viernes, 31 de mayo de 2019

HENRY CARTIER-BRENSSON Y EL FOTORREPORTAJE




Su nombre es conocido en todos los círculos de fotógrafos por ser el creador, entre otros, de una de las agencias fotográficas más famosas: Magnum Photos. Hoy comentaré un poco de la vida de este  fotógrafo que tuvo un rol fundamental en la historia de la fotografía como disciplina.
Nacido en el año 1908 en Chanteloup, en Francia, comenzó su carrera en el mundo de la fotografía cuando tenía 23 años. Su primer contacto fue a través de una cámara fotográfica Kodak Box Brownie, y fue un año después cuando adquirió la cámara que le haría famoso, una Leica.
El primer ámbito de la fotografía en el comienzo fue la fotografía deportiva, que le encantaba, pero pronto cambió de orientación y se dedicó al fotorreportaje. Este período fue el que le llevó a fundar la agencia Magnum Photos junto al también famosísimo Robert Capa.
Un dato curioso y que nos permite entender cuán valorado fue su trabajo, fue el primer fotógrafo de la historia en ver su obra expuesta en el Museo del Louvre, en París. Para entonces su nombre ya era sinónimo de fotos que revolucionariamente entonces se consideraban arte.

Y es que fue un artista en el saber captar el instante preciso, observando y mostrando su óptimo conocimiento del ser humano, del entorno y consiguiendo efectos fabulosos y en su época novedosos. Ese momento único es lo que vemos en sus fotos, el “momento decisivo” como él lo llamaba. Nunca recortó los negativos, siempre los utilizaba completos y viajó por todo el mundo para hacer muchas de sus maravillosas fotografías.
En el año 1974 abandonó parcialmente la fotografía para dedicarse a la pintura, y junto a su mujer creó la Fundación Henri Cartier Bresson en la que recopiló y expuso la obra de toda su vida.
A pesar de que nos ha dejado un legado cargado de arte, el 4 de agosto de 2004 fue una gran pérdida para el mundo de la cultura, pues Henri Cartier Bresson fallece con 95 años.
La fama de su nombre y su pasión por la fotografía y el periodismo lo llevaron a cubrir importantes eventos políticos y sociales como fuera la muerte de Gandhi, la llegada de Mao Zedong en China, y los míticos baños de Picasso en el mar. Fue él también el primer periodista que consiguió permiso para visitar la Unión Soviética tras la muerte de Stalin.
Henri Cartier Bresson también se interiorizó en las técnicas de cine y retrató su forma de trabajo, sus secretos y técnicas en varios films blanco y negro
Las fotografías de este artista retrataron los cambios y los hechos fundamentales del siglo XX, dejando un legado rico en obras de arte, por ello, sus obras se han convertido en ejemplos llenos de inspiración.
Cartier Bresson fue un auténtico genio en eso tan importante en fotografía,que es “captar el momento”. Sus fotos tienen una naturalidad, un movimiento, una realidad, que te cuenta una historia completa a través de las imágenes.




Una de sus fotos más famosas, en el sentido de captar el momento es esta, quizá su fotografía más emblemática, Detrás de la estación de St. Lazare. Mucho se ha hablado sobre esta fotografía, que significaba el paso adelante del horro nazi, por ejemplo. Sin embargo, la única realidad es que Cartier-Bresson apretó al disparador de su leica en el momento justo para congelar este momento, que se ha convertido ya en todo un icono de la fotografía del siglo XX


Otra de sus fotografías es esta Hyeres France, de 1932. Un estilo que, como siempre en Bresson, tiende al neorrealismo y, de nuevo, a la captura del momento, con ese “ciclista” que pasa como una sombra por la calle, dándole movimiento a la fotografía. El ojo desciende por la escalera hasta posarse sobre el ciclista, y desaparece con el por el lateral de la fotografía.

El ojo desciende por la escalera hasta posarse sobre el ciclista, y desaparece con el por el lateral de la fotografía.

Aquí tenemos otra de sus fotos más famosas, donde las paredes destruidas por la guerra le sirven a Bresson para hacer un retrato de la desolación que esperaba a las nuevas generaciones.

A lo largo de su vida, Cartier-Bresson también tuvo tiempo de fotografiar a algunas de las personalidades más famosas de la época. Por ejemplo, aquí tenemos un retrato de Gandhi.
Gandhi no fue el único retratado por el genial fotógrafo. Otros muchos sucumbieron a su talento, entre ellos Marie Curie, Fidel Castro o el ‘Ché’ Guevara.

