domingo, 28 de junio de 2015

PEDRO PABLO RUBENS....EL BARROCO DE LA ESCUELA FLAMENCA



 
Pedro Pablo Rubbens nació en Siegen, región de Westfalia, Alemania, el 28 de junio de 1577.
Nació en el seno de una familia flamenca calvinista que había huido de Amberes debido a la persecución religiosa. En 1578 los Rubens se trasladaron a Colonia, donde permanecieron hasta 1589, que volvieron definitivamente a Amberes. La madre de Rubens se convirtió al catolicismo, y el pintor hizo lo propio, en cuya causa creyó fervientemente el resto de su vida.

Su educación inicial la recibió de su padre, abogado formado en Italia. En 1589 ingreso en la Escuela de Rombout Verdonk, donde recibió lecciones de retórica y gramática y en latín y griego. Su dominio de los idiomas queda de manifiesto en la abundante correspondencia escrita fundamentalmente en italiano, pero también en francés, flamenco y latín; hay numerosas muestras de su magnifica educación.

Es sin ninguna duda el representante más importante pintor del flamenco; ningún otro artista del siglo XVII reunio en una sola persona, el talento para el arte, el enorme éxito social y económico que logró y su elevado nivel cultural.
En 1591, cuando contaba con catorce años de edad, ingresó como aprendiz en el taller de Tobias Verhaecht, un paisajista local.

Pero su primer maestro importante fue Otto van Veen, pintor clasicista que había residido varios años en Roma, y que en esos momentos trabajaba como pintor en la corte de Bruselas para los gobernadores de los Países Bajos regentados por España, permaneció con él en 1494 y 1495, siendo de gran influencia en su trayectoria artística.

De esa época y hasta y hasta 1598 que abre su propio taller y hasta 1600, año que viaja a Italia, se conocen muy pocas obras del pintor.
Poco tiempo después entró al servicio del duque de Mantua, como pintor de corte, lo que le permitió vivir holgadamente y también conocer las obras de los grandes maestros que se hallaban en las más importantes colecciones italianas, dedicando los ocho años que permaneció allí a estudiar tanto el arte de la Roma clásica como el de los grandes renacentistas Rafael Sanzio y Miguel Ángel, entre otros.

Igualmente obtuvo sus primeros éxitos como pintor; en 1601 recibió varios encargos: tres cuadros de altar para la iglesia de la Santa Cruz de Jerusalén (dos de ellos se conservan actualmente en la catedral de Nuestra Señora, Grasse); en 1606 unos cuadros para el altar de la iglesia de Santa María en Vallicella, encargo que le confirmó como uno de los más influyentes pintores de Roma en ese momento.

En 1603 encabezó una embajada promovida por el duque de Mantua a la corte de Felipe III en Valladolid, permaneciendo en España de septiembre de 1603 hasta los primeros meses de 1604; realizando en ese tiempo un retrato del favorito del rey, el Retrato ecuestre del duque de Lerma, actualmente en el Museo del Prado.

En 16608, avisado de una enfermedad de su madre vuelve a Amberes, y aunque su propósito era regresar pronto a Italia, las facilidades que encontró en Amberes, hicieron que definitivamente se asentara en la ciudad el resto de su vida.
En 1609 los archiduques de Austria, le nombraron pintor de corte, concediéndole el privilegio de no tener que residir en la corte de Bruselas, sino de poder permanecer en Amberes.

En 1609 se casó con Isabella Brant, perteneciente a una familia de la alta burguesía local. El bellísimo Autorretrato que realizó con su esposa entre 1609 y 1610, actualmente en la Alte Pinakothek, de Múnich y los retratos que realizó de sus hijos Alberto y Nicolás en 1626, nos muestran a una familia que gozaba de las costumbres y vestimentas de las clases más privilegiadas.

Después como es sabido de varias década de guerra los Países bajos pertenecientes a la corona española, se firma de una tregua en 1609 entre la monarquía española y las Provincias Unidas del Norte, la conocida como “Tregua de los Doce Años”. Esto posibilitó a Rubens a lograr en un proyecto de reconstrucción contribuir con sus pinturas a la decoración de iglesias y de casas y palacios de la aristocracia y la alta burguesía.

