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jueves, 21 de junio de 2018

IGNACIO ZULOAGA Y EL RETRATO DE LA CONDESA MATHIEU DE NOAILLES


El retrato de la condesa Mathieu de Noailles representa a la poetisa parisina de origen greco-rumano Anna Elisabeth de Brancovan. Unos pesados cortinajes enmarcan el retrato, subrayando así su carácter escenográfico. Sin embargo, Zuloaga opta por abrir la composición a un celaje inspirado, también, en los fondos de El Greco, cediendo todo el protagonismo a la sensual figura de la mujer. Por último, en el ángulo inferior derecho, dispone sobre una mesa un bodegón con libros, que evocan la devoción por la literatura, un collar de perlas, distintivo de la pasión, y un jarrón con rosas, símbolo del amor: un pequeño compendio simbólico de la personalidad de la condesa y, a su vez, una actualización del tema de la vanitas del barroco español. A pesar de ser considerado por la crítica artística internacional de comienzos del siglo XX como uno de los mejores pintores del momento, en España, sin embargo, Zuloaga fue acusado de exaltar el atraso nacional. Su formación ajena al mundo académico, la influencia de los círculos intelectuales parisinos y su vinculación con la Generación del 98, le llevaron a tomar como referencias la cultura popular y la pintura españolas del siglo XVII y la figura de Goya. Todas esas influencias proporcionaron a sus obras expresividad y penetración psicológica, que, junto a la visión romántica y a su habilidad en la ejecución, fueron los factores clave de la producción posterior de Zuloaga.
La condesa Mathieu de Noailles fue una famosa poetisa y aristócrata nacida en París en 1876 como Anna Elisabeth Bibesco-Bassaraba de Brancovan. 
Hija de un príncipe rumano y una pianista griega se casaría muy joven con un descendiente del ducado de Noailles, un tal Mathieu de Noailles, apellido por el que se la conocería en adelante en los círculos de la alta sociedad parisina.
Anna de Noailles, una mujer con una formación y un espíritu artístico de raíz, se rodearía también de la élite intelectual que se movía por París en esos años convirtiéndose ella misma en una famosa poetisa después de publicar en 1901 su primer libro de poemas "Le Coeur Innombrable", una obra que tendría un gran éxito y al que seguirían una nueva colección de poesía y varias novelas.
Mujer culta, inteligente y con una gran capacidad para las relaciones sociales debido a la atracción que su persona ejercía, convirtió su salón parisino de la avenida Hoche en un lugar de reunión de intelectuales, artistas y escritores entre los que se encontraban personajes de la talla de Paul Claudel, André Gide, Paul Valery, Pierre Loti, Marcel Proust o Jean Cocteau por citar algunos. Este último le llegaría a escribir en una de las cartas pertenecientes a la afectuosa correspondencia que mantuvo con la condesa, comparativos como estos: "Es usted más exquisita que Ronsard, más noble que Racine y más magnífica que Hugo".
También fueron varios los pintores que la retrataron, muchos de ellos atraídos por su personalidad y otros a instancias de la propia Anna de Noailles en su deseo de dejar el recuerdo de su figura a generaciones futuras como ella misma contaría más tarde. A ella la retratarían Jean de Gaigneron, Antonio de la Gandara, Edouard Vuillard, Kees Van Dongen, Jacques Émile Blanche, Phillip Alexis de Laszlo, Jean Louis Forain e Ignacio de Zuloaga que la plasmó en 1913 en el lienzo que hoy visitamos, "Retrato de la condesa Mathieu de Noailles"
Por esas fechas, Zuloaga tenía abierto su estudio en París en la rue Caulaincourt y había llegado a introducirse en 1912 en el circulo de la condesa, al parecer, a través del salón de Madame Bulteau una dama de la alta aristocracia parisina a cuyas tertulias solía acudir Anna de Noailles de vez en cuando. Sería esta la que, conocedora de la fama como retratista que había ido adquiriendo Zuloaga, desearía posar para él. De la correspondencia que se ha conservado entre el pintor y la condesa se sabe que entre los dos se estableció una agradable comunicación y un acuerdo en los preparativos del retrato en cuanto a la elección del vestido y el tejido y la decisión de pintar en el estudio del pintor para que tanto ella como el pintor pudieran posar y trabajar en calma, respectivamente.
Zuloaga retrata a la condesa recostada en un diván recubierto por unas telas verdes que contrastan con el llamativo vestido de gasa rosa que ella luce. Muy teatral la pose, Anna aparece en un primer plano mientras el telón de fondo aparenta un cielo azul en el que se dibujan unas nubes de tonos también rosados. La escena se enmarca con unos pesados cortinajes floreados muy del gusto de Zuloaga que empleará esta misma escena para varios de sus retratos. En primer plano aparece una mesa sobre la que descansan un jarrón con unas rosas, unos libros y un collar de perlas, objetos todos ellos, según cuentan algunos, de acuerdo a una actualización de la "vanitas" del barroco español  y en los que estarían simbolizados el amor, su afición a la literatura y la pasión, respectivamente. 
Sin ser una mujer excesivamente bella, Zuloaga la hace bella y demuestra su maestría como buen retratista del alma que era sacando toda la fuerte personalidad que esta mujer poseía y que puede descubrirse en su poderosa y penetrante mirada. Anna de Noailles debió quedar encantada con su retrato y con el sentimiento de inmortalidad que este le proporcionaba. Ella le escribió una vez terminadas las sesiones de posado que "Debo decirle con qué emocionante reconocimiento pienso en la perdurable gloria con la que usted me ha colmado por la presencia en el mundo de un divino lienzo sobre el cual todas las miradas se posarán asombradas cuando ni usted ni yo estemos ya."  
El retrato de la condesa de Noailles no se mostró al público en Francia exponiéndose sin embargo en diversas ciudades de Estados Unidos unos años después, en 1916 y 1917. En 1919 apareció en la Exposición Internacional que se celebró en Bilbao siendo adquirido por 100.000 pesetas por el empresario naviero Ramón de la Sota quien lo donaría posteriormente al Museo de Bellas Artes de Bilbao donde se puede contemplar en la actualidad y del que se puede decir que es la joya de la corona de este entrañable museo.
Anna de Noailles, murió en 1933 y sus restos descansan  en el cementerio de Père-Lachaise en París. De ella escribiría el poeta nicaragüense Rubén Darío: "La condesa de Noailles es una rara perla perfumada, como las del mar de Ormur. Es una aparición de figura poética y legendaria, en pleno París del siglo XX"

