barco amarillo) y las dos siguientes se las ha denominado también como "Sjalusi" (Celos).


https://russiaartnews.com/news/expo/mezhdu-chasami-i-krovatju-v-san-frantsisko-predstavili-raboty-norvezhtsa-edvarda-munka
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https://www.muyhistoria.es/contemporanea/fotos/los-cuadros-mas-famosos-de-edvard-munch/melancolia
https://www.infobae.com/america/cultura-america/2018/06/09/edvard-munch-libertad-melancolia-y-los-infinitos-paisajes-del-alma/

jueves, 7 de junio de 2018

JAN STEEN...LOS EFECTOS DE LA INTEMPERANCIA


Son muchos los autores barrocos que optan por el caos y el desorden en sus composiciones, quizá como una forma de encararse hacia la pintura renacentista más pensada, pausada y ordenada; en este sentido, en la pintura barroca reina el movimiento, los personajes que se mueven por el lienzo ocupando la mayor parte posible de espacio y transmitiendo al espectador un auténtico caos. Pero si tuviésemos que elegir a un solo pintor barroco como representante de ese caos, sin lugar a dudas sería Jan Steen.
Jan Havickszoon Steen fue un pintor holandés nacido en 1676 y discipulo de Nicolaes Knupfer, un pintor alemán radicado en Utrech. Posteriormente fue ayudante del pintor Jan van Goyen con cuya hija, Margriet de van Goyen, se casó y tuvo siete hijos.
Jan Sten viajó por toda Holanda y trabajó en ciudades como Delft, Warmond y Haarlem, estableciéndose finalmente en Leyden, su ciudad natal.
La pintura de Jan Steen se encaja dentro de la de sus contemporáneos, Vermeer, Rembrandt o Frans Hals,  destacando por su pintura cargada de un humor entre satírico y moralizante. Jan Sten es el "pintor del caos", un tema que abunda en su producción y del que es una muestra este cuadro, “Los efectos de la intemperancia”
En él, realmente, reina el caos. Una madre de familia permanece postrada a la entrada de su casa bajo los efectos del alcohol. A juzgar por el tamaño de la jarra vacía y los restos de comida esparcidos por el suelo, da la impresión de que ha bebido bastante más de lo que ha comido. A su alrededor, un grupo de niños que seguramente son sus hijos, se dedican a hacer sus maldades. Así, uno de ellos rebusca en el bolsillo abierto de su madre seguramente para quitarle unas monedas. Otros tres le acaban de dar al gato el pastel de carne que seguramente había preparado su madre antes de coger la borrachera y otro más, se dedica a alimentar con rosas a un cerdo que se ha colado en el desmadre. El pequeño braserillo con el que encendía el tabaco de la pipa que ya resbala de su mano está a punto de prenderle el vestido. A todo ello la que parece la sirvienta, que también debe ir algo cargada, le ofrece al loro los restos de vino que quedan en la copa. Por si fuera poco, al fondo se aprecia a un hombre que se supone es el esposo de la borrachina, jugando con una pechugona que se ha sentado en sus rodillas.
Como podemos observar, la pintura de Steen tiene una gran carga moralizante y según los seguidores y conocedores de la obra de Steen, se basa en proverbios y refranes de la cultura popular holandesa. Así al detalle del niño robando sería de aplicación el refrán de “la ocasión hace al ladrón” y la cesta que cuelga sobre la cabeza de la madre anuncia el destino de aquellos que crecen sin la guía de los padres y contiene la muleta y el badajo de los mendigos en que se convertirán, así como, la rama para azotar, simbolo del castigo judicial.
Este cuadro es muy célebre en los Paises Bajos ya que, cuando se establece el caos en un hogar, se dice humorísticamente que esa casa se ha convertido en "un hogar Jan Steen”.
Según dicen los estudiosos de la vida de este pintor, su hogar era realmente un auténtico "hogar Jan Steen", un poco anárquico. Para este cuadro, tal vez posaron su mujer y posiblemente alguno de sus siete hijos.
Pintado entre 1663 y 1665, se exhibe en la National Gallery de Londres.