En 1609 la ciudad de Amberes le fue encargado el cuadro de gran formato “La Adoración de los Magos”, actualmente en la colección del Museo del Prado, y que decoró el salón el Ayuntamiento en el que se realizó la firma de la citada tregua; cuadro que más tarde pasaría a formar parte de la colección de Felipe IV; en 1628-1629 el pintor lo retocaría y ampliaría, incluyendo en él su propio autorretrato.

Pintó en esos primeros años en Amberes, algunos de los cuadros de altar más impresionantes de la historia del arte, como La elevación de la Cruz”, entre 1610 y 1611, actualmente en la catedral de Amberes y “El Descendimiento” de 1611-1614, igualmente en la catedral de Amberes;  convirtió su estudio en el más importante de la ciudad, educando a numerosos pintores, algunos de la talla de de la talla de Van Dyck, que ingresó en su taller en 1616, Gaspar de Crayer, Jacob Jordaens, Theodor van Thulden, Cornelis de Vos. Colaboró así mismo con otros destacados pintores, como Frans Snyders y sobre todo Jan Brueghel de Velours.

En 1621 recibió el encargo de decorar el Palacio de Luxemburgo en París, residencia de la reina madre de Francia, María de Médicis.
En 1625, la infanta Isabel Clara Eugenia encargó al pintor el diseño de veinte grandes tapices para el convento de las Descalzas Reales de Madrid, y donde aún se conservan los tapices. Algunos de estos diseños están actualmente en la colección del Museo del Prado.

 En 1628 el rey Felipe IV llamó al pintor a Madrid para recibir información sobre el estado de las negociaciones. Con este motivo el pintor se trasladó a la capital española en agosto de 1628, y permaneció en la ciudad hasta abril de 1629. Su actividad en Madrid fue febril, tanto que el pintor y tratadista Francisco Pacheco (cuya información procedía de su yerno Velázquez, con quien Rubens seguramente compartió estudio en el Alcázar de Madrid) escribió en su libro Arte de la pintura: “Parece cosa increíble haber pintado tanto en tan poco tiempo”. Rubens realizó en torno a cuarenta cuadros durante su estancia en Madrid, algunos por encargo del rey, otros para la infanta Isabel Clara Eugenia y otros para sí mismo, como las numerosas copias que hizo de los cuadros de Tiziano que pertenecían a la colección real.

Tras su estancia en España en viajó a a Londres (1629-1630) y más tarde a La Haya (1631); en Londres realizó parte de la decoracion del Banqueting House, en el complejo palacial de Whitehall, y para el rey Carlos I, una de sus alegorías políticas más conocidas, “Alegoría de la Paz”, actualmente en la National Gallery, Londres.

En 1630, tras haber enviudado, contrajo matrimonio de nuevo con una bella joven, Helena Fourment, que fue su principal fuente de inspiración en la última década de su vida, pintando no sólo retratos de ella, sino que sus rasgos definieron las figuras femeninas de su pintura de la mayor parte de esta obra más madura del pintor.

Los últimos años de su vida, realizó numerosos encargos para Felipe V, entre 1636 y 1638, diseñó para la Torre de la Parada, pabellón real de caza, alrededor de sesenta escenas,mayormente mitológicas, y entre 1638 y 1640 , realizó un veintidós cuadros de tema mitológico para decorar el Alcázar, actualmente, la mayor parte de los que se conservan de pertenecen al Museo del Prado. En todos ellos se observa la fuerte influencia de Tiziano en esta época, manifestada en la forma de pintar, en la que da primacía a la libertad de la escena por encima de la precisión del dibujo, tiempo en el que realiza numerosos paisajes.

Su trabajo se centró fundamentalmente en la pintura, pero además diseñó numerosos tapices, estampas, esculturas y objetos de decoración, incluso ilustró libros, como una Biblia.
Pintor muy prolífico, de gran variabilidad en los temas que practicó, prácticamente los abarcó todos: mitológicos, alegóricos religiosos, históricos, retratos y paisajes. Su pintura aunque pomposa, grandilocuente, es a la vez delicada, dotada de una excelente calidad técnica, tanto en el dibujo como en el color, en las composiciones totalmente armónicas y la psicología de los personajes que sabe transmitir, dando una gran importancia a la expresividad de estos.