Uno de los grandes talentos de Cartier Bresson era sin duda su capacidad para sacar imágenes bellas e interesantes con muy pocos elementos. En esta fotografía vemos un curioso retrato de un perro que parece querer escapar de su cárcel de madera.


Terminamos con una de sus fotos costumbristas más famosas, tomada en el Río Marne en 1938, donde una familia disfruta de un día de comida y entretenimiento al pie del río. Por alguna razón, la fotografía posee, además de una gran capacidad de descripción de las gentes y sus costumbres, una fuerza visual arrolladora.
Vamos a hablar ahora de su filmografía, películas y documentales en los que el fotógrafo consiguió capturar y cubrir los acontecimientos más importantes del momento. Y su trasfondo, por supuesto.
Hablaremos sobre tres de ellos:





  • Victoire de la vie.
  • L’Espagne Vivra.
  • Le Retour.



  • VICTOIRE DE LA VIE
    Victoire de la vie (Victoria de la vida) es un documental relacionado con la España republicana. Fue realizado un año antes de L’Espagne Vivra (España vivirá) y aunque esté relacionado también con la Guerra Civil Española, el fotógrafo se centra en los hospitales de la época, donde se recogen no solo heridos de guerra, sino también a una multitud de enfermos afectados por la epidemias que asolaban a la sociedad de aquellos años.El documental no llega a la hora de duración, son apenas unos cuarenta y nueve minutos, pero muestra grabaciones de una sociedad de hace tan solo sesenta años. Podremos ver qué les hacía reír, qué los entretenía mientras se encontraban recostados en sus camas soportando la enfermedad. También veremos cómo se elaboraba y esterilizaba el algodón que mas tarde sería llevado a esos hospitales para tratar la heridas de los convalecientes.
    Son imágenes que tienen voz propia y que expresan tanto o más que una narración, escrita o hablada.



    L’ESPAGNE VIVRA


    Este magnífico y aclamado fotógrafo realizó en 1938, en plena Guerra Civil Española, un documental sobre la propia guerra y los años de postguerra. En él se muestra la importancia de la ayuda extranjera que apoyó a la España Republicana. La organización “El socorro rojo” se encargaba de organizar estas ayudas recibidas de diferentes puntos fuera del país.

    El documental dura alrededor de los cuarenta minutos, está realizado en blanco y negro y fue titulado L’Espagne Vivra (España vivirá), donde se muestra la dureza de una guerra e instantes de lucha por las libertades de una España dividida.



    LE RETOUR


    En 1945 rodó una película relacionada con la Segunda Guerra Mundial, más en concreto con la vuelta de los prisioneros finalizada la guerra. Se tituló Le Retour (El Retorno).
    En este film puede palparse la alegría tras acabar por fin con la guerra, y las consecuencias de todo lo que tuvo lugar durante ella. Pueden verse reconocimientos médicos de refugiados casi en los huesos, y se nota el dolor y la dureza de estas experiencias por el rostro del que está siendo grabado, que no puede contener las lágrimas.
    También seremos testigos de cómo los militares “fumigaban” a los refugiados con el fin de controlar cualquier posible contagio de enfermedades. Pelo y cuerpo eran su principal objetivo, tanto de mujeres como de hombres y niños.

    Se ve a gente riendo después de tanto sufrimiento...



    martes, 28 de mayo de 2019

    VINCENT VAN GOGH Y LOS GIRASOLES


    En la tarde del 27 de Julio de 1890 Vicent Van Gogh después de acabar su inquietante “Cuervos sobre el trigal”, se dispara un tiro en la parte superior del abdomen en medio del campo. A pesar de la gravedad de las heridas, regresa a su habitación y se tumba en la cama. Cuando el médico llega, nada puede hacer por su vida. El pintor maldito había muerto con sólo 37 años, y sólo 10 de pintor.
    ¿Qué fue lo que le arrastró a realizar aquello?. La respuesta a este interrogante la encontramos en su situación mental. 


    ("Cuervos sobre el trigal")

    Fue maestro de francés, trabajó en una galería de arte, estudio teología y fue evangelizador antes de dedicarse a la pintura poco antes de cumplir los treinta años de edad.
    Padeció de muchos problemas físicos debido a la desnutrición que sufrió por la pobreza en la que vivió sumido. Fue además adicto a la caña de ajenjo, peligrosa bebida narcótica popular a finales del siglo XIX. Padeció sífilis, tinnitus, envenenamiento por plomo, sindrome de Meniere y de epilepsia.
    Sus dos hermanos murieron jóvenes y su hermana, Wilhelmina, pasó la mayor parte de su vida en un asilo mental. 

