lunes, 26 de junio de 2017

AUTO DE FE PLAZA MAYOR DE MADRID DE FRANCISCO RIZI



El rey Carlos II preside un auto de fe celebrado en Madrid el 30 de junio de 1680, acto que se inicia con el juramento real de defender la fe católica y perseguir a los herejes y apóstatas. La Inquisición fue creada en Roma en el siglo XIII, como tribunal contra los herejes y fue encomendada a los dominicos. En España la Inquisición comenzó en Aragón, y los Reyes Católicos la establecieron para todos los reinos en el siglo XV. El primer auto de fe se celebró en Sevilla el 6 de febrero de 1481. Aunque la mayoría de los autos de fe eran privados, en ocasiones se celebraban públicamente, como las ejecuciones o quemas de brujas en otros países europeos. En la corte no se solían realizar autos de fe y el último se había celebrado en 1632, por lo que a este acontecimiento se le dio mucha solemnidad, como puede verse en esta obra de Rizi de 1683. Lo que representa está descrito en una obra de José del Olmo, que además era familiar del Santo Oficio (agente de la Inquisición) y maestro mayor de Madrid (responsable de las construcciones de la villa), por lo que él mismo diseñó la obra del tablado o teatro. El auto se celebró en la plaza mayor y duró toda una jornada. Al fondo vemos la tribuna real y en ella a Carlos II, a su mujer María Luisa y a su madre. 


En los balcones, se ubican personas distinguidas de la corte. A la izquierda, rica alfombra y sobre ella el altar con la cruz verde, simbolizando la esperanza de perdón de los reconciliados, y el estandarte del Santo Oficio. Al lado, las gradas de los cargos públicos, y el solio del inquisidor general quien todavía está junto a la tribuna del rey después de haberle tomado juramento. En el centro del cuadro vemos a dos reos vestidos como en el siglo XV, con coroza y sambenitos con llamas, a los relatores o lectores de causas y sentencias en los púlpitos, y a unos dominicos con el predicador en el púlpito central. A la derecha están las gradas para los familiares de la Inquisición y los reos en persona o en estatua (muertos o huidos), la cual lleva una inscripción con sus delitos y una caja con sus huesos. Los reos podían ser penitenciados (castigados con diversas penas y que al abjurar de sus errores se convertían en reconciliados) o relajados (condenados a muerte en garrote, o en hoguera si eran reincidentes). En primer plano se ve a los soldados de la fe y los asnos que llevarán a los condenados a muerte a las afueras de la ciudad para ser ejecutados por la justicia secular. En este grupo de soldados en la parte inferior central del cuadro, encontramos una figura masculina que porta un tambor de grandes dimensiones muy utilizado en este tipo de ceremonias.



Francisco Rizi fué un pintor español, hijo del pintor italiano Antonio Ricci, que llegó a España junto a Federico Zuccaro para trabajar en El Escorial, y hermano del también pintor y teórico artístico Juan Andrés; castellanizó su nombre por Rizi. Tras iniciar su formación con su padre, pasaría al obrador del pintor del Rey y tratadista Vicente Carducho, de quien llegó a ser uno de los alumnos más brillantes. Fue un pintor de gran éxito y uno de los máximos exponentes del gran barroco pictórico madrileño desde mediados del siglo XVII. Una formulación que supo transmitir a sus discípulos, pues con él se formaron artistas tan singulares como Juan Antonio Escalante, José Antolínez o Claudio Coello. Desde muy joven estuvo vinculado a la corte -hacia 1638-, llegando a ser pintor del Rey en 1656. Trabajó frecuentemente en decoraciones efímeras, por ejemplo, las de la llegada a Madrid de la reina Mariana de Austria en 1649 o el monumento de la catedral de Toledo de 1669, así como en los numerosos escenarios y tramoyas para el teatro del palacio del Buen Retiro, del que fue director durante décadas.


Todo ello es prueba de su versatilidad en todas las facetas, pues pintó tanto al óleo como al fresco siguiendo a los boloñeses Agostino Mitelli y Angelo Michele Colonna, y de las decoraciones arquitectónicas supo pasar con el mismo éxito a la pintura religiosa o, en el conocido "Auto de fe de la Plaza Mayor de Madrid", llevar a cabo un relato contemporáneo de gran efectividad. Aparte de su trabajo en la corte, estuvo especialmente ligado a la catedral de Toledo, trabajando allí en todo tipo de obras, pinturas sobre lienzo y al fresco -destacando las del célebre Ochavo-, junto a los citados trabajos efímeros, llegando a recibir el título de pintor de la catedral en 1653. En 1661 se atendió su petición de asentarse en el propio Alcázar de Madrid, y de 1673 es su famoso memorial a la reina Mariana de Austria, donde hizo una declaración de agravios a su persona al considerarse postergado a favor de Carreño, al que en 1671 se había nombrado pintor de cámara, no obstante su condición de pintor Real más antiguo.
Su pintura mostrará el pleno desarrollo de las nuevas formas barrocas que cobran protagonismo en la época. Con su pincelada suelta y desenfadada, de plena suntuosidad colorista, logra crear efectos de dinamismo y movimiento cargados de expresividad. Capítulo sobresaliente en este sentido serán sus creaciones al fresco, donde se muestra dominador de las perspectivas arquitectónicas creando espectaculares y animadas representaciones de aperturas celestes. 

Enlaces e imágenes...
https://www.museodelprado.es/coleccion/artista/rizi-francisco/be6569b5-c3d0-4308-8864-49d1a4083235
https://www.museodelprado.es/coleccion/obra-de-arte/auto-de-fe-en-la-plaza-mayor-de-madrid/8d92af03-3183-473a-9997-d9cbf2557462
http://4.bp.blogspot.com/-K87Wwe1hP9o/UYMHcZQwL5I/AAAAAAAAAk4/gpN9fbMeAM4/s1600/Auto+de+fe+Madrid.png
https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/f/f0/Detail_of_Auto_de_fe_1680.jpg
http://www.abc.es/media/historia/2015/12/04/inquisicion-auto-fe--510x286.jpg

No hay comentarios:

Publicar un comentario