miércoles, 11 de marzo de 2020

AMBROSIUS BENSON




Fue un pintor flamenco de presumible origen italiano, padre de los pintores y discípulos Guillaume Benson, también conocido como Willem Benson (1521-1574) y Jan Benson (antes de 1530 -1581). Se le supone nacido en la zona de Milán, ya que San Ambrosio es precisamente el santo patrón de la ciudad.



El nacimiento de Virgen

Poco conocido por los historiadores del arte hasta el siglo XX, su obra era englobada bajo el nombre de «Maestro de Segovia» por las abundantes pinturas de estilo similar existentes en dicha ciudad y alrededores. Posteriormente, se desveló la identidad de Ambrosius Benson gracias a las iniciales descubiertas en un cuadro típico de su estilo.


La presencia de tantas obras de Benson en España se explica por el flujo comercial que se desarrolló entre Brujas y Segovia en los siglos XV y XVI, mayormente por la compraventa de lana y tejidos. También parece evidente que Benson creó abundantes pinturas expresamente para el mercado español.
Casi nada se sabe de sus orígenes. Consta que en 1518 obtuvo la ciudadanía de Brujas y que colaboró durante unos meses en el taller de Gérard David, con quien luego pleiteó en relación a unas pertenencias.

                                                                       Santa Ana, el Niño Jesús y la Virgen

Se estableció como maestro independiente en 1519, y su éxito comercial fue bastante rápido. La actividad de su taller se incrementó a partir de 1520, y consta que alquiló (entre 1522 y 1530) diversos puestos del mercado anual para vender sus cuadros. Se casó en dos ocasiones, la primera con Anna Ghyselin, de quien tuvo dos hijos, ambos artistas: Willem Benson (Guillaume Benson) y Jan Benson; la segunda esposa fue Josyne Michiels con quien tuvo una hija, además de tener otras dos hijas de relaciones extramatrimoniales.
Santo Domingo de Guzman

Su relación con comerciantes y clientes españoles hubo de ser bastante estrecha; compró una casa al comerciante Lucas de Castro, y pagó la mitad con ocho pinturas cuya tasación consta en 1533. Ello demuestra el alto precio al que se cotizaban. Un tal Sancho de Santander, citado varias veces, pudo ejercer de intermediario para el envío de sus obras a España.
Santo Tomas y un donante

Su obra muestra un amplio abanico de temáticas, aunque destacan en número los retratos y las escenas religiosas, y su calidad es irregular debido a la intervención de ayudantes. Coincide en muchos rasgos de estilo con Jan Provost y Adriaen Isenbrandt. Los tres se mantuvieron fieles a los temas del gótico flamenco y a la ejecución minuciosa, pero introdujeron novedades italianas. Las figuras de Benson se suelen reconocer por su tez ligeramente rojiza, la nariz recta y los dedos largos.


Solo se conocen dos pinturas firmadas y siete fechadas suyas, que se han utilizado como referencia para la atribución de otras 150 obras más.Sus obras se reparten por los principales museos del mundo, siendo España y Bélgica los países que tienen mayor número de obras del autor.

Las pinturas que realiza de María Magdalena son múltiples y es uno de los primeros en hacer cuadros de una mujer leyendo. 

María Magdalena
la lectura de María Magdalena
Lucrecia
Retrato de una mujer con un gato




martes, 10 de marzo de 2020

MARTIN SCHONGAUER



Martin Schongauer, fue un grabador y pintor alemán perteneciente a la fase flamenca del gótico o prerrenacimiento. Fue el grabador más importante de Alemania antes de Alberto Durero.


Sus grabados circularon ampliamente y Schongauer fue conocido en Italia con los apodos de "Bel Martino" y "Martino d'Anversa".

Como pintor, Schongauer seguiría al flamenco Rogier van der Weyden, y las escasas pinturas que de él sobreviven se le parecen mucho, tanto por el esplendor del color como por el exquisito detallismo en la ejecución, las mejores obras de arte contemporáneo de Flandes.

Virgen del rosal, 1473, iglesia de los dominicos, Colmar.