    Van Gogh tuvo una personalidad bohemia, apasionado y de mal carácter, reconocido por él mismo en cartas familiares. La pintura lo ayudó a sobrellevar su soledad, que lo atormenta durante su vida.



    ("El dormitorio")

    En la tarde del 23 de Diciembre de 1888 Van gogh tiene un altercado con el también pintor Paul Gauguin, al que llega amenazar con una navaja. Esa noche en su habitación, se mutila el lóbulo de la oreja izquierda, lo envuelve en un pañuelo y se la “regala” a una prostituta llamada Rachel. Debido a la gran perdida de sangre que sufre es ingresado en el Hospital. 



    ("Autorretrato")
    Cuando sale del Hospital vuelve a su habitación, encontrándose todos sus cuadros envueltos de moho y rasgados por sus envidiosos vecinos lo que le provoca en él otra nueva depresión.
    Días después sufre una alucinación en la que piensa que es envenenado y tiene que volver de nuevo al hospital donde permanece durante diez días.
    Los últimos años de su vida, el pintor los pasa recluidos en sanatorios mentales de forma voluntaria. Durante los últimos treinta meses de vida llegó a realizar 500 obras y en sus últimos 69 días firmó hasta 79 cuadros.
    Llegó a realizar un total de 900 cuadros y 1600 dibujos en los diez años que dedicó a pintar, consiguiendo vender sólo uno, “La viña roja”.
    En la actualidad varias de las pinturas de Van Gogh están entre las pinturas más caras del mundo. El 30 de marzo de 1987 la pintura "Lírios" de Van Gogh fue vendida por un valor record de 53,9 millones de dólares en Southeby's, Nueva York. El 15 de mayo de 1990 su "Retrato del Dr. Gachet" fue vendido por 82,5 millones de dólares en Christie's, así estableciendo un nuevo precio record.



    ("Retrato del Dr. Gachet")


    (Noche estrellada)


    (El sembrador)


    (Los lirios)


    Descargadores en Arles

    LOS GIRASOLES

    Es seguramente el cuadro de naturaleza muerta más famoso de todos los tiempos y sin embargo no sabemos por qué nos subyuga tanto, por qué nos paraliza y nos hipnotiza como pocos cuadros logran hacerlo. Intentaremos descifrarlo y averiguar alguno de sus secretos
    Pongámonos en situación. 20 de febrero de 1888. Vincent van Gogh acaba de instalarse en Arles en la ya famosa “casa amarilla“. Viene de París y el sol del Mediterráneo parece cautivarlo. No tiene ni amigos ni familiares allí. No es, por así decirlo, ningún foco artístico pasado ni futuro.
    Van Gogh tiene en su mente la idea de crear una comunidad de 12 artistas con un gran maestro que lleve la batuta (no hace falta resaltar la relación que existe entre dicha idea con la de los doce apóstoles de Jesucristo). Ha pensado en Gauguin, a quien, por cierto, ya conocía. Decide invitarle a su bonita casa amarilla y, con el tiempo, acaba aceptando. Gauguin estaba en la bancarrota y el dinero que le ofrece el hermano de Vincent para estarse con él una temporada le viene bien.
    Jarrón con quince girasoles, Vincent van Gogh
    Así que empieza la aventura: Van Gogh se emociona y comienza a pintar girasoles para decorar la casa, un motivo que Gauguin ya elogió en uno de sus cuadros.
    Uno de los cuadros más famosos que pintará será el de “jarrón con quince girasoles”, actualmente expuesto en la National Gallery de Londres.
    Todos los cuadrantes de la parte superior del cuadro se compensan unos con otros. Todo está meticulosamente calculado.
    A pesar de la aparente sencillez del cuadro, el estudio de la disposición de los distintos elementos es indispensable.
    Para empezar, todos los elementos, aún pareciendo dispuestos aleatoriamente y con una naturalidad extrema, se compensan unos con otros para establecer un equilibrio dinámico. Es decir, el cuadro no parece ser un elemento rígido casi pétreo, todo lo contrario, la mímesis con la naturaleza es sobrecogedora.
    En la parte de la derecha, por otro lado, vemos que el encuadre general de la obra toma forma y contenido. Se parte de un gran cuadrado en el que se dispone, dentro de otro cuadrado trazado por las diagonales que surgen de unir los puntos medios -el cuadrado dibujado en azul-, todas las flores. Debajo de este primer cuadrado, se establece una línea divisoria, una supuesta mesa. Debajo, el jarrón.
    La geometría más pura y elemental ayuda a la creación de una obra tan compleja.