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martes, 5 de junio de 2018

OSKAR KOKOCHKA Y LA NOVIA DEL VIENTO


El tormentoso y apasionado romance entre Alma Mahler y Oskar Kokoschka está aquí representado con toda su grandeza y también con toda su crueldad.
La novia del viento o La tempestad es uno de los trabajos más conocidos del expresionista austríaco Oskar Kokoschka y representa de forma alegórica la relación de intenso amor con su amante Alma Mahler.
Kokoschka pinta su autorretrato abrazado al gran amor de su vida, la viuda de su gran ídolo Gustav Mahler. El compositor había muerto en 1911 y el joven pintor se hizo amante de su desconsolada esposa de 30 años.
Alma era joven, bella y muy libre. Kokoschka era joven, inmaduro y con nada en los bolsillos. Pero pese a las diferencias, ambos colisionaron como dos trenes y vivieron un amor igual de tormentoso que esta pintura. Todo acabó 3 intensos años después.
Nos queda este cuadro a modo de documento de ese amor apasionado: Los dos amantes flotan en una nube tormentosa, quizás refiriéndose a su tormentosa relación llena de celos, peleas y fricciones entre una extrovertida dama de la alta sociedad y un bohemio antisocial y silencioso.
Alma Mahler, de soltera Alma Marie Schindler, escribió en su autobiografía: “Mi vida fue bella, Dios me dio la oportunidad de conocer las obras geniales de nuestro tiempo antes de que abandonaran las manos de sus creadores. Mi destino es bendito y justificado por habérseme permitido, aunque fuera por un tiempo, sostener con mis manos los estribos de esos caballeros de la luz.”
Realmente, Alma Mahler conoció de primera mano, el genio y parte de la obra de sus tres maridos, el compositor y director de orquesta austríaco, Gustav Mahler, el arquitecto alemán y fundador de “La Bauhaus”, Walter Gropius y el novelista, dramaturgo y poeta checo, Franz Werfel, así como la del pintor austríaco expresionista, Oskar Kokoschka con el que mantuvo una intensa y turbulenta relación de casi tres años de duración.
Con Gustav Mahler, su primer marido y casi veinte años mayor que ella, se casó en 1902 y tuvo dos hijas una de las cuales moriría con solo cinco años. Esto afectó gravemente a su relación de pareja, inestable ya desde sus origenes, aunque mantuvieron unido su matrimonio hasta la muerte de él en 1911.
En 1915 se casó con Walter Gropius al que había conocido antes de la muerte de Mahler y con el que mantuvo una relación adúltera conocida por el compositor. Su matrimonio duró solo unos pocos años ya que, en 1917 ella conoció al que sería su gran amor, Franz Werfel, escritor que llegó a ser candidato al Nobel, y con el que vivió en California hasta 1945, año del fallecimiento de Werfel.
En el intérvalo entre la muerte de Mahler y su matrimonio con Gropius, conoció en 1912 a Oscar Kokoschka, surgiendo entre ellos un amor apasionado que duraría cerca de tres años en los que se alternaron los momentos más idílicos con otros atormentados por los celos, el intento de dominio y posesión por parte de él y la cada vez mayor exigencia y altanería por parte de ella.
Durante ese periodo, él realizó un gran número de pinturas y dibujos en las que expresaba su estado de ánimo y su amor y pasión hacia ella a través de las imágenes que representaba.
Llegó un momento en que esta relación tormentosa comenzó a rozar la locura por lo que, Alma Mahler, decidió romper la relación con Kokoschka.
Para él, aquello fue un terrible golpe. La ruptura de un amor tempestuoso pero único.
A finales de 1913, a punto de terminar su relación, Kokoschka pintó este cuadro, “La novia del viento” en el que retrata a ambos tumbados en una especie de barco a la deriva en un mar tempestuoso e igual de agitado que su amor.
El expresionismo que muestra lo liga con la búsqueda que por ese entonces estaban haciendo artistas como Schiele y Beckmann, ambos, al igual que Kokoschka, retirados de los círculos centrales del expresionismo de esa época. Aquí no se ven las alegorías de los miembros del grupo El Jinete Azul, o los tormentos de impetuoso color de Nolde y Pechstein. Kokoschka se había formado en los círculos cercanos a Klimt y por eso su paleta era más mesurada y su expresividad más contenida, aunque aquí se permite ciertas licencias en lo que se refiere a esto último.
Este cuadro está pintado con colores suaves y tiernos, donde predomina el azul, el color de la tristeza. El cuerpo de Alma muestra pinceladas suaves, como si fuese el único gesto de ternura que el autor dirigió hacia ella porque todo lo demás que hay está hecho a base de gestos bruscos. La armonía cromática está regida por los contrastes luminosos entre los rosas y amarillos con el azul predominante, del que hay un sinfín de variaciones. Aunque la composición parece a primera vista caótica, luego de observarla por un rato notamos que su estructura, a base de diagonales, delimita cinco grandes zonas en el cuadro. La expresividad de las pinceladas es el elemento plástico más impactante, pues se dirigen simultáneamente en todas direcciones. Es esta una pintura sublime y triste, muestra de los logros del expresionismo, encarnado aquí por Oskar Kokoschka, uno de sus mejores exponentes.