Entre las escasas pinturas que se le pueden atribuir con certeza, la principal es un magnífico retablo en la iglesia de San Martín en Colmar. El Musée d´Unterlinden en Colmar posee once paneles suyos, y se le atribuye un pequeño panel de David con la cabeza de Goliat en la Galería de Múnich. La pintura en miniatura de la Muerte de la Virgen en la National Gallery de Londres es probablemente obra de algún alumno. En 1488 Schongauer murió en Colmar, de acuerdo con el registro de la iglesia de San Martín. Otras autoridades afirman que su muerte aconteció en 1491. Lo que sí consta es que Durero viajó a Colmar en 1492 para formarse con él, y al llegar supo que el maestro había fallecido,muy probablemente a causa de la peste.
 Ecce Homo, grabado para la serie de la Pasión por Martin Schongauer.
El estilo de Schongauer no muestra rastro de influencia italiana, sino un gótico muy claro y organizado.
Sus temas son principalmente religiosos, pero incluyen escenas cómicas de la vida cotidiana.
                                                                  Retrato de una joven
Estableció el sistema de representar el volumen mediante un rayado (líneas en dos direcciones) que fue ulteriormente desarrollado por Durero, y fue el primer grabador que curvó las líneas paralelas, probablemente rotando la lámina con un buril fijo. También desarrolló una técnica de buril que producía líneas más profundas en la lámina, que significó que más impresiones podían hacerse antes de que el grabado se gastase.

                                                                        Sagrada Familia


Activo en la última fase del gótico y los inicios del Renacimiento                          Inició su formación  en el taller de su padre, en el qué aprendió dibujo y grabado,tuvo como maestro al pintor Isenmann Caspar, que había sido fuertemente influenciado por la Escuela Flamenca.

Realizó sus primeras planchas de cobre, en los que con toda claridad se aprecia la influencia de Roger van der WeydenDirck Bouts  y Jan van Eyck.


La importancia de su nombre en la historia de la pintura, reside en el legado que dejó de planchas de cobre, con más de cien grabados  que pueden ser considerados como de entre los más grandes de su tipo en la historia del arte gráfico occidental.


Martin Schongauer fue uno de los primeros artistas que imprimió sus hojas correlativamente en grandes ediciones. y garantizó que se difundieran ampliamente de forma comercial por toda Europa.
De sus grabados salieron numerosas e importantes obras pictóricas de grandes maestros en el Renacimiento europeo.

Según refiere Giorgio Vasari, Martin Schongauer fue también muy considerado en Italia, incluso el gran Michelangelo Buonarotti, copió de Schongauer su “Tentación de San Antonio”.
De su pintura sólo han podido autentificarse unas pocas obras además de la considerada su obra maestra, la citada más arriba “Virgen del Rosal”.



lunes, 9 de marzo de 2020

MES AYNAK.... EL "PEQUEÑO POZO DE COBRE"



