martes, 3 de marzo de 2020

BEATRICE ROMAINE BROOKS


Nació en Roma, Italia, el 1 de mayo de 1874. Nacida Beatrice Romaine Goddard, tuvo una infancia muy difícil que marcó posiblemente el resto de su vida.

Se supone que su juventud no lo fue menos al ser la primera y única mujer en estudiar en la Academia de Arte en Roma, donde fue humillada, acosada y ridiculizada, además de pasar por duros momentos económicos. Contrajo matrimonio con el pianista John Ellington Brooks. Este matrimonio no duró más de un año. Después de su divorcio se cortó el pelo y comenzó a vestir ropa de hombre.



Al morir su madre heredó una fortuna y se fue a París, en donde desarrolló su actividad artística y en la que convivió durante 50 años con la escritora Natalie Clifford Barney a quien apodaban “la amazona”. Se dedicó fundamentalmente al retrato y centró su obra en la búsqueda de la belleza del cuerpo andrógino. Su obra está muy influenciada por el simbolismo. Su paleta es simple y austera, blancos, negros y grises que dan un tono dramático y frío a sus, ya bastante hieráticos, modelos. Fue también muy buena dibujanta.


En la época parisina tuvo bastante éxito y en 1920 recibió la medalla de la Legión de Honor del Gobierno de Francia. Le llegó el éxito artístico en 1925, año en el que expuso en numerosas ocasiones.Pero poco después cayó en el olvido.


Después de recibir la medalla de la Legión dejó París junto a Natalie Barney. Juntas construyeron dos casas unidas por una pieza en común, algo que ella consideraba su sueño y juntas trabajaron en un libro en el que se incluían ilustraciones de Brooks.
Más tarde y tras varias infidelidades de la escritora, terminaron la relación. Brooks murió sola en 1970 en el Sur de Francia cuando contaba 96 años.


Su especialidad fue el retrato, utilizando colores tenues en su paleta, en la que dominaban los grises.
Ignoró las tendencias de la época, como el fauvismo y el cubismo, sin embargo se dejó influir por el simbolismo y los movimientos estéticos del siglo XIX, especialmente por las obras de James McNeill.



En sus retratos plasmó tanto a personajes de la nobleza y aristócratas como anónimos, en los que se dejan entrever la personalidad de sus respectivos modelos.



Retratos que en con frecuencia eran  inquietantes, y sus mujeres de aspecto andrógino o masculino, como ejemplo, su autorretrato de 1923, su cuadro más difundido.




Su obra más conocida, además del autorretrato anteriormente citado, es posiblemente “Miss Natalie, Barney -L’Amazone”, retrato que hizo en 1920, a la entonces su amante Natalie Clifford Barney. 



Aunque vivió hasta 1970, su obra es escasa después de 1925.En la década de 1930 realizó una serie de más de 100 dibujos de seres humanos, ángeles, demonios, animales y monstruos, todos formados de las líneas curvas continuas. 
Tras estos dibujos, prácticamente abandonó el arte, realizando un único retrato después de la Segunda Guerra Mundial.


Fueron varias las circunstancias que posiblemente se conjugaron para esta “desaparición” de Brooke. Por un lado, la factura de su pintura marcadamente simbolista le dejaba un poco fuera de la “moda” impresionista del momento. Otro factor importante fue su posición económica que le permitía vivir fuera de la profesión de pintora y por lo tanto del mercado del arte y por supuesto su condición de mujer y además mujer que fue encasillada como feminista. Sus modelos travestidos eran como un anuncio de su relación lésbica o bien de su ambigüedad. Todo ello hizo que su obra fuera más fácilmente olvidada y relegada a pesar de haber tenido su momento de éxito.


Después de una corta popularidad a principios del siglo XX, “desapareció”. Fue a partir de una donación de su obra en los años 60 al Museo Nacional de Washington, cuando se volvió a hacer “visible” la obra de esta pintora totalmente singular. Sobre todo, como es habitual, fue con la antológica que se le dedicó un año después de su muerte, en 1971.


Aquí, en nuestro país pienso que aún era menos conocida. Fue en el año 2008, en la exposición que llevaba por título “Amazonas del Arte nuevo”  que reunía la obra de muchas y muy buenas artistas, cuando tuvimos ocasión de admirar su obra. Era precisamente su lienzo de gran formato
“Femme avec des fleurs” el que nos recibía a la entrada de la Fundación...






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