Su enorme éxito en vida se debe por un lado gracias a las cualidades anteriormente descritas, como para mostrar a sus contemporáneos una imagen engrandecida de sí mismos, en unos momentos difíciles para la cultura en Europa.
Las obras de Rubens están repartidas por las más importantes pinácotecas de todo el mundo, de entre todos, el Museo del Prado de Madrid posee quizá la mejor colección de la pintura de Rubens, que cuenta con 129 obras, la mayor parte por haber pertenecido a la colección de la corona española.

Son también importantes las colecciones del Koninklijk Museum voor Schone Kunsten de Amberes, la National Gallery de Londres, la Alte Pinakothek de Múnich, el Musée du Louvre de París. El Hermitage de San Petersburgo, la Galería de los Uffizzi de Florencia y el Kunsthistorisches Museum de Viena.
Murió en Amberes, el 30 de mayo de 1640.
Dejó en su estudio una gran cantidad de cuadros, algunos sin terminar y otros que el conservaba, entre ellos, uno de los más famosos del pintor, “Las Tres Gracias”, actualmente en el Prado.


 http://trianarts.com/pedro-pablo-rubens-el-barroco-de-la-escuela-flamenca/

viernes, 26 de junio de 2015

IGNACIO ZULOAGA ZABALETA....DEL POSTIMPRESIONISMO A LA GENERACION DEL 98




La obra de Ignacio Zuloaga puede agruparse en tres etapas:
1º Etapa: De 1890 a 1898: "La España Blanca", coincide con sus años de formación en Paris y las estancias e inspiración en Andalucia. En esta época tiene dudas sobre su vocación y se forma como torero. Su gran ídolo es el Greco.
Después de pasar unos meses en Roma se fue a estudiar a París, en sus cuadros pueda apreciarse influencia de los pintores que "corregían" en su Academia de la paleta: Gervex, Carrière y Puvis de Chavannes. Sus estancia en la academia fue breve, empleando su tiempo en el estudio que compartió con Paul Gauguin y el escultor Paco Durrio. Cuando la Hispanic Society of América le mandó el cuestionario de ingreso, rellenó en el apartado de estudios con un "autodidacta".
Amigas oleo 221x170 1896 MNACAmigas, 1896 Colección MNAC.
El crítico Lafuente Ferrari escribió acerca de aquellos años formativos en París: "Del post-impresionismo Zuloaga asimiló lo que iba a ser su temperamento: simplificación, estilización, composición, gusto por la materia pictórica. En todo eso inyectaba su ruda fuerza personal, que no era la de un refinado parisién, sino la de un vasco insobornable. Dibujo fuerte y paleta oscura ...". Estuvo en contacto directo con algunos mayores talentos de su tiempo: Gauguin, Toulouse-Lautrec y Degas ; pero se mantuvo firme en sus personales conceptos estéticos.Tres primasMis tres primas.
Si es de destacar la influencia de Degas, que uno de sus amigos - el pintor Jacques-Emile Blanche (1861 - 1942) - le recordó en una carta: "Como dice tu maestro Degas, cuando un pintor se atreve como tú a suprimir deliberadamente la atmósfera de los cuadros, hay que saludarle con reverencia ...". La carencia de ambiente no es la única influencia de aquel pintor, Ignacio también tomó de aquel el descentramiento de los personajes, que en oasiones se salen del cuadro como en Mis primas.
Una caricatura reproduce la obra con una frase en la que una de ellas dice a las otras: "Pues como no hay nadie en el cuadro, nos vamos".
2ª Etapa: De 1898-1914 :"La España Negra" o su consagración como artista universal, coincide con su trabajo e inspiración en Segovia, pintando sus grandes cuadros de composición, especialmente entre 1906 y 1911: Los Torerillos de pueblo, Los Flagelantes, El Cristo de la Sangre, Las Brujas de San Millan, La Victima de la Fiesta... Comienza la "Cuestión Zuloaga" y se convierte en el pintor de la Generación del 98.

  Dna Rosita Gutierrez paris 1915Doña Rosita Gutiérrez, 1915. Museo Bellas Artes de Bilbao. Enano Gregorio el Botero SegoviaEl enano Gregorio el Botero. Museo de L' Hermitage.