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martes, 22 de mayo de 2018

HIERONYMUS BOSCH Y EL TRIPTICO DE VIENA


El Tríptico de Viena o Tríptico del Juicio Final de Viena, es una de las obras más conocidas del artista Hieronymus Bosch, más conocido como El Bosco. La obra completaría un ciclo sobre el pecado y el hombre que habría comenzado años atrás con las tablas del Tríptico del Jardín de las Delicias que representa e Pecado Original y posteriormente con el Carro de Heno, una alusión a la decadencia de la Humanidad. De esta manera, el Tríptico de Viena representa la última escena de la evolución del Pecado: el Juicio Final donde Jesucristo separa a los justos de los pecadores. En la actualidad, algunos autores plantean que esta hipótesis no sería realmente verdadera ya que retrasan la fecha de ejecución de la tabla del Carro de Heno hasta 1502, siendo por lo tanto anterior al Juicio Final cuya datación se ha establecido en torno a 1506 o 1508.

El tríptico de Viena se trata de una obra realizada en óleo sobre tabla que mide casi dos metros y medio de anchura y algo más de metro y medio de altura. Aparece decorado tanto por el anverso como por el reverso y parece ser que la obra pudo ser encargada al artista por el propio monarca Felipe el Hermoso. En la actualidad, la obra se encuentra en la Academia de Bellas Artes de la ciudad de Viena.




La decoración de los postigos cerrados presenta dos figuras realizadas en grisallas: Santiago el Mayor y San Bavón. Santiago aparece representado como un peregrino caminando por un mundo que está sumergido en el odio; por su parte San Bavón –patrón de Flandes- se ha representado como un caballero y rodeado de mendigos ya que según la leyenda, dono todas sus posesiones a los más necesitados.


Con el tríptico abierto observamos en la tabla central la representación del Juicio Final: la tabla se encuentra dividida en dos regiones, arriba flotando en el cielo encontramos la figura de Jesucristo sobre un arcoíris y tras él María y San Juan Evangelista apoyados en unas nubes. Completando la escena aparecen las figuras de unos pocos elegidos que se han salvado y algunos ángeles tocando trompetas. En el registro inferior el mundo terrenal, yace sumergido en un infierno; los condenados, mucho más numerosos que los salvados, son acechados por los demonios que les someten todo tipo de castigos en función de sus vicios.

En la tabla de la izquierda el artista representa el origen del pecado en una sucesión de escenas: en primer plano aparece Adán dormido en el momento de la creación de Eva, también encontramos la escena de la Tentación de Eva y finalmente, la Expulsión del Paraíso.

Por su parte la tabla de la derecha representa el infierno, un infierno que para el artista es en realidad, la extensión de lo ocurrido en el Juicio Final, de hecho ambas tablas son muy parecidas tanto en cromatismos (en ambas predomina la gama terrosa) como en lo representado. Se repita la misma estructura que el artista ya nos había presentado en obras anteriores, el infierno se asemeja a una ciudad desbastada por la guerra.


jueves, 3 de mayo de 2018

GALERIA TRETYAKOV.... EL ARTE Y LA CULTURA RUSA




La Galería Tretyakov de Moscú,es un impresionante museo que alberga unas 130.000 obras de estilos tan cronológicamente opuestos como los iconos medievales y las tendencias más modernas del realismo socialista. Fundada en 1856 por Pavel Tretyakov, la galería se ubica en un edificio diseñado al estilo de cuento de hadas ruso por el arquitecto Viktor Vasnetsov, quien lo concluyó en 1904 tras dos años de trabajos
La gran galería de Moscú muestra la Rusia de antaño de una forma en que ningún manual de historia habría podido. Alberga diversas pinturas que representan la vida en la Rusia zarista, desde retratos de la élite hasta escenas de peregrinaje y la tranquilidad del campo.



