jueves, 21 de julio de 2016

CASPAR DAVID FRIEDRICH...LA ESTÉTICA DE LO SUBLIME


Caspar David Friedrich,encarnó el alma emotiva y espiritual del romanticismo; para él, la pintura era una meditación sobre el sentido de la vida y el destino del hombre después de la muerte. Friedrich supo plasmar en sus pinturas los conceptos del Idealismo y del Romanticismo alemán: Immanuel Kant, el filósofo del Idealismo, llama “sublime” a un sentimiento que recorre toda Europa y que influirá de manera decisiva en el arte y en la literatura. Frente a las manifestaciones más grandiosas de la naturaleza – borrascas, montañas nevadas, niebla impenetrable -, el hombre experimenta sensaciones contradictorias de fascinación y de impotencia. Un espíritu místico, una gran alma universal impregna el mundo de la naturaleza, y para comprender y sentir que es un elemento más de este misterio, el individuo debe guiarse por sus sentimientos. Como numerosos poetas románticos alemanes, como Novalis y Goethe, Friedrich fue atraído por lo infinito: la mirada atraviesa la tela para perderse en la lejanía.

Los acantilados blancos de Rügen, hacia 1818 (Winterthur, Fundación Oskar Reinhart). En su perfecta inmovilidad, los paisajes de Friedrich son imágenes espirituales, cargadas de significados simbólicos. Aquí, la presencia de la barca es alegórica, simboliza el pasaje del hombre hacia el reino de los dioses. El personaje vestido con el traje tradicional alemán (se trata tal vez del artista) mira el horizonte como símbolo de esperanza; la mujer vestida de rojo, color que simboliza la virtud de la caridad, es quizás la esposa de Friedrich.
Después de haber cursado estudios en la Academia de Copenhague, en 1798 Friedrich se establece en Dresde, donde permanecerá durante toda su carrera. Convencido defensor de un arte auténticamente “alemán”, contrapone el encanto del paisaje germánico y de lo gótico, a la luminosidad y a las ruinas clásicas, renunciando deliberadamente al preceptivo viaje a Italia. La emoción y la contemplation de la naturaleza constituyen el encanto de los paisajes de Friedrich, donde los elementos simbólicos son cada vez más numerosos.

La abadía en el bosque, 1809-1810 (Berlín, castillo de Charlottenburg). Pintura emblemática del romanticismo alemán, expresa al mismo tiempo la desolación y una alternativa a las luminosas ruinas mediterráneas de la corriente neoclásica: los árboles desnudos que rodean la ruina abandonada recuerdan las lápidas de un cementerio, y una gama muy restringida de tonalidades grises y marrones, traduce una desesperada melancolía.

Friedrich pintó este óleo como pareja del Paisaje con un árbol solitario. Ambos fueron producto del encargo realizado por un importante coleccionista berlinés, el Cónsul Wilhelm Wagener, en 1822. A la muerte de éste, su colección pasó a ser propiedad de la Corona de Prusia, y constituye la base de la actual Galería Nacional de Berlín. Esta obra es concebida como contrapunto del Paisaje con un árbol solitario: aquél representa la mañana; éste el ocaso. Si en aquél se ofrece la naturaleza en su apogeo, en éste el motivo central son las figuras humanas; a la riqueza cromática y viva de uno se opone la uniformidad de los tonos violetas y azules; en uno apreciamos una vasta panorámica de Bohemia; en otro, la costa báltica... El atuendo tradicional germánico que llevan los personajes de este óleo los identifica como revolucionarios. Este traje había sido adoptado como parte de la lucha contra Napoleón. Estudiantes con inclinaciones republicanas, algunos de ellos recién vueltos de la guerra, se vistieron en este estilo en 1815, y en 1818 esta moda estaba ya muy extendida entre estudiantes, artistas y escritores. Cuando la reacción tuvo lugar en 1819, los republicanos fueron perseguidos como "demagogos", y el atuendo prohibido. El hecho de que aparezca, no obstante, en estos cuadros de Friedrich de los años veinte y treinta, nos habla de forma clara de sus simpatías republicanas. Estas figuras se encuentran sentadas en la orilla, de espaldas al mundo, sobre un gran bloque pétreo. Evitando el contacto humano, prefieren la relación directa con la naturaleza, lo cual, durante el Romanticismo, constituyó una recurrida metáfora para el descontento con la sociedad. De nuevo, al igual que en Túmulo megalítico en otoñoencontramos el llamado "esquema hiperbólico", es decir, el movimiento contrapuesto de las curvas de la roca y las nubes en el cielo. Ambas curvas se hallan separadas por la línea del horizonte, que divide al lienzo en dos. Estas partes no se tocan. Así, Friedrich expresa la separación del mundo terreno (la costa) y el celeste, infinito. Su única relación se produce a través de las tres figuras, que, asentadas en la tierra, se alzan hacia el cielo. Sus miradas se dirigen esperanzadas a Cristo, simbolizado en la luna, que disipa el sombrío tono violeta, metáfora de la pesadumbre. Los barcos, que recogen sus velas, se aproximan al puerto; como en Atardecer, indican la desilusión, el final de la vida.