https://twitter.com/search?q=%23expo_zuloaga&src=typd
http://desdeelotroladodelcuadro.blogspot.com/2015/
https://www.museobilbao.com/obras-maestras/ignacio-zuloaga
https://www.artehistoria.com/es/obra/condesa-de-noailles

viernes, 26 de junio de 2015

IGNACIO ZULOAGA ZABALETA....DEL POSTIMPRESIONISMO A LA GENERACION DEL 98




La obra de Ignacio Zuloaga puede agruparse en tres etapas:
1º Etapa: De 1890 a 1898: "La España Blanca", coincide con sus años de formación en Paris y las estancias e inspiración en Andalucia. En esta época tiene dudas sobre su vocación y se forma como torero. Su gran ídolo es el Greco.
Después de pasar unos meses en Roma se fue a estudiar a París, en sus cuadros pueda apreciarse influencia de los pintores que "corregían" en su Academia de la paleta: Gervex, Carrière y Puvis de Chavannes. Sus estancia en la academia fue breve, empleando su tiempo en el estudio que compartió con Paul Gauguin y el escultor Paco Durrio. Cuando la Hispanic Society of América le mandó el cuestionario de ingreso, rellenó en el apartado de estudios con un "autodidacta".
Amigas oleo 221x170 1896 MNACAmigas, 1896 Colección MNAC.
El crítico Lafuente Ferrari escribió acerca de aquellos años formativos en París: "Del post-impresionismo Zuloaga asimiló lo que iba a ser su temperamento: simplificación, estilización, composición, gusto por la materia pictórica. En todo eso inyectaba su ruda fuerza personal, que no era la de un refinado parisién, sino la de un vasco insobornable. Dibujo fuerte y paleta oscura ...". Estuvo en contacto directo con algunos mayores talentos de su tiempo: Gauguin, Toulouse-Lautrec y Degas ; pero se mantuvo firme en sus personales conceptos estéticos.Tres primasMis tres primas.
Si es de destacar la influencia de Degas, que uno de sus amigos - el pintor Jacques-Emile Blanche (1861 - 1942) - le recordó en una carta: "Como dice tu maestro Degas, cuando un pintor se atreve como tú a suprimir deliberadamente la atmósfera de los cuadros, hay que saludarle con reverencia ...". La carencia de ambiente no es la única influencia de aquel pintor, Ignacio también tomó de aquel el descentramiento de los personajes, que en oasiones se salen del cuadro como en Mis primas.
Una caricatura reproduce la obra con una frase en la que una de ellas dice a las otras: "Pues como no hay nadie en el cuadro, nos vamos".
2ª Etapa: De 1898-1914 :"La España Negra" o su consagración como artista universal, coincide con su trabajo e inspiración en Segovia, pintando sus grandes cuadros de composición, especialmente entre 1906 y 1911: Los Torerillos de pueblo, Los Flagelantes, El Cristo de la Sangre, Las Brujas de San Millan, La Victima de la Fiesta... Comienza la "Cuestión Zuloaga" y se convierte en el pintor de la Generación del 98.