    Como se puede ver en las imágenes superiores, en dicho cuadro hay desde puntillismo hasta mezcla de pinturas en el propio lienzo, pasando por una pared aparentemente lisa pero profundamente cuidada y pensada al darle esas pinceladas en forma de cruz. Otra vez van Gogh nos muestra que esos cuadros, aparentemente fluidos, rápidos, que pintaba en un solo día, son más que eso: son Obras cuidadosamente pensadas y pintadas.


    En cuanto a las texturas,en los primeros cuadros de girasoles de van Gogh éste ya demostró su polivalencia en lo que a texturas y trazos se refiere. Fue en una de esas primeras composiciones cuando el Gauguin le transmitió su aprecio.
    Entonces, no es de extrañar que para la visita que el artista parisino le iba a hacer en Arles, Van Gogh decidiera decorar la casa con girasoles. Y otra vez demostró su dominio de la técnica de la pintura.

    En relacción a los colores parece ridículo poner este apartado como algo esencial del cuadro, ya que aparentemente el monocromatismo se apodera del cuadro de Van Gogh. Pero la cosa, una vez más, va más allá de lo que parece realmente.
    El cuadro es, como se aprecia a primera vista, de una amplia gama de amarillos, ocres y colores tierra. Pero¿cómo hace van Gogh para resaltar tanto esos colores? ¿Por qué vemos esos amarillos tan vivos y vibrantes? La respuesta es sencilla: si quieres resaltar la vivacidad propia de un color tan sólo tienes que contrastarlo con su complementario. Y así es como lo hace el artista, aunque de forma muy sutil. Miremos primero cómo cambiaría el cuadro si hubiera sido concebido sin contraste alguno. Como se ve, su concepción se distorsionaría radicalmente. Pasaría de una gran masa de flores vibrante y seductora a una gran mole de pastosa vegetación.
    Pero ahora surge otra pregunta ¿cómo y dónde metemos este contraste? Pues otra vez la respuesta es sencilla: si quieres que el cuadro se perciba como un conjunto amarillento, deberás meter o bien un contraste muy potente pero puntual o un contraste más débil pero más disperso. Y eso mismo es lo que hace, aplica estas dos técnicas para darle al conjunto una vivacidad inigualable. Fijémonos en las dos imágenes de abajo, en las que se ve por un lado el contraste disperso ofrecido por un verde semiteñido por ese cálido ambiente, y por otro lado el gran contraste puntual que ofrece el potente azul que separa el cuadro en dos.

    Sin embargo, estas dos formas por separado, no funcionan. Y es por esta razón que Van Gogh combina las dos técnicas anteriormente mencionadas, para sacar el máximo potencial a una sencilla naturaleza muerta.
    Además, según las teorías psicológicas del color el amarillo transmite los sentimientos de serenidad, distensión, alivio… todos los estados de ánimo que le faltaban a Van Gogh, que tenía un carácter más nervioso e impulsivo. Y por esta razón, argumentan, es por la que el artista decidió pintarlo de ese color, en un intento frustrado de encontrar el equilibrio en su vida.

    Este estudio se trata de un breve análisis sobre el elemento principal del cuadro: las flores. En este aparecen reflejadas todas las etapas de la vida de una flor, y de la vida humana. De esta forma, quedan plasmados desde los más jóvenes y vigorosos tallos hasta los más vividos y ya casi a punto de ennegrecer.
    Aquí el autor intenta transmitirnos el paso del tiempo, la fugacidad de la vida, y todo esto en una “simple” composición de naturaleza muerta



    Simbología
    Van Gogh, hijo de un pastor de la pequeña ciudad de Zundert en Holanda, era un fiel devoto. Eso, como es de esperar, influyó (y mucho) en sus pinturas y procesos creativos.
    Con esta premisa clara, el cuadro de Jarrón con quince girasoles adopta un nuevo significado: el de la vida recta y cristiana. Los girasoles, con su peculiar forma de seguir los rayos del sol, son una gran referencia en las iglesias para simbolizar la vida que deberían de llevar los fieles: siguiendo la luz de Jesucristo y la palabra de Dios. De este modo queda patente en el cuadro, en cierta forma, la psicología y reflexiones más profundas del artista.
    Este cuadro, pese a ser una naturaleza muerta, tiene muchísimos detalles que nos hacen detenernos, que nos deleitan. Aunque que por lo que hemos visto podemos decir sin temor a equivocarnos que es, ante todo, el autorretrato más disfrazado de toda la historia del arte.