3ª Etapa: Desde 1915 hasta su fallecimiento en 1945: La Madurez: El pintor con un estilo propio reconocido internacionalmente se instala entre Paris y su estudio de Zumaia donde pinta la mayor parte de su obra. Cada vez más se dedica a pintar para él mismo: paisajes, bodegones y desnudos. La sociedad internacional, sin embargo, le reclama como retratista.
En los retratos interpretaba a su manera su personalidad, que plasmaba en el cuadro según su gusto, tomándose todas las libertades que consideraba necesarias en cuanto al parecido. Esto le supuso algunos conflictos con personajes famosos - como su célebre altercado con el famoso concertista Paderewski, empleado para fines publicitarios por la empresa de pianos Steinway - que no les gustaba el resultado.
Pero para Ignacio Zuloaga, hombre triunfador y rico desde los treinta años, esto no le influía; negándose casi siempre a realizar cambios: "Cuando pinto un retrato, lo que me interesa, en realidad, es hacer un cuadro. Si al que lo ha encargado no le gusta, le digo inmediatamente: yo he pintado un cuadro, que es lo mío, y un retrato es un cuadro en el que la figura es una parte determinada y nada más; pero para el parecido están los fotógrafos, y yo no he luchado cuarenta años para convertirme en un fotógrafo. Las gentes cambian y un parecido exácto en un momento determinado de la vida importa muy poco al cabo de un tiempo. Es el carácter y la buena pintura lo que importan". Así, el pintor sacrificaba el parecido pasajero por la inmortalización del carácter que percibía de su conocimiento del modelo. Para ello, Zuloaga pasaba bastante tiempo conociendo al personaje antes de pintarlo; en algunos casos no se producía una empatía entre pintor y retratado, lo que motivó el rechazo de bastantes encargos de personas que "no sentía". Ese requisito de comunicación motivó su continuo rechazo de los encargos para retratar niños; solo pintó a sus nietos y a la hija de su amigo, el Duque de Alba.
55 IGNACIO - NIETOMi nieto Ramón. Colección particular.Duquesa de AlbaLa Duquesa de Alba niña. Colección Fundación Alba.
Al pintar paisajes, incluso manipulaba aún más la realidad, cambiando de sitio, eliminando o añadiendo elementos para conseguir su objetivo: plasmar lo que consideraba esencial, aquello que es más característico e imperecedero. Miguel de Unamuno escribió: "... la visión de los cuadros de Zuloaga me ha servido para fermentar las visiones que de mi España he cobrado en mis muchas correrías por ella ... Contemplando esos cuadros he sentido lo mucho que tenemos de lo que queda y lo poco de lo que pasa".
57 IGNACIO - PAISAJE IIPancorbo. Colección particular.Peras 2Las peras de Don Guindo. Colección particular.
La fuerza que transmitían sus cuadros impresionó a un pensador como Ortega, que escribió: "Con los cuadros de Zuloaga penetra en las exposiciones un siroco, no nos extrañaría que los demás lienzos se separaran, se resquebrajaran, se abarquillasen, se desprendieran de sus marcos". Esas imágenes generaron fuertes polémicas en los medios de comunicación; a favor y en contra. Ramiro de Maeztu escribió de la repercusión de su obra en los medios de comunicación de la época: : “puede afirmarse en redondo que ningún otro artista moderno ha originado tal cantidad de escritos”.

 Autorretrato, 1908.
Hispanic Society of America, Nueva York.
http://3.bp.blogspot.com/-QErZ-MaHWgM/T9kbsgPePwI/AAAAAAAAa94/C_zAR_VOPDc/s1600/retratodevalleinclnpori.jpg

 Retrato de Valle-Inclán.

 Una mención aparte para mi gusto lo merece el retrato de la condesa Mathieu de Noailles...como representacion de su pintura y un himno a la poesia....