  Dna Rosita Gutierrez paris 1915Doña Rosita Gutiérrez, 1915. Museo Bellas Artes de Bilbao. Enano Gregorio el Botero SegoviaEl enano Gregorio el Botero. Museo de L' Hermitage.

3ª Etapa: Desde 1915 hasta su fallecimiento en 1945: La Madurez: El pintor con un estilo propio reconocido internacionalmente se instala entre Paris y su estudio de Zumaia donde pinta la mayor parte de su obra. Cada vez más se dedica a pintar para él mismo: paisajes, bodegones y desnudos. La sociedad internacional, sin embargo, le reclama como retratista.
En los retratos interpretaba a su manera su personalidad, que plasmaba en el cuadro según su gusto, tomándose todas las libertades que consideraba necesarias en cuanto al parecido. Esto le supuso algunos conflictos con personajes famosos - como su célebre altercado con el famoso concertista Paderewski, empleado para fines publicitarios por la empresa de pianos Steinway - que no les gustaba el resultado.
Pero para Ignacio Zuloaga, hombre triunfador y rico desde los treinta años, esto no le influía; negándose casi siempre a realizar cambios: "Cuando pinto un retrato, lo que me interesa, en realidad, es hacer un cuadro. Si al que lo ha encargado no le gusta, le digo inmediatamente: yo he pintado un cuadro, que es lo mío, y un retrato es un cuadro en el que la figura es una parte determinada y nada más; pero para el parecido están los fotógrafos, y yo no he luchado cuarenta años para convertirme en un fotógrafo. Las gentes cambian y un parecido exácto en un momento determinado de la vida importa muy poco al cabo de un tiempo. Es el carácter y la buena pintura lo que importan". Así, el pintor sacrificaba el parecido pasajero por la inmortalización del carácter que percibía de su conocimiento del modelo. Para ello, Zuloaga pasaba bastante tiempo conociendo al personaje antes de pintarlo; en algunos casos no se producía una empatía entre pintor y retratado, lo que motivó el rechazo de bastantes encargos de personas que "no sentía". Ese requisito de comunicación motivó su continuo rechazo de los encargos para retratar niños; solo pintó a sus nietos y a la hija de su amigo, el Duque de Alba.
55 IGNACIO - NIETOMi nieto Ramón. Colección particular.Duquesa de AlbaLa Duquesa de Alba niña. Colección Fundación Alba.
Al pintar paisajes, incluso manipulaba aún más la realidad, cambiando de sitio, eliminando o añadiendo elementos para conseguir su objetivo: plasmar lo que consideraba esencial, aquello que es más característico e imperecedero. Miguel de Unamuno escribió: "... la visión de los cuadros de Zuloaga me ha servido para fermentar las visiones que de mi España he cobrado en mis muchas correrías por ella ... Contemplando esos cuadros he sentido lo mucho que tenemos de lo que queda y lo poco de lo que pasa".
57 IGNACIO - PAISAJE IIPancorbo. Colección particular.Peras 2Las peras de Don Guindo. Colección particular.
La fuerza que transmitían sus cuadros impresionó a un pensador como Ortega, que escribió: "Con los cuadros de Zuloaga penetra en las exposiciones un siroco, no nos extrañaría que los demás lienzos se separaran, se resquebrajaran, se abarquillasen, se desprendieran de sus marcos". Esas imágenes generaron fuertes polémicas en los medios de comunicación; a favor y en contra. Ramiro de Maeztu escribió de la repercusión de su obra en los medios de comunicación de la época: : “puede afirmarse en redondo que ningún otro artista moderno ha originado tal cantidad de escritos”.