    viernes, 24 de mayo de 2019

    ANTONIO DE PEREDA Y EL SUEÑO DEL CABALLERO


    Antonio de Pereda realizó lienzos sobre diversos géneros, entre ellos, la naturaleza muerta con sentido moralizante o "vanitas". El Sueño del Caballero, tradicionalmente atribuido a este pintor, presenta una composición con una "vanitas", algo frecuente en el Barroco. Trata acerca de la vanidad del mundo, que nos llena de bienes efímeros que no proporcionan una ganancia trascendente: amor, belleza, dinero, placer... todo perece tras la muerte y sólo la esencia del ser humano permanece frente al mundo. La manera de hacer visible este complejo ideario moral estaba sistematizada por los pintores, que incluían un repertorio de objetos que simbolizaban las diferentes facetas de la vida que no permanecen más allá. Pereda sigue el estilo propio de la "vanitas" para realizar una de las más complejas y ricas composiciones sobre el mismo. 
     Aunque no tan conocido como los Grandes Maestros,natural de Valladolid logró poner su granito de arena a la brillante pintura barroca española. Formado en una familia de artistas y gracias a su talento natural, consiguió convertirse en el protegido de Juan Bautista Crescenzi, pintor y arquitecto romano, asentado en la Corte de los Austrias tras ser llamado por Felipe III para decorar el Panteón de los Reyes de El Escorial. Gracias a este mecenazgo fue escalando puestos entre los artistas cortesanos, hasta tal punto que se le encargó una de las pinturas que debían exaltar las glorias militares españolas en el Salón de Reinos del Palacio del Buen Retiro. Su aportación fue el cuadro del Socorro de Génova, una de sus creaciones más conocidas, que compartió espacio con otras joyas como La defensa de Cádiz de Zurbarán o La rendición de Breda de Velázquez. Sin embargo, la muerte de su protector, enemistado en los últimos tiempos con el valido del rey, el Conde Duque de Olivares, le cerraron de forma prematura las puertas de palacio, pasando a recibir solamente encargos de la Iglesia. Precisamente a esta nueva etapa pertenecen las obras por las que mejor se le conoce hoy en día, las Vanidades.
    El género de las Vanidades o Vanitas, muy extendido durante el Barroco, es una variante del Bodegón, con la diferencia de que las naturalezas muertas que se pintan tienen una finalidad y sentido moralizante. El nombre deriva de un pasaje del Eclesiastés: Vanitas vanitatum, et omnia vanitas (Vanidad de vanidades, todo es vanidad), y refleja lo irrelevante que resulta preocuparse por las cosas mundanas cuando que se perderán para siempre con la segura llegada de la muerte. Este tipo de obras tuvo una gran repercusión en España, coincidiendo con unos años de clara decadencia política y económica, aunque en nuestro país era más común denominarlas Desengaños. Dicho género no solo se redujo a la pintura, donde quizás el artista más conocido de nuestro país fue Juan de Valdés Leal, sino que también se practicó en la  literatura, como en los Sueños de Quevedo o en La vida es sueño de Calderón de la Barca.
    Probablemente la Vanidad más famosa de Antonio de Pereda sea este cuadro conocido actualmente como "El Sueño del Caballero",que también se conoce como el "Desengaño del Mundo"
    Presenta a un joven y apuesto caballero, ricamente ataviado, que se ha quedado dormido y presumiblemente sueña con las glorias y miserias que se presentan sobre la mesa. La idea engarza con el tema de "la vida es sueño" y nos da a entender que la carrera de este joven no es más que un mero sueño sin sentido real. Los símbolos de la mesa son muy complejos, pero destacan algunos por su presencia continua en todas las "vanitas": la calavera que simboliza la muerte, la máscara de teatro sobre la hipocresía, las joyas y el dinero que son las riquezas que no podemos llevar al otro mundo, la baraja y las armas como el juego y los placeres de la caza, el reloj que indica el paso inexorable del tiempo, la vela apagada que indica la expiración de la vida... son innumerables los objetos y los múltiples significados engarzados que podemos entresacar de todos ellos.
    El hecho de que se trate de una vanidad que incluya figuras humanas y no solamente naturalezas muertas, además de emplear el tema del sueño, muy de moda en el Barroco por su ambigüedad entre lo real y lo irreal, convirtió el cuadro en una joya muy demandada y admirada.


    A un lado de la escena, aunque perfectamente visible, encontramos al caballero a quien hace referencia el título. Recostado sobre una silla, su postura y su rostro indican claramente que se ha quedado dormido. Sus ricas vestimentas, a la moda de la época, y su sombrero recargado con abundantes plumas, muestran su elevada posición social. Antonio de Pereda demuestra su gran talento para captar las calidades y cualidades de los materiales, en este caso los ricos tejidos de su traje, donde dominan los colores negros y dorados, captando perfectamente su brillo y textura.