 Retrato de la condesa de Mathieu de Noailles
de Ignacio Zuloaga Zabaleta

óleo sobre lienzo 152x195 cm
Museo de Bellas Artes de Bilbao

 La princesa Anna-Elisabeth de Brancovan ( 1876-1933 ) parisina de origen greco-romano , contrajo matrimonio en 1897 con el conde Mathieu de Noailles de quien adquirió el nombre y el título nobiliario .
Dedicada a la poesía , la condesa Anna Mathieu de Noailles obtuvo su primer triunfo con Le coeur innombrable en 1901 y llegó a conseguir en el mundo literario francés ,mediante unas obras poéticas muy refinadas en la  que reflejaba fundamentalmente la vida mundana y sus estados de espíritu , el difícil éxito como escritora.
Consolidada como uno de los personajes más interesantes de París de la Belle Époque, la condesa celebró en su casa uno de los " salones literarios " más prestigiosos del momento, donde reunió a buena parte del París intelectual , en el que ya,en 1913 , se encontraba Ignacio Zuloaga . Ese año durante el mes de julio como símbolo de admiración y amistad , el pintor acometió en su estudio el retrato de la poetisa.
Zuloaga, sigue la representación característicos de sus retratos, divide el lienzo en dos planos.La condesa aparece en primer término , reclinada sobre un diván donde ese año por motivos de salud recibía habitualmente a sus invitados,
interrumpiendo momentáneamente su lectura .
En esta" pose allongée " una fuerte iluminación destaca su presencia , mientras su vestido , compuesto por gasas y tules  rosas-malvas y anaranjados , se encuentra resaltado por el contraste cromático del raso verde del diván. Su busto se erige vigorosamente y está enmarcado por su oscura cabellera , que, junto a sus labios , su mirada y sus rasgos orientales acentúa la sensualidad expresiva e intelectual de la condesa y, con ello,la profundidad psicológica . Sin embargo, la seducción física de su cuerpo ha sido anulada por las sueltas vestiduras " que
Zuloaga estiliza como conviene a su arabesco ".
El segundo plano , realizado a modo de telón de fondo , anula toda la intención de perspectiva . Zuloaga, a diferencia de algunos de sus retratos más característicos, prescinde aquí de todo lo  simbólico y opta por un celaje flanqueado por pesados cortinajes, subrayando así su carácter escenográfico y enalteciendo aún más a la poetisa. Por último, el pintor dispone sobre una mesa unos libros , que evocan la profesión de la representada , un collar de perlas, distintivo de la pasión y un jarrón de rosas, símbolo del amor. Un pequeño compendio simbólico de la producción artística de la condesa y que es, a su vez, una reintenpretación del tema dela vanitas del barroco español.




 
http://www.modernismo98y14.com/seleccion-ignacio-zuloaga.html 
http://pinturasdiversas-demeza.blogspot.com.es/2012/04/retrato-de-la-condesa-mathieu-de.html

domingo, 7 de junio de 2015

FRANCISCO DE ZURBARAN....EL PINTOR DE LOS MONJES


 Sevilla se va a constituir a lo largo del XVII en principal foco pictórico de la época, alumbrando durante el primer tercio del siglo a tres de las figuras más importantes del Barroco español, junto con Velázquez: Zurbarán, Alonso Cano y Murillo.
De todos ellos, será el extremeño Francisco de Zurbarán el primero en iniciar esta nueva andadura, siendo recordado a día de hoy principalmente como el "pintor de los monjes".

Zurbarán se hace grande en el retrato y en la sencilla representación de la realidad, encontrándose sin embargo en apuros cuando tenga que lidiar con perspectivas y composiciones, que procurará siempre que sean simples. Así, es posible observar en sus pinturas seriadas toda una galería individualizada de rostros y expresiones, pertenecientes a, en ocasiones, figuras monolíticas de perfiles casi geométricos que se recortan contra fondos poco elaborados pero que destacan por la luz que las envuelve, realzando ese característico blanco empleado por este artífice en los hábitos.