Al sur de Kabul, lejos de las tiendas bulliciosas, el humo de los camiones diésel y el traqueteo de los carros de burros, un pronunciado desvío a la izquierda se dirige a un camino sin asfaltar.  El camino discurre en paralelo al lecho seco de un río, dejando atrás aldeas y otras vivencias.
Un poco más adelante el panorama se convierte en un valle desarbolado surcado de zanjas y antiguos muros excavados. Desde hace siete años un equipo de arqueólogos afganos y de otros países, ha desenterrado miles de estatuas, manuscritos, monedas y sagrados monumentos budistas. Han salido a la luz fortificaciones y monasterios cuya antigüedad se remonta hasta el siglo III de nuestra era. Más de cien puestos de control rodean el yacimiento, que patrullan día y noche unos 1.700 policías.
Es la excavación más ambiciosa de la histo­ria de Afganistán. Bajo las ruinas milenarias hay un depósito de cobre de cuatro kilómetros de largo que se interna al menos un kilómetro y medio en el monte Baba Wali, desde cuya cima se domina el yacimiento. Es uno de los depósitos sin explotar más grandes del mundo y se calcula que contiene unos 12,5 millones de toneladas de cobre. Los monjes budistas de la antigüedad se enriquecieron con este metal; colosales depósitos de escoria, el residuo solidificado de la fundición de la mena, tiñen de morado las laderas de Baba Wali, dando fe de una producción a escala casi industrial. El Gobierno afgano cifra en ese cobre su esperanza de que el país vuelva a ser rico, o al menos autosuficiente.
El nombre de este lugar peca de modestia: Mes Aynak, «pequeño pozo de cobre». De pequeño no tiene nada. En 2007 la China Metallurgical Group Corporation (MCC), radicada en Beijing y a la cabeza de un consorcio de garantía estatal chino, obtuvo una concesión de 30 años para extraer allí el cobre. La empresa hizo una oferta de más de 2.700 millones de euros y prometió dotar al distrito de las infraestructuras de las que carece: carreteras, una línea férrea y una central eléctrica de 400 megavatios. Las autoridades afganas calculan que la mina inyectará 1.000 millones de euros a la frágil economía del país, que desde 2002 depende de las ayudas extranjeras y se enfrenta hoy a un déficit anual de miles de millones de euros.
El potencial arqueológico de Mes Aynak se conoce desde hace décadas. Cuando se hizo pública la concesión china, los defensores del patrimonio cultural afgano reclamaron que se excavasen y documentasen como es debido los tesoros históricos del lugar antes de que acabase con ellos la futura mina a cielo abierto. Pero el yacimiento y las piezas que contiene ya estaban en peligro,por la depredación gradual de los saqueadores. "Si no lo destruye la mina, lo hará el saqueo", dice el arqueólogo francés Philippe Marquis, quien dirigió las excavaciones entre 2009 y 2014.
Si a ello se suman las dificultades logísticas (la falta de conexión por ferrocarril para sacar el cobre de la región y una grave escasez de agua), a nadie le sorprenderá que la extracción minera, cuyo inicio se proyectaba para 2012, siga en el aire. En 2013, MCC comenzó a desistir de algunos aspectos de la concesión, y las dos partes tienen pendiente la renegociación del contrato. Es improbable que se extraiga nada antes de 2018.
Los retrasos han dado a los arqueólogos una sustanciosa prórroga para sus excavaciones, aunque a cambio de una drástica reducción de la mano de obra. Entre los siglos III y VIII Mes Aynak fue un centro espiritual de gran prosperidad  Al menos siete complejos monásticos budistas de varios pisos (con capillas, dormitorios y otras dependencias) forman un arco alrededor del yacimiento, cada uno de ellos con sus respectivas atalayas y murallas defensivas. Dentro de esas fortificaciones residenciales los arqueólogos han hallado cerca de un centenar de stupas de esquisto y arcilla: relicarios budistas que fueron esenciales para el culto.



Mes Aynak también fue un importante centro económico de Gandhara, región que se extendía por lo que hoy es el este de Afganistán y el noroeste de Pakistán. Gandhara era una encrucijada de civilizaciones donde se encontraban las grandes religiones del hinduismo, budismo y zoroastrismo y donde las antiguas culturas griega, persa, centroasiática e india se unían. Era «el centro del mundo», en palabras de Abdul Qadir Temory, el principal arqueólogo afgano del proyecto.
En los primeros siglos de nuestra era los budistas de Gandhara revolucionaron el arte de la región con un refinamiento estético y una sensibilidad que sintetizaban los vestigios de anteriores siglos de conquistas. Se cuentan entre los primeros artistas del mundo que representa­ron a Buda con una figura humana realista (una innovación de inspiración helenística llegada con Alejandro Magno, quien atravesó Afganistán en el año 330 a.C.). En las capillas de Mes Aynak se han encontrado estatuas de Buda del doble del tamaño natural en las que aún se aprecian los vestigios de la pintura roja, azul, amarilla y naranja que coloreaba sus ropajes; tesoros de alhajas de oro; fragmentos de manuscritos seculares, y muros decorados con frescos. En un nicho apareció una estatua de esquisto que constituye una rara representación de Siddhartha Gautama antes de convertirse en Buda.