Es difícil permanecer impasible, después de ver la espeluznante obra maestra de Vasili Vereschaguin  La apoteosis de la guerra. El lienzo al óleo, de una extensión de 127 X 197 cm y que probablemente sea la pintura más famosa de Vereschaguin, se remonta a 1871. Aquella fue la época en que el Imperio ruso se encontraba en su punto de máxima expansión e iba camino de extenderse desde Escandinavia por el Oeste, hasta el Océano Pacífico en el Este, hasta las mismas puertas de la India en el Sur. La Galería Estatal Tretiakov de Moscú muestra la historia rusa de una manera que no habría podido ningún manual de historia. 



Vereschagin viajaba por Asia Central cuando el Imperio ruso empezó a anexionarse un territorio tras otro, y se pueden trazar los viajes del artista a través de obras suyas como Las puertas de Tamerlán 



 El triunfo, otra gigantesca obra de arte que mide 195,5 X 257cm y muestra una mezquita azul en lo que actualmente es Uzbekistán.  El artista puso rumbo a la India y sus pinturas de aquel país son anteriores a las de la familia Roerich.


Los bogatyres de Víctor Vaznetsov es otra pintura enorme. Los tres grandes caballeros montados sobre sus caballos quedan aún más magnificados por los 295,3 X 446cm de lienzo. Dada la violenta historia de Rusia y su turbulento pasado, un considerable número de artistas representaron escenas bélicas. También hay diversas pinturas que muestran la vida de la Rusia zarista, desde retratos de la élite hasta escenas de peregrinaje y la tranquilidad del campo.


En 1862 Vasili Púkirev pintó Matrimonio desigual, que representa la boda de un hombre de unos 60 años con una mujer que ni siquiera parece tener la mitad de años que su novio. La boda se celebra en una iglesia ortodoxa y el hombre parece pertenecer claramente a la élite de la época.

Púkirev estaba adelantado a su generación en lo que se refiere a su visión sobre los derechos de las mujeres. Otros artistas, como Illarión Pryánishnikov, nos muestran la vida durante los años 60 del siglo XIX tanto en el campo como en las ciudades.
La galería también cuenta con una excelente colección de retratos: Vasili Perov pintó a dos de los más grandes escritores de Rusia, Alexander Ostrovski y Fiódor Dostoievski, mientras que la cartera de Iván Kramskói incluye a Lev Tolstói , el propio Pável Tretiakov y el artista Iván Shishkin, cuyo trabajo también es uno de los destacados en este museo. 
Algunas de las imágenes más nítidas, que prácticamente parecen fotografias  fueron pintadas por otro de los grandes artistas del siglo. XIX, Iliá Repin. 


Ilya Repin: NO LO ESPERABAN. 1884-88. Óleo sobre lienzo.Galería estatal Tretiakov, Moscú. Poco antes del asesinato del Emperador Alejandro II en 1881, este artista empezó a pintar una serie de cuadros relacionados con el movimiento revolucionario ruso: Negativa a confesarse, Arresto de un propagandista, El encuentro de los revolucionarios y No lo esperaban, siendo ésta última su obra maestra sobre este tema. En ella se representa la sorpresa de los miembros de una familia ante la llegada al hogar de un exiliado político.


En la sala donde se expone su obra, los ojos furiosos de la princesa Sofía Alexéievna dan la bienvenida al visitante.
El artista pinta a una princesa enfadada, un año después de su clausura en el Monasterio de Novodévichi durante la ejecución de los Streltsí en 1698.
En otra de sus obras maestras Repin muestra los ojos horrorizados de Nikolái Mirlikiyski cuando está salvando a tres hombres inocentes que habían sido condenados a muerte. 


Repin también pintaba retratos, incluyendo uno de Lev Tolstói 


                                    El compositor Alexander Glazunov



Pero el artista es más conocido por sus grandiosas imágenes de acontecimientos de la vida real, como La procesión en la provincia de Kursk, presuntamente pintada en 1891.

                     

El demonio

 Otra pintura icónica en la Galería Tretiakov es El demonio de Mijaíl Vrúbel.
La imagen del oscuro y apuesto demonio siempre ha provocado respuestas encontradas entre los visitantes. 
Lo más interesante que se ha  oído nunca sobre esa pintura proviene de una profesora rusa de arte que reside actualmente en Italia. Dice que el demonio se ve triste porque carga sobre sus hombros todo el peso y la carga de la tierra.
Las obras de Vrúbel han sido calificadas como simbolistas, pero tampoco se encasilló y  su mensaje queda al margen de las tendencias del arte moderno, de modo que sus obras ocupan un lugar destacado en la galería.


Todos los grandes artistas y escritores de Rusia han rendido un tributo especial a las gloriosas estaciones del año y a la espectacular naturaleza del país. El Otoño dorado de Isaac Levitán captura la belleza del otoño ruso, donde el color dominante del follaje es el amarillo dorado.