    Sobre la mesa descansan un cúmulo de objetos que aparentemente no tienen un sentido o relación concretos, pero todos guardan un significado. Podríamos agruparlos en dos conjuntos, aquellos que representan las trivialidades de la vida, y aquellos que recuerdan el paso del tiempo y la muerte. Dentro del primer grupo está el cofre lleno de joyas y monedas como símbolo del lujo y la riqueza, los naipes que reflejan el juego y el azar, el retrato de una joven representando el amor, la armadura y las armas de fuego aludiendo a la guerra, las partituras y el violín a la música, la máscara al teatro, los libros y la bola del mundo al conocimiento, sin olvidar la corona, el laurel, el cetro y la mitra que simbolizan el poder. En el segundo grupo encontramos: el reloj que nos marca el paso del tiempo, las calaveras recordándonos en qué nos convertimos tras la muerte, la vela con su frágil llama que se acabará apagando, y las flores cuya belleza, al igual que la propia vida, se marchitará de forma inevitable.


    En las manos del ángel se nos muestra un mensaje que nos ayuda a la hora de interpretar la obra: mensaje:Aeterna pungit, cito volat et occidit (Eternamente hiere, vuela veloz y mata). Al texto le acompaña el dibujo de un radiante sol sobre el que hay un arco con una flecha lista para ser lanzada y que apunta hacia el caballero. El texto nos remite a la idea del tempus fugit, es decir, el tiempo que se evapora (pasa veloz), dejando sus secuelas (eternamente hiere), y finalmente acaba por traer la muerte (mata). La misma idea se desprende del pequeño pictograma: el sol es nuestra referencia para medir el tiempo, y precisamente son flechas las que nos marcan las horas y minutos en las esferas de los relojes.
    Podemos ver en esta representación la negación de la idea de filiación renacentista de que el hombre todo lo puede, como si fuera un dios y la asunción pictórica de los temas típicos del barroco del sueño y de la muerte. En el sueño de la vanidad (toda la vida es sueño, que dijo Calderón) los bienes codiciados son meras apariencias; solo la muerte, anunciada por la calavera, de la que nadie conoce el día ni la hora, es un hecho cierto e indescifrable.


    sábado, 18 de mayo de 2019

    LOUI JOVER Y SUS ILUSTRACIONES


    Su pasión es exprimir la creatividad al máximo a través de sus pinturas sobre partituras, libros antiguos, hojas recicladas... éste es el arte de Loui Jover, un artista australiano que plasma un mundo de emociones e ideas sobre otras obras. 


    Su trabajo se basa únicamente en tinta sobre papel, pero se da permiso de dejar escapar la tinta entre las líneas de las hojas, de que la imperfección se vuelva perfecta en cada pieza con extrañas gotas de tinta asomándose en ellas... es una especie de libertad que le permite explorar sus propios pensamientos sobre el papel.

    La cautivadora elegancia radica justamente en la tinta que corre sobre las palabras impresas de sus tapices, en la magia que sus dibujos provocan al fusionarse con las letras, signos y todo tipo de símbolos. Jover asegura que sus pinturas son como una segunda historia que ocurre sobre la que cuentan los documentos sobre los que pinta. Sus piezas son pequeñas escenas romáticas, rostros y siluetas expresivas que cuentan todo lo que el expectador pueda imaginar; son collages de emociones.

    Su amor por el arte comenzó desde niño influenciado por la obra de Picasso, ha destacado por la fragilidad y el romanticismo que imprime a sus dibujos, aquí un ejemplo de su trabajo.


    Loui Jover es originario de Queensland. Cuenta con una amplia formación artística; estudió arte contemporáneo en el Instituto de Arte de Melbourne, comunicación visual avanzada en el Instituto de Entrenamiento Visual en Sydney y arte comercial en la Escuela Técnica de Costa Dorada. Actualmente trabaja como artista independiente y principalmente vende sus obras a través de internet. Menciona que desde siempre una de las más grandes motivaciones que ha tenido es crear y aprender.



    “Soy de esos artistas que pintan diario. Con el paso del tiempo se volvió un habito parecido a lavarme los dientes por la mañana; si no lo hago me voy a sentir raro el resto del día”.