El viajero contemplando una mar de nubes, 1818, (Hamburgo, Kunsthalle)Según una tradición imposible de corroborar, el personaje representado sería un cierto von den Brincken, en cuya memoria Freidrich habría realizado la obra.En el primer plano, que en Friedrich siempre posee un tono oscuro, constrastado frente a la luminosidad del horizonte, se alza el caminante, de un infrecuente tamaño, sobre una cima rocosa de forma triangular. Aparece de espaldas, como la mayoría de los personajes del maestro pomerano. Esta atípica forma de representar las figuras ha llevado a plantear diversas posibilidades interpretativas. Algunos lo contemplan como un intento de expresar alienación, como un medio de plasmar la imposibilidad de reconciliar al hombre con la naturaleza, dentro de un contexto histórico concreto. Otros, sin embargo, consideran que estas figuras de espaldas ocupan una "posición trascendental", que les sitúa fuera del contexto físico de la naturaleza en que la realidad externa se funde con el ideal, con lo interior. Es decir, Friedrich se sitúa en la línea de los escritores y filósofos románticos alemanes



Ruina de Eldana,Friedrich siempre encontró en las ruinas del monasterio cisterciense de Eldena una de sus contemplaciones favoritas, desde que en su juventud le fuera alentada por su profesor de Greifswald Johann Gottfried Quistorp.
La composición se estructura en bandas horizontales. En la primera se encuentra un árbol seco, un testimonio de muerte en la simbología de Friedrich. En el centro, una serie de personajes, con un perro, ante una casa de techumbre baja confieren cierto tono anecdótico a la escena. Sin embargo, en la franja boscosa, semiocultas, el pintor deja emerger las ruinas de la iglesia conventual, señaladamente la portada, que, como era su costumbre, se abre al infinito, más allá de esta parte terrena. A partir de ella, sin transición gradual, cortada por la barrera boscosa, se extienden, en una tenue niebla, las montañas, símbolo de Dios sobre la tierra. Las ruinas están tomadas desde la parte occidental.



Cuz en la montaña,es un óleo sobre lienzo de 115 x 110 cm, que se conserva en la Gemäldegalerie Neue Meister de Dresde y fue pintado en 1808, Se trata de la primera obra importante de Friedrich, La Cruz se alza en la cima de la roca, rodeada de abetos perennes y con hiedras perennes enrolladas a su base. El sol se oculta derramando rayos de luz y al brillo carmesí del atardecer el Salvador resplandece en la Cruz.
La asignación de significados místicos a cada elemento natural está en consonancia con el panteísmo místico promovido por escritores como Fichte, Novalis y Schlegel, que tanto influyeron en el desarrollo del Romanticismo. Sin embargo, la interpretación de Friedrich no constituye un programa iconográfico cerrado sino una serie de pistas para la comprensión de su propio universo espiritual. El nihilismo existencial y las dudas de fe que sentía Friedrich se expresan mejor a través de su pintura que leyendo sus palabras.