                                             “Anochecer. Los almiares”. 1899

Isaac Levitán murió antes de llegar a los 40 años, en 1900. Durante los últimos años de su vida predominan los anocheceres y crepúsculos en su obra, los momentos en que la naturaleza se torna algo misterioso e irreal. Una reflexión quizás sobre la misma naturaleza de la existencia y un reflejo de los profundos sentimientos que moraban en el interior del artista. Y no sólo esto ya que a Isaac Levitán se le conoció en su época como el hombre que supo plasmar el alma del paísaje ruso en sus lienzos. 


                                                              "Marzo." 1895

Levitán es el fundador del paisaje psicológico que trasmite toda una variedad de asociaciones poéticas en cuadros como "Marzo", "Lago.Ruso" o "Otoño Dorado". El artista se destacó por su apertura a los diferentes estados de la naturaleza y los finos  matices de su pintura. 


                                        “La carretera de Vladimirka”. 1892


Un tema recurrente en la obra de Isaac Levitán es el de los caminos como metáfora de la vida y destino del ser humano.
Vladimirka era el camino que tenían que recorrer los presidiarios que se dirigían a Siberia. Esta obra representa la culminación de los esfuerzos de los artistas de los años 60 y 70 del s. XIX por expresar no sólo emociones, sino una cierta visión de la vida, por medio del paisaje.
En su momento el pintor no quiso aceptar dinero por esta obra y la regaló a Pavel Tetriakov. 


“Sobre la paz eterna”. 1894

Isaac Levitán escribió a Pavel Tetriakov respecto a esta obra: "En esta obra está todo mi ser con toda mi mentalidad y contenido".
Quizás esta obra refleje la concepción del mundo de Levitán en la que el promotorio con la iglesia y el cementerio abandonado parecen enfrentarse a la inmensidad del cielo y el agua. Parece transmitir la fragilidad de la condición humana y la caducidad de su paso por este mundo. El ser humano nace y en esa iglesia es bautizado. Cuando muera será la misma iglesia la que celebre su funeral. Ni su memoria será duradera ya que el cementerio está semiderruido y muchas de sus cruces caídas. Mientras la naturaleza permanece en medio de todos los cambios.
La galería también alberga otras obras maestras de este pintor que fue conocido por sus ‘paisajes del estado de ánimo’,
Pocos trabajos artísticos captan la esencia, la espiritualidad y la simplicidad de la vida estival en la Rusia rural de las postrimerías del siglo XIX como esta obra de Levitán.



La Galería Tretiakov siempre tiene algo que ofrecer a los apasionados del arte, la historia y la cultura rusa. Uno puede fácilmente perderse por el gran museo y por las obras maestras de los artistas.

VIRGEN DE VLADIMIR (anónimo): Este es posiblemente el icono más venerado de toda Rusia. Las primeras noticias que se tienen de este icono datan del año 1132, cuando el Patriarca de Constantinopla se lo presentó al Gran Príncipe Yuri Dolgoruki. Posteriormente el icono fue trasladado a la ciudad de Vladimir, enclave del que tomó su conocida denominación. En 1395 el icono fue llevado a Moscú para proteger a las tropas rusas frente a las hordas turcas que, tras saquear Ryzan, abandonaron inexplicablemente las tierras rusas. Desde entonces se le han atribuido propiedades del todo milagrosas, como lo prueba el que también fue utilizado frente a los mongoles en 1480 y frente a la invasión de los ejércitos de Crimea en 1591. Durante varios siglos el icono se exhibió en la Catedral de Moscú y desde 1999 se encuentra ubicado en la Iglesia de San Nicolás de Tolmachy, un edificio adyacente y que forma parte del conjunto artístico de la Galería Tretyakov.

LA ASUNCIÓN DE LA VIRGEN de Teófanes el Griego: Sabemos que Teófanes el Griego se estableció en Moscú alrededor de 1390 y que desde entonces fue reconocido como un artista del todo original debido al enfoque de sus obras. Este bello temple sobre tabla es un tema recurrente de la iconografía ortodoxa. La representación muestra a la Virgen sin vida rodeada de los apóstoles que reflejan diversos gestos de dolor. Tras ellos, dos padres de la iglesia ortodoxa exhiben hábitos blancos litúrgicos con cruces. La poderosa figura de Jesús domina la escena y sostiene el alma de la Virgen en forma de bebé acunado. La tabla destaca por los colores, la fuerza dramática y la coherencia de la composición. Obra también de gran valor espiritual para los rusos.