    Considerándose así mismo como un artista de tiempo completo, Jover ademas de estar muy involucrado en las artes y las caricaturas tradicionales, siempre ha intentado encontrar creatividad y originalidad en objetos comunes. Es así que le nació la idea de utilizar viejas hojas de libros y periódicos como material para sus obras.


    “Es interesante como las formas y figuras adquieren un significado especial si las haces sobre hojas llenas de palabras impresas.En cierto modo lo que yo hago es escogerlas al azar (las hojas), pero dependerá de cada observador el significado intrínseco que se le de a la obra.”



    En sus primeros trabajos, el artista Loui Jover utilizaba aceites y lonas acrílicas para realizar sus obras. En la actualidad, sólo trabaja sobre papel y dibuja con tinta. Le gusta utilizar superficies de papel impares como hojas recicladas, también sobre papel blanco tradicional, con el que realiza collages a partir de láminas de colores o impresiones antiguas. 



    A Jover le encanta retratar sentimientos y describe así su trabajo: “…me gusta hacer dibujos en tinta sobre páginas de libros vintage. Existe una fragilidad en estas imágenes que se crean que encuentro interesante, como si el viento pudiera llevárselas en cualquier momento”.














    viernes, 17 de mayo de 2019

    JOHN SINGER SARGENT...EL MODERNISMO



    John Singer Sargent nació en Florencia, donde transcurría la vida de sus padres norteamericanos: Mary Newbold y el Dr. FitzWilliam Sargent. 

    Cuando se asentó con su familia en París, en 1874, Sargent había viajado ya extensamente por Italia, Francia, Inglaterra y Alemania, así como por la Península Ibérica. También había aprendido a expresarse en inglés, francés, alemán e italiano, demostrando una impresionante habilidad con el piano.

    En París escogió estudiar pintura con Charles Auguste Émile Duran (más conocido como Carolus-Duran), retratista que recomendaba a sus alumnos pintar directamente frente al modelo y fijarse en Velázquez en busca de inspiración. Sargent pintaría un sensacional retrato de su maestro en 1879. También tomó algunas lecciones de Léon Bonnat, antes de dar por concluidos sus estudios.
    Sargent empezó y acabó su carrera con la acuarela, pintando entre medias una prodigiosa cantidad de retratos, pinturas de salón, mugs (retratos a carboncillo) y murales.




    Autorretrato John S. Sargent. 1906. Galeria de los Uffizi, Florencia.
    Dedicó los primeros años de su carrera como pintor al género de los retratos y a la creación de obras de gran formato para su exhibición en el Salón de París
    Tuvo un especial éxito en 1878 con su obra Recolectores de ostras en Cancale(Corcoran Gallery of Art), en 1880 con su lienzo Fumée d'Ambre Gris (Clark Art Institute) y en 1882 con El Jaleo (Isabella Stewart Gardner Museum).



    Madame X (Madame Pierre Gautreau), 1883-84. Metropolitan Museum of Art, Nueva York.
    En 1884 presentó en el Salón su cuadro Retrato de Madame X, que causó una gran controversia. La retratada, Virginie Avegno Gautreau, era la esposa norteamericana del banquero francés Pierre Gautreau, conocida en los círculos franceses por su extraordinaria belleza y por el uso de polvos de color rojo y lavanda para acentuar los tonos de su piel de color alabastro.

    El pintor retratando a Madame X en su estudio. Foto: Auguste Giraudon, 1884.
    Sargent tuvo la audacia de pintar a Madame Gautreau con su cabeza acusadamente girada respecto del espectador y el tirante de su vestido de noche cayendo sugerentemente de su hombro.
    Se originó un escándalo cuando sus críticos condenaron tanto la pintura como su implicación con la retratada. 
    El pintor de veintiocho años, como respuesta, repintó el tirante y se marchó a Londres, ciudad en la que se instala durante los siguientes cuarenta años y en la que se convierte en un retratista de extraordinario éxito. Cuando no estaba en su estudio, disfrutaba pintando al aire libre.

    Carnation, Lily, Lily, Rose (Clavel, lirio, lirio, rosa), 1885-86. Tate Gallery, Londres. 
    Realizó una célebre visita a Francia para visitar el estudio de Claude Monet y pintó Carnation, Lily, Lily Rose, obra que envió a la Royal Academy en el verano de 1885. Para esta imagen de dos chicas encendiendo linternas japonesas, dispuso que las chicas se vistieran y arreglaran para trabajar durante dos o tres minutos justo en el momento del crepúsculo. La pintura, que vincula el impresionismo francés con el movimiento estético británico obtuvo un éxito resonante.
    Sargent realizó su primer viaje a su país, Estados Unidos, a los veinte años, y volvería repetidamente, a lo largo de toda su vida, para ejecutar encargos de retratos y para realizar varios ambiciosos murales.