 Autorretrato, 1908.
Hispanic Society of America, Nueva York.
https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjOh_F_igDSvmxcua5oc6ZtOAGPqhgUuB9rXw0cqRZW5eLf-eLtJsyaPdv8WnYCsKiQLMbDCj1Es08v9As6ADweiFTANTHTE0tQh8yCE93gpPypvC81AHRGAXNVt9puYAL8afm_ik_JNXjZ/s1600/retratodevalleinclnpori.jpg

 Retrato de Valle-Inclán.

 Una mención aparte para mi gusto lo merece el retrato de la condesa Mathieu de Noailles...como representacion de su pintura y un himno a la poesia....

 Retrato de la condesa de Mathieu de Noailles
de Ignacio Zuloaga Zabaleta

óleo sobre lienzo 152x195 cm
Museo de Bellas Artes de Bilbao

 La princesa Anna-Elisabeth de Brancovan ( 1876-1933 ) parisina de origen greco-romano , contrajo matrimonio en 1897 con el conde Mathieu de Noailles de quien adquirió el nombre y el título nobiliario .
Dedicada a la poesía , la condesa Anna Mathieu de Noailles obtuvo su primer triunfo con Le coeur innombrable en 1901 y llegó a conseguir en el mundo literario francés ,mediante unas obras poéticas muy refinadas en la  que reflejaba fundamentalmente la vida mundana y sus estados de espíritu , el difícil éxito como escritora.
Consolidada como uno de los personajes más interesantes de París de la Belle Époque, la condesa celebró en su casa uno de los " salones literarios " más prestigiosos del momento, donde reunió a buena parte del París intelectual , en el que ya,en 1913 , se encontraba Ignacio Zuloaga . Ese año durante el mes de julio como símbolo de admiración y amistad , el pintor acometió en su estudio el retrato de la poetisa.
Zuloaga, sigue la representación característicos de sus retratos, divide el lienzo en dos planos.La condesa aparece en primer término , reclinada sobre un diván donde ese año por motivos de salud recibía habitualmente a sus invitados,
interrumpiendo momentáneamente su lectura .
En esta" pose allongée " una fuerte iluminación destaca su presencia , mientras su vestido , compuesto por gasas y tules  rosas-malvas y anaranjados , se encuentra resaltado por el contraste cromático del raso verde del diván. Su busto se erige vigorosamente y está enmarcado por su oscura cabellera , que, junto a sus labios , su mirada y sus rasgos orientales acentúa la sensualidad expresiva e intelectual de la condesa y, con ello,la profundidad psicológica . Sin embargo, la seducción física de su cuerpo ha sido anulada por las sueltas vestiduras " que
Zuloaga estiliza como conviene a su arabesco ".
El segundo plano , realizado a modo de telón de fondo , anula toda la intención de perspectiva . Zuloaga, a diferencia de algunos de sus retratos más característicos, prescinde aquí de todo lo  simbólico y opta por un celaje flanqueado por pesados cortinajes, subrayando así su carácter escenográfico y enalteciendo aún más a la poetisa. Por último, el pintor dispone sobre una mesa unos libros , que evocan la profesión de la representada , un collar de perlas, distintivo de la pasión y un jarrón de rosas, símbolo del amor. Un pequeño compendio simbólico de la producción artística de la condesa y que es, a su vez, una reintenpretación del tema dela vanitas del barroco español.




 
http://www.modernismo98y14.com/seleccion-ignacio-zuloaga.html 
http://pinturasdiversas-demeza.blogspot.com.es/2012/04/retrato-de-la-condesa-mathieu-de.html