domingo, 5 de marzo de 2017

PIXIDE DE OUVIGO


El yacimiento paleocristiano de Ouvigo, lugar del Ayuntamiento de Os Blancos (Xinzo de Limia), fue descubierto y dado a conocer por el Dr. don Antonio Rodríguez Colmenero en el transcurso del verano de 1971 al ser delegado por el entonces director del Museo Arqueológico, don Jesús Ferro Couselo, para efectuar el inventario artístico de la Limia y su comarca. Notificado el hallazgo, en 1972 se efectúa una primera excavación de urgencia a la que seguirán, dado el interés del yacimiento, cuatro campañas más que rematarán con la exhumación de una necrópolis y de una edificación de factura, al parecer de su investigador, claramente romana. Construida probablemente a finales del siglo IV o comienzos del V, fue definida por su descubridor, desde un primero momento, como un oratorio cristiano de tipo rural, que pasaría desde sus orígenes por distintas fases constructivas y de ocupación. La primera, realizada en la segunda mitad del siglo IV, comprende un edificio construido con materiales reaprovechados de edificaciones anteriores. Su planta estaba dividida en dos ámbitos (ábside y nártex) lo que evidenciaría unas funciones comunitarias cristianas. Asociados a estas estructuras y a otras posteriores se exhumarán también, en una estratigrafía revuelta y poco clara, diversos materiales: teselas de mosaicos, estucos pintados de diversas épocas y numismas de difícil catalogación, por lo que resulta arriesgado llegar a conclusiones definitivas sobre su uso. En un segundo momento, después de las invasiones germánicas, el edificio se reconstruirá de nuevo respetando la planta y los muros, pero invirtiendo la orientación del mismo. Esta construcción, segundo su investigador, permanecerá en pie hasta las invasiones del siglo VIII. Coincidiendo con el afán repoblador de Alfonso III se constata un nuevo impulso constructivo como lo demuestra la cerámica hallada y las numerosas sepulturas, una de ellas con una lápida datada en el 904. Por último, con la nueva época de paz, después de las invasiones de Almanzor, el lugar restablecerá plenamente su función religiosa. Sin muchas modificaciones en su estructura, la pequeña iglesia, ya en plena etapa románica, tendrá una gran actividad como lo testimonian las numerosas sepulturas de esta época y los diversos objetos litúrgicos, de datación segura, entre los que se encuentra la píxide que hoy presentamos. Se trata de un pequeño copón o píxide realizada en cobre dorado y decorada con esmalte excavado o champlevé en pasta opaca de color azul y blanco. Tiene forma cilíndrica y una tapadera cónica que se supone estaría rematada por una cruz que hoy le falta. El sistema de cierre consiste en un gozne con un pasador. Su esquema decorativo se estructura en cuatro medallones, dispuestos dos a dos en el cuerpo inferior y otros dos en la tapa. Cada uno de ellos presenta en su interior el anagrama IHS, con una pequeña cruz y un signo parecido a una omega. Obedece a una tipología muy común como lo demuestra la gran cantidad de piezas que se conservan en distintos museos y, hasta el concilio Vaticano II, en no pocas iglesias rurales. Sus características formales e iconográficas coinciden con los programas y repertorios utilizados por los talleres de Limoges activos en un momento avanzado de su período industrial. Estos talleres realizarán multitud de ejemplares de calidad desigual que se comercializarán por todo el occidente europeo, sobre todo por, en esta época, transitado camino de Santiago. Las píxides - por otros nombres copón o ciborio- son pequeñas cajas destinadas a reservar y guardar la Eucaristía o para llevar la comunión a los enfermos y moribundos. Su interior solía estar revestido de un pequeño corporal de lino que separaba las hostias las unas de las otras al mismo tiempo que las protegía del contacto con el metal. Su origen se remonta a los primeros tiempos del cristianismo, pero es a partir de finales del siglo IX cuando su uso si generaliza. Por prescripción del documento Admonitio Synodalis (siglo X) todas las iglesias debían tener sobre el altar las urnas con las reliquias de los Santos, el evangeliario y la píxide con el cuerpo del Señor para los enfermos. Fueron precisamente los diferentes usos litúrgicos y el paso del tiempo los que le fueron dando nombres distintos y adoptando formas diferentes siendo la más común: la de vaso - caja (pyxis) y la de copa (kiborion). La más antigua es sin duda la primera; pero dentro de estas dos formas generales y comunes, se adoptaron en varios países formas especiales, como la paloma eucarística: recipiente de metal en forma de paloma que se abría tirando hacía arriba mediante una tapa con una bisagra; se colocaba sobre un plato y, cubierta con un velo, se suspendía del techo del ciborio o baldaquino, o delante del altar por medio de una pequeña ménsula de hierro. De las píxides en forma de paloma, no sólo abundan los textos que las mencionan, sino que se conservan algunos ejemplares muy notables, como las del legado Espona, las de la colección Plaidura en el Museo Nacional d’Art de Catalunya o la que se conserva en Santo Domingo de Silos, todos ellas estudiadas magníficamente por Marie Madeleine Gauthier. Según López Ferreiro no soy menos frecuentes los textos en los que se mencionan las píxides en forma de torre; en algunas lugares se asociaron estas dos clases de píxides para guardar el Santísimo Sacramento, en este caso la torre venía a ser como una especie de Sagrario. En España y particularmente en Galicia, para reservar el Santísimo Sacramento se adoptó la forma más sencilla de píxide, esto es, la de una caja circular con tapadera cónica, de la que nuestra pieza resulta un bueno ejemplo. Es raro encontrar menciones sobre las píxides en forma de torre o paloma, sin embargo en todos los inventarios, a partir del siglo VIII incluso el XIII encontramos registradas cajas, de distintos materiales, algunas de las cuales indudablemente debieron estar destinadas a guardar la Eucaristía.

http://www.musarqourense.xunta.es/es/peza_mes/pixide-de-ouvigo/

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