Arco iris en un paisaje de motaña,Esta obra se halla hoy en paradero desconocido; su rastro se perdió en 1945. Representa un paisaje de Rügen, la vista de la Goor hacia el Gran y el Pequeño Vlim. Empleó para ello varios estudios del llamado Cuaderno de Dresde, iniciado en 1808. Es un caso excepcional en la obra de Friedrich, por cuanto fue ejecutado para ilustrar una poesía de Goethe, el "Lamento del pastor", según se recoge en varias menciones de la época. Goethe y Friedrich se hallaban unidos por una fuerte amistad a raíz del envío de dos sepias por parte del pintor al concurso de la asociación de Amigos del Arte de Weimar en 1805. En septiembre de 1810, Goethe se desplazaba hasta el estudio del artista en Dresde, a rendir visita a un pintor al que consideraba un genio. Esta obra fue adquirida por el duque Carlos Augusto de Sajonia-Weimar, por intercesión del escritor.



El árbol solitario,también conocido como "Paisaje campestre a la luz matinal" Se trata de un óleo sobre tela . Actualmente se conserva en la Antigua Galería Nacional de Berlín de los Staatliche Museen de Berlín (Alemania).
Este Paisaje campestre es un cuadro de los ejecutados por Friedrich a partir de 1820, en el que se evidencia su seducción por los paisajes del campo.
El protagonista del cuadro es un roble en mitad del campo, desgastado por el tiempo. Aunque en este cuadro el simbolismocede en gran parte a la representación de la realidad inmediata, sigue pudiéndose entender este cuadro como una alusión al ser humano al que la vida le marca.

El soñador,(Las ruinas de Oybin) realizado en 1835, que se encuentra en el Museo del Hermitage de San Petersburgo, Rusia.
Realizado cinco años antes de su muerte, el cuadro representa a un personaje solitario en medio de las ruinas del Monasterio de Oybin, símbolo de lo perecedero y transitorio. Friedrich logra trasmitir gran misticismo por medio de una luz propia del crepúsculoque inunda todo el lienzo.
La obra parece reflejar el espíritu de soledad y melancolía que debió embargar al autor ante la proximidad de su propia muerte.
Esta obra se puede incluir entre las denominadas pinturas crepusculares calificadas como las pinturas del espíritu por excelencia.


    http://www.arteiconografia.com/2013/02/la-cruz-en-la-montana.html
    http://webcache.googleusercontent.com/search?q=cache:http://www.artehistoria.com/v2/obras/6267.htm&gws_rd=cr&ei=LqIrV_WnNYLPa9H-idAN
    http://webcache.googleusercontent.com/search?q=cache:http://www.artehistoria.com/v2/obras/6145.htm&gws_rd=cr&ei=oqQrV5fEG4f1arbhtdgL
    https://es.wikipedia.org/wiki/El_%C3%A1rbol_solitario
    https://es.wikipedia.org/wiki/El_so%C3%B1ador

    www.artehistoria.com/v2/obras/6150.htm&gws_rd=cr&ei=Bp0rV6XwIMm5UYvit7gE

    http://www.aparences.net/es/periodes/romantisme/les-paysagistes-romantiques/

    2 comentarios:


    1. Araceli Rego: cómo todo lo que tu publicas; temas de mucha importancia e interés, en esta forma, por decirlo de alguna manera: entramos en el conocimiento al que tu nos conduces, muchas gracias, estés con bien, saludos.

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    2. Araceli Rego: cómo todo lo que tu publicas; temas de mucha importancia e interés, en esta forma, por decirlo de alguna manera: entramos en el conocimiento al que tu nos conduces, muchas gracias, estés con bien, saludos.

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