Biografía de Francisco de Zurbarán 1598-1664

Francisco de Zurbarán nace en el año de 1598 en el pueblo pacense de Fuente de Cantos, hijo de un mercero que le enviará antes de cumplir veinte años a Sevilla, a estudiar con el pintor Pedro Díaz de Villanueva. Una vez completado su aprendizaje, que no durará mucho, Zurbarán regresará a su Extremadura natal, a la localidad de Llerena, donde contraerá matrimonio por dos veces y se establecerá, hasta la fecha de 1626 en que es reclamado a Sevilla para llevar a cabo la ejecución de un importante encargo.
La orden de los Dominicos deseaba una serie de cuadros acerca de la vida monástica para su convento de San Pablo, convirtiéndose la buena realización de los mismos en el detonante para la consecución de otro encargo más, proveniente en este caso del convento de la Merced en 1628, transmitiendo el Ayuntamiento de Sevilla al pintor, un año más tarde, su deseo de que se instalara de forma definitiva en la ciudad, siendo aceptada la propuesta por éste.
Lo cierto es que Zurbarán gozó de fama en su época, algo que propició que nunca le faltaran los encargos, en mayor o menor medida, los cuales se sucedieron a lo largo de los años en forma de peticiones de grandes series pictóricas por parte de diversas órdenes religiosas (Jerónimos, Cartujos…), aunque también llegará a enfrentarse al tema mitológico durante la breve estancia que pase en Madrid participando en la decoración del Palacio del Buen Retiro, no saliendo demasiado airoso de esta prueba, y al género del bodegón, del que se revelará maestro.
Hacia la mitad de su vida la desgracia le alcanzó en la forma de la defunción de su segunda esposa (tras lo que se volvió a casar), una disminución de trabajo y el sufrimiento de la peste de 1649, que se llevará a uno de sus hijos, Juan el pintor.
Además, con el paso de los años Francisco habrá de ser testigo de cómo el nuevo estilo de un cada vez más apreciado Murillo se va imponiendo poco a poco, en detrimento de su propia elección. Finalmente decidirá partir de nuevo a Madrid a la vera de su amigo Velázquez, instalándose de forma definitiva hasta su muerte en esta ciudad, casi una década después y rodeado de estrecheces económicas, en el año de 1664. 

 Principales obras de Zurbarán
 
Zurbarán, como ya se ha señalado, va a representar con una gran claridad la religiosidad que impregnará la vida española del s.XVII (es ésta la época de la Contrarreforma y las órdenes religiosas habrán de salir beneficiadas de dicha circunstancia, adquiriendo un mayor relieve), componiéndose la mayor parte de su obra de series dedicadas a mostrar la vida monástica:


                                        San Hugo en el refectorio 


                              La misa de fray Pedro de Cabañuelas 


                       El adiós de fray Juan de Carrión a sus hermanos 

 La Cartuja de Jerez, San Pablo el Real, el Monasterio de los Jerónimos de Guadalupe o la Merced de Sevilla fueron algunos de los sitios para los que llevó a cabo sus principales series.
Su obra adeuda los contrastes tenebristas de Ribera, protagonizados por una tendencia naturalista típica de la época, algo que se aprecia excepcionalmente bien en sus sencillas y táctiles naturalezas muertas (en la actualidad Zurbarán ha sido redescubierto como bodegonista). Sin embargo, lo más característico de este pintor son sus representaciones de religiosos y santas, a las que viste a la manera de la época, desplegando todas sus cualidades como retratista y ejerciendo un dominio absoluto en rostros y telas (a pesar de la aparente sencillez de su pintura, Zurbarán disfruta con la suntuosidad de las telas).


Uno de sus mejores cuadros, La visión de San Pedro Nolasco (1628), procedente del sevillano Convento de la Merced, ejemplifica a la perfección el lenguaje de este pintor, de una sencillez a la búsqueda de la realidad concreta de las cosas. Formas dibujadas, distintos tonos de blanco, contrastes entre sombras y luces, cabezas expresivas…en un marco muy sencillo que acoge la representación de un milagro protagonizado por el fundador de la orden.

"Aparición de San Pedro Apóstol a San Pedro Nolasco". Una de las obras cumbre de Francisco de Zurabarán

A esta misma serie pertenece también uno de sus cuadros más perturbadores, la Aparición de San Pedro Apóstol a San Pedro Nolasco, donde el el apóstol aparece representado en una violenta posición en escorzo, boca abajo y envuelto por un halo de luz anaranjada.
Destacable asimismo es su representación de Santa Catalina (1640), una de las obras más hermosas de este artista, en la que efectúa un espléndido ejercicio de maestría en la ejecución de los paños, las pinturas de vírgenes niñas, caso de La Virgen niña durmiendo (1635), su temprano Cristo en la Cruz, que tanta fama le dará, o el San Serapio ejecutado para la Merced.


Ángel turiferario

Forma parte de las tablas realizadas por Zurbarán para la Cartuja de Jerez, una de las mejores series del artista.


Beato John de Houghton


Forma parte de las tablas realizadas por Zurbarán para la Cartuja de Jerez, una de las mejores series del artista.


Agnus Dei

Destacan la sencillez de la composición, la sensación de quietud que transmite y el asombroso naturalismo de la imagen. Pertenece a la etapa de madurez artística de Zurbarán.