Del yacimiento también han salido montones de monedas de cobre de entre los siglos III y VII, recuperadas del suelo de las viviendas y de erarios en los que habían sido cuidadosamente acopiadas. Muchas llevan la efigie de Kanishka el Grande, rey kushana del siglo II. Se ignora si el monarca profesaba o no el budismo, pero lo cierto es que le abrió las puertas de su imperio igual que a otras tradiciones religiosas, singularmente el zoroastrismo, originario de la antigua Persia. Muchas de las monedas halladas en Mes Aynak presentan a Kanishka en una cara y a un buda sedente o una deidad persa (como Ardokhsha, diosa de la fortuna) en la otra.
"Las monedas de Kanishka eran valoradas desde Roma hasta China (afirma Nancy Hatch Dupree, estadounidense de 87 años que reside en Kabul desde hace décadas y es una de las mayores autoridades mundiales en el patrimonio afgano). En las monedas kushana hay 23 deidades, todo un símbolo de tolerancia".
Aunque son bien conocidos los vínculos del antiguo budismo con el comercio, poco se sabe de su relación con la producción industrial. Ahí es donde Mes Aynak podría llenar importantes lagunas de conocimiento, pues sugiere la existencia de un sistema económico budista bastante más complejo de lo que se creía. A diferencia de Bamiyán –lugar de peregrinación budista y centro caravanero de la Ruta de la Seda situado 200 kilómetros al noroeste, todo apunta a que Mes Aynak prosperó sobre todo como centro de extracción y producción de cobre. Los complejos monásticos sagrados se levantan sobre la mena de cobre.
Desentrañar todos los secretos de Mes Aynak llevará décadas, y se necesitará una generación nueva de arqueólogos.
En 2012, durante su trabajo de campo en Mes Aynak, el británico especialista en arqueometalurgia Thomas Eley detectó un cambio en la manera de producir cobre: lo que empezó siendo una forma relativamente eficiente de fundición devino en un proceso más lento y dificultoso, justo lo contrario de lo que cabría esperar. Pero el proceso más eficiente también demanda el consumo de grandes cantidades de combustible. Conforme había menos árboles disponibles para fabricar carbón, e los fundidores se veian obligados a utilizar un método más lento.
La escasez de agua continúa siendo un proble­ma en esta región de sequías, además de un serio obstáculo para una futura actividad minera. Integrity Watch Afghanistan, un think tank de Kabul, recogía en 2013 la queja de los vecinos de aldeas próximas a Mes Aynak: tras las perforaciones preliminares, el nivel freático había descendido más de dos metros.
Los arqueólogos, en cambio, no se enfrentan a un problema de escasez sino de superabundancia: el ritmo de la excavación supera al de almacenaje y protección de las piezas exhumadas. "Excavar es fácil (dice Omar Sultan, ar­­queólogo formado en Grecia y exviceministro de cultura afgano). Lo difícil es la preservación"



Más de mil piezas de las más importantes se han trasladado directamente al Museo Nacional de Afganistán, en Kabul. "Por desgracia no podemos aceptar todas las piezas (se lamenta Omara Khan Massoudi, quien durante muchos años dirigió el museo). No hay espacio para todo".

Por ahora los miles de objetos de Mes Aynak que no están en el museo se almacenan en el yacimiento o sus inmediaciones. La mayoría, pendientes de análisis y estudio. Massoudi y Sultan hablan de construir un museo allí mismo algún día, aunque más factible, al menos a corto plazo, sería habilitar un museo virtual y una reconstrucción digital para preservar el recuerdo de Mes Aynak cuando la mina entre en funcionamiento.
El Banco Mundial, que ha apoyado las labores arqueológicas en el marco de un proyecto conjunto con el Ministerio de Minas y Petróleo de Afganistán, calcula que la mina creará 4.500 puestos de trabajo directos y muchos miles más de empleos indirectos.

Entre las obras de arte rescatadas de la destrucción se encuentran el buda de madera íntegro más antiguo que se conoce (izquierda), de 20 centímetros de alto, y una patrona de arcilla policromada de 81,2 centímetros de alto. Ambas piezas datan de entre el año 400 y 600 de nuestra era.
Piezas fotografiadas en el Museo Nacional de Afganistán, Kabul



Las miles de piezas exhumadas desde que empezaron las excavaciones en 2009 reflejan la riqueza que el cobre reportó a este centro religioso y cultural. Izquierda: Bodhisattva, esquisto, 38,8 centímetros, siglos III-V. Derecha: Fragmento de 28,9 centímetros de un buda de 2,1 metros de alto, arcilla, siglos V-VI.
Pieza fotografiada en el Museo Nacional de Afganistán, Kabul (izquierda); pieza fotografiada en Mes Ayak, por cortesía del Instituto Afgano de Arqueología (derecha)


Izquierda: Dipankara, un buda anterior, esquisto, siglos III-V. Derecha: Guerrero (originalmente a caballo), arcilla, siglos IV-V.
Pieza fotografiada en el Museo Nacional de Afganistán, Kabul (izquierda); pieza fotografiada en Mes Ayak, por cortesía del Instituto Afgano de Arqueología (derecha)