    Mr. and Mrs. I. N. Phelps Stokes, 1897. Metropolitan Museum of Art, Nueva York.


    También realizó un gran número de retratos al carboncillo de clientes y amigos, piezas que denominó mugs (jetas o caras).

    Mr. & Mrs I. N. Phelps Stokes presenta a dos adinerados neoyorquinos que se desplazaron al estudio londinense de Sargent. Originalmente, la obra fue un retrato de la Sra. Stokes sola. Sargent pensaba retratar a la señora acompañada de un perro "gran danés". Como quiera que el perro no estuvo disponible, el Sr. Stokes se ofreció a ocupar su lugar en la composición, con lo que el retrato se convirtió en un retrato doble.
    Sargent comenzó a ralentizar su producción de retratos a comienzos del siglo XX, hasta que cesó de pintar definitivamente en 1910.
    El pintor transcurrió, las últimas dos décadas de su carrera, viajando, pintando acuarelas y trabajando en varios grandes proyectos de murales.
    La mayor parte de sus acuarelas las realizó en Venecia y los Alpes, pero también hizo viajes para pintar a España, el Estado de Florida y las montañas rocosas de Canadá.



    Plan de Sargent para El triunfo de la Religión. Biblioteca Pública de Boston.
    Su primer encargo de pintura mural fue sobre "Historia de la religión" en la nueva Biblioteca Pública de Boston (EE.UU.), diseñada por Charles McKim. El proyecto fue completado en secciones; la primera parte se instaló en 1895 y el resto en 1903 y 1916.
    Estos trabajos, realizados primordialmente en oleo sobre lienzo, fueron llevados a la práctica en un gran estudio que Sargent alquiló ex profeso en la londinense carretera de Fulham.
    Cuando el artista se vio en la necesidad de trabajar con relieves, se dispuso a aprender la técnica escultórica; consultó con el escultor norteamericano Augustus Saint-Gaudens, a quien había conocido en París, y realizó algunos relieves sobre escayola. Los trabajos finales fueron ejecutados en óleo sobre lienzo, con escayola, papier-maché, metal, cera, madera y otros materiales.
    Una vez finalizado el proyecto, Sargent aceptó un encargo del Museo de Bellas Artes de Boston sobre murales acerca de la "Tradición artística".
    Rotonda y columnata Ruth y Carl Shapiro. Museum of Fine Arts, Boston.
    Bóveda.

    Detalle de la bóveda.
    Su último encargo será la Biblioteca Widener de la Universidad de Harvard.
    “Spanish Dancer”
    Tratar de definirlo genera una discusión interminable y estéril. “Arte” es todo lo que un artista produce, y un “artista” es aquél que hace arte. . Por eso, a mí me placen sin ningún remordimiento crítico las pinturas de John Singer Sargent. Para mí eso es arte, sin importar mucho sus significados, contenidos o tendencias. Y no es que desdeñe estilos modernistas...adoro a los viejos maestros, Leonardo, Miguel Angel, Tiziano, Tintoretto, Rembrandt, Brueghel, Bosch, Velázquez. También me gustan los impresionistas, Van Gogh y Cezanne los primeros. Así las cosas, supongo que fue más fácil para mí ser afín a la estética de John Singer Sargent.

    “Rio dell Angelo”

    Eso lo descubrí hace  mucho tiempo, en la época en que las bibliotecas eran más un lugar para protegernos de la intemperie, sino que significaban un refugio para la necesidad de conocimiento. Fue allí donde descubrí un libro. Era uno de esos típicos libros enormes, de pastas duras, perfectamente editados y prensados, que daban ganas de hojear aún sin saber qué es lo que tienen adentro. Lo mejor del caso es que éste tenía un tesoro en su interior: Reproducciones de óleos y acuarelas de John Singer Sargent. 



    La Biancheria (Acuarela)

    Doce far niente (Acuarela)

    The Grand Canal Venice (Acuarela)

     Las hijas de Edward Darley Boit (Realismo)

    Robert Louis Stevenson and his wife Realismo)

    Desde entonces y hasta ahora he amado la obra de éste artista norteamericano nacido por casualidad en Florencia, Italia. Sus óleos son impresionantes, pero sus acuarelas son algo excepcional. La fuerza diáfana de los colores sobre la cartulina adquieren una sutileza y una relevancia inverosímiles en las acuarelas de John Singer Sargent, un artista cuya obra puede ser repudiada o adorada, pero jamás ignorada.