LA TRINIDAD DEL ANTIGUO TESTAMENTO de Andrei Rubliev: Rubliev es probablemente el mejor y más conocido pintor de iconos rusos. Al parecer, Rubliev colaboró con Teófanes el Griego en la decoración de la catedral de la Asunción de Moscú y fruto de aquel trabajo es esta madera sobre temple. La obra fue incluida por el Consejo Eclesiástico de Moscú en el canon oficial como representación ideal de la Santísima Trinidad. Rubliev plasmó el complicado concepto de la Trinidad mediante una sola imagen simbólica en donde las figuras sostienen báculos mientras que el cáliz representa a la eucaristía. El autor supo romper con la severidad de forma, color y expresión de los iconos de la tradición bizantina rusa, infundiendo una bondadosa e innovadora espiritualidad en los mismos. Toda esta tabla destaca por su serenidad y placidez.


 RETRATO DE MARIA DYAKOVA de Dmitri Levitski: Natural de Kiev, Levitski se convirtió en uno de los mejores retratistas de toda Rusia y llegó a dirigir la Academia de las Artes Rusas en 1769. Pese a la gran cantidad de retratos que realizó a lo largo de toda su vida, Levitski murió en la más absoluta pobreza en 1822. Este cuadro presenta a la retratada con una gran candidez expresiva sobre un fondo neutro que evita cualquier distracción. La pincelada es muy suelta, con una gran combinación de tonos verdes y grises que resaltan el maquillado rostro de la joven. La obra, con la elegancia propia del estilo Rococó, es del todo poética y delata la gran sensibilidad formal y compositiva de este gran retratista ucraniano.


LA ADIVINA de Mikhail Vrubel: Natural de Omsk, en la lejana Siberia, Mikhail Vrubel es considerado como el mayor exponente ruso del simbolismo y del post-impresionismo. Pintor dotado de una extraordinaria formación académica, Vrubel desarrolló una particular inclinación por la composición fragmentaria y el llamado toque sin terminar. En este cuadro se aprecia perfectamente el gusto del pintor por la fragmentación como indudable herencia del mosaico bizantino. La obra presenta igualmente una sensación de abocetamiento conforme a los criterios creativos del artista. El valiente y poderoso manejo del color mediante la utilización de tonos fuertes y saturados imprime un cierto carácter de relieve a un cuadro sumamente original por el igual tratamiento de toda la masa pictórica.

COMPOSICIÓN VII de Vasili Kandinski: Este cuadro, el más grande y ambicioso de la serie, fue pintado en 1913 durante tres intensos días en el estudio que tenía el autor en Munich. Para la composición de este óleo Kandinski realizó más de treinta estudios preliminares, cifra que jamás fue superada en ninguna de sus restantes obras. Partiendo de un núcleo situado en la parte central izquierda, el cuadro se va ampliando a base de colores, formas y líneas intersecadas que contrastan entre sí y que alternan zonas de pintura muy empastada con otras más diluidas. El óleo es pura abstracción y ha perdido cualquier función figurativa. Kandinski describió sus composiciones como unas visiones interiores análogas en forma y construcción a una sinfonía. Obra maestra absoluta del autor y una de las primeras manifestaciones pictóricas del lenguaje abstracto.


 LA BODA de Marc Chagall: Aunque nacido en Bielorrusia, Marc Chagall desarrolló la mayor parte de carrera artística en Francia aunque volvió a Rusia para participar activamente en la Revolución de Octubre. Chagall es uno de los máximos representantes del surrealismo y en este cuadro se observa la típica referencia al mundo onírico y fantástico. Este tema de la boda fue muy repetido por Chagall en numerosas pinturas y en ellos el artista expone sus recuerdos religiosos de juventud dentro de un entorno de tradición judía. El cuadro, que presenta también un ineludible componente expresionista, presenta una composición piramidal en la que el artista prescinde de cualquier añadido cromático con excepción de la tonalidad roja que colorea al ángel. Esta arbitrariedad en la utilización del color consigue resaltar la violencia de las emociones en los personajes.


http://es.rbth.com/cultura/2013/07/19/la_galeria_tretiakov_un_viaje_por_la_historia_de_rusia_30251
http://pensaipinta.blogspot.com.es/2011/01/i.html
 http://leitersblues.com/2011/03/diez-pinturas-inolvidables-xx-galeria-tretyakov-de-moscu/
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