La Virgen de las Cuevas

A lo largo de su trayectoria como pintor, Francisco de Zurbarán realizó en su taller grandes encargos para diversas órdenes monacales. Esta obra es un ejemplo.


Santa Faz o Paño de la Verónica

Francisco de Zurbarán, que encarna la visión más pura de la mística hispana, pintó numerosas versiones de este tema y en esta consiguió un tratamiento y una disposición magistrales.
 http://www.arteespana.com/zurbaran.htm
 http://www.españaescultura.es/artistas_creadores/francisco_de_zurbaran.html?l=es&shownResults=5&page=2#ancla_secciones

martes, 2 de junio de 2015

FRANCISCO RIBALTA...EL FINAL DEL MANIERISMO Y EL INICIO DEL BARROCO ESPAÑOL



Pintor español. Pasó su niñez y su juventud en Barcelona, donde su padre trabajaba como sastre, y su hermano mayor, como sombrerero. No consta que comenzara los estudios artísticos en esta época, sino a raíz de su traslado a Madrid, en 1581, cuando a la muerte de sus padres vendió algunas posesiones y dispuso de cierto capital.
En Madrid se movió en el círculo de El Escorial, el principal foco de la actividad artística de aquellos años. Se sabe que copió obras escurialenses y que se relacionó con pintores que trabajaban en el monasterio, sobre todo con Navarrete. Antes de que se cumpliera su primer año de estancia en Madrid ya había pintado su primera obra, Preparativos de la crucifixión (1582), de clara impronta veneciana.




También por esos años contrajo matrimonio y nacieron sus hijos, dos niñas y un varón, Juan, que así mismo fue pintor. En Madrid conoció a Lope de Vega, con quien mantuvo una estrecha amistad hasta el fin de sus días. Seguramente a través de Lope de Vega, de quien pintó un retrato, se enteró de que el arzobispo Ribera buscaba artistas para varios encargos, y ello le indujo a desplazarse en febrero de 1599 a Valencia, de donde ya no se movió hasta su muerte en 1628.

Ribalta revolucionó la pintura local de la época, de carácter un tanto dulzón, con sus figuras poderosas y fuertemente caracterizadas, y fue la personalidad más destacada de la escuela barroca valenciana. Sus primeros encargos en Valencia fueron retratos y obras religiosas, como el retablo de Santiago de Algemesí


 la Santa Cena (1606), que lo consagró como pintor de prestigio. 


En su producción posterior se advierte, en las obras de 1610-1612, una clara influencia de Sebastiano del Piombo, y desde aproximadamente 1615, detalles derivados de Caravaggio. En este último período simplificó sus composiciones y acentuó un naturalismo que ya le era propio desde los inicios.




 San Francisco confortado por un ángel (h. 1616) y el conjunto de obras que realizó para la cartuja de Porta Coeli se cuentan entre lo mejor de la etapa final de su vida.
Quiero hacer una mención especial a uno de sus cuadros,que pienso es uno de los mas importantes de su extensa producción...

CRISTO ABRAZANDO A SAN BERNARDO...



 Cristo abandona la Cruz por un instante para fundirse en un abrazo con San Bernardo, fundador de la Orden Cisterciense. La escena está inspirada en una visión mística del santo, reflejada en uno de los libros de devoción más populares del periodo Barroco como era el Flos Sanctorum, o Libro de la vida de los Santos, de Pedro de Ribadeneyra, publicado en 1599.
Ribalta reduce al máximo el colorido para hacer una escena casi monocromática. La luz procedente de la izquierda hace que resalte el blanco del hábito y la anatomía de Cristo, dando lugar a infinidad de tonos de marfil que provocan un aspecto casi escultórico. El efecto de claroscuro muestra la influencia de Caravaggio en la obra de Ribalta, quien también parece inspirarse en imágenes de Sebastiano del Piombo para la poderosa figura de Cristo.

Esta obra es una de las más hermosas de la pintura española del Barroco y da una perfecta idea de la mentalidad profundamente religiosa imperante en la época. Es probable que se trate de la pintura de idéntico tema que a finales del siglo XVIII se documenta en la Cartuja de Porta Coeli en Valencia.



http://www.biografiasyvidas.com/biografia/r/ribalta.htm
https://www.museodelprado.es/coleccion/galeria-on-line/galeria-on-line/obra/cristo-abrazando-a-san-bernar