Izquierda: Budas superpuestos, esquisto, 24,8 centímetros, siglos III-IV. Derecha: Caballo, arcilla, 8,3 centímetros de largo, siglos III-VII.
Pieza fotografiada en el Museo Nacional de Afganistán, Kabul (izquierda); pieza fotografiada en Mes Ayak, por cortesía del Instituto Afgano de Arqueología (derecha)



Izquierda: Moneda con el nombre del rey Huno Khingila, plata, siglo V. Derecha: Siddhartha Gautama Sedente, esquisto, 28,4 centímetros, siglos III-V.
Pieza fotografiada en Mes Ayak, por cortesía del Instituto Afgano de Arqueología (izquierda); pieza fotografiada en el Museo Nacional de Afganistán, Kabul (derecha)

      Detalle de un cuenco de cobre y oro procedente de Tepe Baba Wali,


                    
El equipo de arqueólogos que trabaja para conservar Mes Aynak sacó a la luz este rostro de Buda en yeso dorado de 20,3 centímetros de alto (izquierda). A la derecha, un miembro del equipo de excavación.
Pieza fotografiada en el Museo Nacional de Afganistán, Kabul (izquierda)



Los rostros antiguos de figuras de arcilla pintada de la zona evocan la época en que Mes Aynak era una encrucijada de Asia Central. Izquierda: Un miembro del equipo de excavación que trabaja para salvar del olvido esta parte del rico patrimonio cultural de su país. Derecha: Patrón, 7,1 centímetros, siglos IV-VII.
Pieza fotografiada en el Museo Nacional de Afganistán, Kabul (derecha)

A los Budas afganos, testimonio de una de las grandes épocas históricas de Asia central (como vemos) les ha salido otra amenaza. Ya no se trata de los mullahs y las milicias talibanes, que con su inquina iconoclasta disolvieron a sus hermanos mayores de Bamiyán en un nirvana explosivo en marzo de 2001, poniéndose por montera al mundo y haciendo caso omiso del arte, la razón y la compasión. Ahora la amenaza llega, paradójicamente, desde el otro extremo del arco ideológico: el capitalismo y la búsqueda del beneficio económico por encima de cualquier consideración.
A Mes Aynak parece que solo lo puede salvar ya un milagro. Y desde la ejecución de los Budas de Bamiyán, pese a la campaña internacional por salvarlos, en el martirizado y cansado Afganistán nadie cree en milagros.


viernes, 6 de marzo de 2020

MONASTERIO DE HOSIOS LOUKÁS Y EL ESPLENDOR BIZANTINO


Hosios Loukás (o Osios) es una de las más brillantes manifestaciones de arte bizantino que se conservan, tanto a nivel arquitectónico, como de pintura y mosaicos, sin olvidar la trascendencia cultural de un monasterio que lleva más de 1000 años de vida monástica ininterrumpida,actualmente conserva intacta la liturgia greco-ortodoxa y los cantos bizantinos.


La fecha de fundación de la comunidad es el 1011. Su fundación se relaciona con la vida del Beato Lucas quien profetizo que el monasterio perduraría hasta el fin de los tiempos.  Por aquel entonces aquí había un templo dedicado a Deméter, aprovechando el cual, se construyó una iglesia dedicada a Santa Bárbara.
Esta iglesia pronto adquirió fama y en ella fue enterrado el Beato Lucas, cuyo sepulcro pronto se convirtió en un lugar de peregrinación.



El monasterio de Osios Loukás, o Hosios Luokás es el mejor ejemplo de arquitectura monástica bizantina que existe. En su patio de entrada podemos ver sus dos iglesias, la más pequeña a la izquierda consagrada a la Virgen, aunque como dije inicialmente, lo fue anteriormente a Santa Bárbara, y la más grande a San Lucas. La primera se cree que fue iniciada en el año 946 por el referido Beato Lucas.


Tiene planta de cruz griega inscrita. (Un cuadrado dividido cada uno de sus lados en tres partes, siendo mayor la parte central, y luego dividimos los puntos obtenidos creando así tres ábsides en un lado y tres pórticos en el contrario que forman un nártex.).  Los frescos de esta iglesia son del siglo XI.



El éxito del templo aconsejo la construcción de otro mayor para dar cobijo a los numerosos peregrinos, el cual se consagro en el 1011.Se construyó con planta de octógono cruciforme, como San Sergio y San Baco en Constantinopla o San Vital en Ravena. Esta segunda iglesia se conoce como  Katholikón y a ella se trasladaron los restos de San Lucas desde la iglesia aneja.
                                                            Mosaicos del Katholikón
                                                                        Detalle del suelo
Cúpula
El Katholicón cuenta con una gran cúpula de 9 metros de diámetro  y toda la iglesia está decorada por magníficos mosaicos y frescos.  Sin olvidar sus excelentes suelos de mármol y jaspe totalmente originales del siglo XI.



El espacio del Katholicón es bastante amplio pues no hay apoyos interiores sino una serie de espacios anexos que sostienen una galería, pero que no forman ninguna nave pues están cegados por gruesos muros a modo de contrafuertes. Esto crea un efecto arquitectónico poco usual para el ojo occidental, y genera la alternancia de espacios bien iluminados junto con otros en una sutil penumbra.


Saliendo del Katholicón en una de sus paredes laterales hay un acceso que desciende a la cripta donde fueron trasladados los restos de San Lucas, antes ubicados en la iglesia de Santa Bárbara.

  
                                             Frescos en la cripta y capitel con rosetón bizantino

Originariamente la entrada principal se encontraba en el lado nordeste, allí estaba el “yordaneiron”, un edificio que se usaba como cuadra. Y muy cerca el “photonama”, un espacio sostenido por cuatro columnas y con las paredes muy ennegrecidas debido a las hogueras que allí se hacían, ya que era el lugar donde los monjes se refugiaban del frio en los meses de invierno.

                                                            Fresco de la dormición de la Virgen

Los mosaicos de Hosios Loukás han soportado varias vicisitudes a lo largo de los siglos, fundamentalmente, terremotos, turcos, y segunda guerra mundial. Por tanto durante el siglo XX fueron sometidos a un amplio proceso de restauración que ha durado décadas, y en parte porque se ha quitado piedrita a piedrita y colocado en cada una de ellas un nuevo sustrato de mortero de cal. Todo un trabajo sumamente arduo...


Cristo se rodea de escenas representativas del ciclo litúrgico, mientras que a un nivel inferior aparecen santos y monjes de menor importancia simbolizando el mundo terrenal. Se calcula que en el Katholikón se representaron hasta 130 santos y monjes.

Presentación de la Virgen

Santos y Padres de la Iglesia




El mejor conjunto de mosaicos de Hosios Loukás es el que se encuentra en el nártex, aquí se representa la incredulidad de Santo Tomas, la Anastasis, la Crucifixión y el Lavatorio. Son obras hechas unos veinticinco años después de las del naos y por tanto algo más naturalistas.


Un ejemplo perfecto es “el lavatorio” donde los rostros alcanzan gran naturalismo con sus típicas narices largas y estrechas, pliegues de las ropas muy definidos, que cuando corresponden a varias figuras parecen una masa compacta de cortinas. La escena rompe la simetría de composición típica de periodos anteriores y se adapta al espacio hemisférico del tímpano donde se inscribe.Sin embargo el estilo es esquemático y aún lejos del brillante naturalismo del renacimiento bizantino de San salvador de Chora en Estambul, o la María Theokothos de Santa Sofía.


Otro ejemplo es la crucifixión donde los rasgos anatómicos del Cristo y la expresividad de su rostro caído sobre un hombro y con gesto de de sufrimiento parece que ya anteceden a otro estilo que está por venir, iniciando el abandono del hieratismo y sobriedad de esta época.La escena con su fondo de oro y las figuras de la Virgen con manto celestial y San Juan son la cima del mosaico bizantino del periodo medio.
El nártex está presidido por un Cristo Pantocrátor en busto sosteniendo las sagradas escrituras, Todo un clásico en la iconografía bizantina. Observándolo es imposible no acordarse de los homónimos de San Salvador de Chora y Santa Sofía.
La calidad de los mosaicos de Hosios Loukás apoya la teoría de que los artesanos que aquí trabajaron no eran locales, sino que debieron proceder de lugares más importantes como Atenas o incluso la propia Constantinopla, pues sus mosaicos no tienen nada que envidiar a los de Dafni en Atenas.